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3ª de Abono en Sevilla. Oreja de ley a Joselito Adame y otra localista a El Cid

La que cortó el mexicano fue tras una gran estocada y una faena cuasi perfecta por grácil y muy bien estructurada acoplándose ajustado a la condición de su oponente, un sobrero de Fuente Ymbro sin demasiadas energías aunque muy noble. Fue el que se salió para bien de los inválidos primeros de esta misma ganadería. De la oreja que le dieron a El Cid se puede decir que media la cortó él y la otra media el público que no cesó en “empujarle” durante su faena al toro que salvó el honor de Ricardo Gallardo por su altísima nota. Diego Urdiales se mostró fiel aunque apocado a su buen concepto del toreo con el cuarto, el más propicio de su mal lote.

Sevilla. Plaza de la Real Maestranza. Domingo 23 de abril de 2017. Tercera corrida de abono. Tarde agradable a ratos ventosa y media entrada muy repartida. Siete toros de Fuente Ymbro incluido el sobrero que reemplazó al tercero devuelto por su invalidez, bien presentados y de juego desigual con predominio de los excesivamente blandos. El que hizo finalmente de tercero fue uno de los dos mejores del envío. Le superó por más fuerte y encastado el muy noble quinto que fue el toro de la tarde. El cuarto fue el más manejable de los flojos. Y el sexto el que duró menos de los nobles por enseguida rajado en la faena de muleta.

Diego Urdiales (tabaco y oro): Dos pinchazos y estocada, aviso y silencio. Pinchazo y buena estocada, palmas.

El Cid (añil y azabache): Estocada muy trasera caída, silencio. Estoconazo trasero, oreja.

Joselito Adame (amapola y oro): Gran estocada, oreja. Pinchazo, media estocada caída y tres descabellos, palmas.

Se banderilleó con esmero, destacando los clamorosos pares de Fernando Sánchez que tuvo que saludar en dos ocasiones. También parearon con notable lucimiento Santi Acevedo, “Lipi”, “Jarocho” y Curro Robles.  

El público salió de la plaza más satisfecho que la tarde del Domingo de Resurrección a cuenta de las orejas que se cortaron. Los hay que sin orejas dan por frustrada la corrida. Pero bueno, celebraremos los resultados orejófilos aunque de las dos orejas que se cortaron, la más valiosa fue la del mexicano Joselito Adame que ayer cayó de pie en La Maestranza. Aunque el sobrero que propició el éxito pareció que no iba a valer por lo mucho que blandeó en el primer tercio, se fue arriba en banderillas y mantuvo su buen tono en la faena de muleta solo que sin demasiada energía. De modo que no fue toro de tandas intensas ni largas aunque sí aprovechable con la condición de que su matador obrara delicadamente en la administración de la labor muletera. Adame se mostró no solo ducho y tan capaz como siempre, también inspirado y sumamente grácil tanto con la mano derecha como con la zurda por la delicadeza con que toreó al natural, cerrando las breves tandas con excelente pases de pecho o bonitos cambios de mano hasta terminar con preciosos ayudados por bajo. La contundencia y eficacia con que mató de gran estocada, propiciaron el entusiasmo del público que se entregó por entero al mayor de los Adame al que vimos artísticamente crecido, seguramente por lo que su hermano menor ya ha dado de sí en este aspecto.

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Al sexto, un toro distraidísimo y muy suelto de salida, supo fijarlo por delantales en los medios que es donde se debe hacer con esta clase de toros. La plaza se la puso a modo el gran banderillero Fernando Sánchez al que le bastaron dos pares, uno al tercero y otro con este sexto para escuchar las ovaciones más intensas de la tarde. Adame inició maravillosamente su faena con ayudados y naturales rodilla en tierra a los que siguió una estupenda ronda por redondos. Pero hasta ahí duró el brillo del trasteo porque el animal cambió a peor y Adame tuvo que contentarse con buscarle las vueltas hasta que, ya rajado por completo, tuvo que matarlo y esta vez sin tanta prontitud y eficacia como en su toro anterior.

El otro triunfador de la tarde fue El Cid a quien vimos animoso y queriendo mucho solo que, como le ocurre últimamente, las células de sus piernas y brazos no terminan de obedecer a las ordenes mentales del que fuera gran torero. Y eso se nota aunque se esfuerce notablemente por conseguir emular al que fue y, desgraciadamente, ya no es. La gran clase del quinto toro le ayudó tanto a componerse en la faena de muleta como asimismo la incondicionalidad del público que no cesó de empujar al torero como si cada espectador estuviera en la arena jaleando al matador que en esta ocasión manejó la espada con pronta eficacia. La oreja, mayoritariamente solicitada, fue concedida pronto por la señora presidenta y El Cid la paseó contentísimo como no podía ser menos. Pero, ay, este toro fue de lío grande. El que habría formado El Cid con este mismo animal en sus mejores tiempos.

Nada especial que destacar de El Cid con el feble segundo toro de la tarde, como asimismo le ocurrió a Diego Urdiales con el toro que abrió plaza por lo mismo.

Urdiales es ya un veteranísimo matador que, de vez en cuando consigue plasmar por completo el gran concepto del toreo que siempre tuvo. Vamos, que necesita de un buen toro para ser quien quiere y ayer no lo tuvo en sus manos porque el cuarto de Fuente Ymbro no pasó manejable sin suficiente fuerza. En busca de triunfar como fuera, Urdiales se eternizó en su faena hasta aburrir a parte del público que le solicitó con pitos que abreviara. ¡Qué le vamos a hacer…!

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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