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Cumbres de Morante y Manzanares en honor de Pepe Luis en Illescas

Andrés Amorón en ABC

El torero de La Puebla cuaja un faenón y el alicantino indulta un toro en la reaparición de Vázquez, que dio una vuelta al ruedo

Pepe Luis y Morante

A Illescas, a mitad de camino «desde Toledo a Madrid», (como en la obra de Tirso de Molina) acuden en peregrinación muchos aficionados, unidos por la ilusión del arte y la nostalgia de unas formas clásicas que ahora escasean. Vuelve a los ruedos, por una tarde José Luis Vázquez, el hijo de Pepe Luis, el genio de San Bernardo: «Me ha enredao Morante», nos decía el jueves, en ABC. Y le acompañan otros dos diestros de buen gusto, con un cartel singular. Se pone el cartel de «No Hay billetes» y asiste Mario Vargas Llosa, al que brindan los dos primeros toros, de José Vázquez. El segundo es premiado con la vuelta al ruedo; el último, con un indulto que me parece exagerado. Morante corta dos orejas y Manzanares, trofeos simbólicos.

El 8 de septiembre de 2012, en Utrera, vi despedirse de los ruedos a este Pepe Luis Vázquez. A pesar de sus 60 años, él también parece, como su padre, un «colegial tímido de resplandor trigueño/ que los rancios saberes perpetúa y destila» (Gerardo Diego). No ha cuajado faena, sólo ha dejado detalles de ese toreo «de cristal fino, fino,/ la elegancia ignorándose de la naturaleza». Alguna vez, corre la mano con naturalidad y sencillez, dibuja un doblón. Toda la Plaza está empujándolo pero no hay opción a más. En el cuarto, complicado, pasa un momento de apuro serio, que felizmente se resuelve sin consecuencias. En los dos, mete la mano con habilidad, a la hora de matar, y recibe el cariño del público.

Morante

Morante, que ha promovido el acontecimiento, borda el toreo, en honor de Pepe Luis. El segundo toro es bueno y la faena, absolutamente extraordinaria: lo recibe con un farol, de pie; encadena verónicas y una media prodigiosa. En el quite, mece el capotillo. Levanta un clamor con cuatro doblones preciosos. Al natural, es difícil torear más lento. Veo a profesionales y buenos aficionados echarse las manos a la cabeza por lo que están contemplando. Aunque pincha una vez, antes de la estocada, corta dos orejas. Era faena de rabo y de plena consagración de un artista. En el quinto bis, la otra cara: un toro muy complicado, lidia magistral de Carretero, inhibición del matador, mitin con la espada y bronca. Los diestros de arte siempre han sido así.

Manzanares

En el tercero, suelto e incierto, Manzanares no logra redondear la faena y se empeña en matar en la suerte de recibir. Se desquita en el último, que embiste con gran suavidad. Después de Morante, luce otra estética, también maravillosa: cambios de mano, pases de pecho interminables, muletazos acompañando con la cadera. Todo ello, con ritmo, cadencia, empaque. Se empeña en que indulten al toro (que se raja a tablas) y, al final, lo consigue.

Illescas es famoso por sus cinco admirables Grecos. Definía Eugenio d’Ors al pintor por sus «formas que vuelan», como llamas, hacia el cielo. También han volado, esta tarde, con arte auténtico, los capotes y muletas de Morante y Manzanares. A partir de ahora, Illescas va a ser, también, ese pueblo donde se despidió, una tarde, Pepe Luis Vázquez, y dejó en herencia a Morante, con la antorcha del arte, esa gracia sevillana que, según la copla, “sale cantando”.

Ficha del festejo

 

2 Resultados

  1. joselito dice:

    Igual que me cansa tanta idolatría hacia José Tomás, también me cansa la que hay hacia Morante. A ver si ahora va a ser el que el de la Puebla el que inventó esto del Toreo… Lo digo porque todo esto está muy bien pero no deja de ser Illescas, con el toro que allí sale y, no nos engañemos, en una corrida muy “a modo” para que todo resulte perfecto. ¿O alguien se cree que para que reaparezca Pepe Luis a los 60 tacos les van a echar 6 fieras? A ver si en Madrid, con el toro que allí sale y con otro nivel de exigencia, en la única tarde que se digna a ir, lo repite, que ya van unas cuentas en las que no rasca ni bola. Morante, torero artista, si señor, pero para mí, sobrevalorado como figura porque no le vale casi ningún toro y las grandes figuras de todos los tiempos, le sacaban faena a todo tipo de toros.

  2. Eduardo Jesús Andrés Lapeña dice:

    Lo que me cansa a mi es la idolatría a Madrid que, algunos piensan y sobre todo el 7, que allí se inventó el toreo. ¿Que pasa con Illescas? A Joselito lo mató un toro en Talavera y a su cuñado, en Manzanares. Sevilla le saca a Madrid, casi cien años de historia y hemos aprendido a respetar todos los ruedos y todos los toros, porque matan. Respete y sera respetado y sobre todo al cronista, Amorós, que es catedrático. Siga ajitando el pañolón verde.

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