64º Aniversario de La México. Triste cumpleaños

Pisaron el ruedo nueve toros, ocho flojos queretanos de remos de Los Encinos y uno más de Los Ébanos. Disparejos en presencia y comportamiento. Destacó el que cerró plaza, sobrero de regalo, el quinto que lastimó a Ortega y el que sustituyó al cuarto. Lo demás, para el carnicero, junto con el de Los Ébanos.

Preciosa noche, donde la tradicional fecha invitó a más de media plaza, pese al desbalanceado cartel en día hábil con horario desacostumbrado. La noche parecía que era de celebración, pero cambió el cruel clima que inundó a varios habitantes de esta colosal ciudad. Con este precedente, el gozo se fue al pozo.

 

El tlaxcalteca Rafael Ortega tuvo una desafortunada actuación. Por más que trató de llegarle al público, no lo logró a pesar de banderillear a sus tres en turno. En el que abrió plaza se mostró solvente por el lado derecho en faena poco emotiva. Su segundo, que tenía más emotividad, se lastimó y poco pudo lucir. Y el quinto, que parecía noble, terminó por embestir con mucha acometividad y le hizo verse mal. La gente comenzó a exigirle en demasía hasta el punto de ser lastimado. Entró a la enfermería y regresó al ruedo para ser recriminado por los mismos aficionados que le aplaudieron por haber retornado.

 

El francés Castella tuvo una tarde que le costará trabajo olvidar. Los contrastes que vivió fueron dignos de una novela de García Lorca. En su primero se mostró dominador para negarse salir al ruedo, tras petición. Su segundo, fue sustituido por otro del mismo hierro, gracias a su voluntad, alargó la faena para girar en demasía y matar de un bajonazo que le hizo atravesar el ruedo entre abucheos. El sexto, que debía haber cerrado plaza, se fracturó una mano al clavar los pitones en la arena y salió un remiendo de los Ébanos, que puso a la plaza de cabeza por su poca presencia. Se armó la tremolina cuando Castella ordenó a su cuadrilla no banderillearlo para no seguir con el enfado del público. Inclusive, el empresario Herrerías salió de su palco a pedirle al Castella que matara al toro y obsequiarle un sustituto. En el de regalo, Castella gustó al vulnerable público y acabó por convencerlo, después de pegar unos estupendos naturales. Erró al matar y salio con menos reclamos del respetable.

 

La temporada va de más a menos. El cartel del próximo domingo dejará muchos boletos sin vender por lo pobre del cartel a pesar del Súper Bowl.

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

También puede interesarte: