f620x280-97736_122554_24 (2)

4ª de San Pedro en Burgos. Un firme Cayetano se alza con la única oreja

La corrida de Montalvo tuvo un amplio depósito de nobleza y tambien de clase. No fue un encierro completo ni redondo, tampoco significativamente bravo, pero dejó estar y se movió con criterio en las telas. El conjunto tuvo dispar fondo. Hubo ejemplares de buena nota por la calidad y la duración que desarrollaron como tercero o cuarto, otros resultaron manejables por su nobleza como el primero o el quinto y otros pecaron de escasa fortaleza como el segundo.

Le pidieron con fuerza la segunda oreja a Cayetano tras cuajar una faena decidida, templada y garbosa al tercero, que fue un buen toro de Montalvo, un animal con nobleza y codicia que repitió a modo y se empleó. Cayetano le toreó con guapeza y facilidad por ambas manos, firmando una faena que tuvo vistosidad y cierta intensidad. Sincera determinación del diestro aprovechando la buena condición de su oponente. Destacaron las series emanadas sobre la mano diestra que tuvieron mejor trazo. Mató de una estocada efectiva, que necesitó un golpe de descabello.

El segundo del lote de Cayetano fue un toro que exigió precisión en toques para sostener en su altura la buena condición del toro. Lo hizo y logró imponer su concepto de buen dibujo y fácil manejo en lo que fue una faena centrada y sincera. Muchos muletazos y ningún renuncio dentro de un conjunto en el que exprimió al toro. La espada le privó de salir a hombros.

Miguel Ángel Perera abrió festejo con un toro manejable y de buena condición al que le aplicó la receta del temple y la ligazón componiendo una faena de buena textura y argumento técnico. La falta de fuelle del animal impidió que se elevara la temperatura de su labor. El extremeño se encontró en cuarto turno con un toro bueno que tuvo clase y bondad, animal que se movió con celo y prestaciones y le permitió hilvanar una faena larga y de amplio metraje que estuvo presidida por la templanza, la ligazon y la firmeza de planta. Una labor generosa de Perera, concluida con trenzas en los terrenos del animal y a la que le faltó coronar con el acero.

Con el deslucido segundo Alejandro Talavante estuvo incómodo y sin acabar de asentarse. No sirvió el animal, pero él tampoco acabó de encontrar ni el sitio ni el modo. Faena plana que tampoco tuvo buen remate con el acero. Tampoco estuvo fino Talavante frente al quinto, que fue un animal noble pero carente de fondo al que toreó con oficio y soltura pero sin poder cimentar una faena con pilares. Arrancó fuerte de hinojos pero el animal no acabó de repetir las embestidas y se diluyó el capítulo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

También puede interesarte: