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Última de la Feria de Julio en Valencia. «Remiendo», una joya de Cuadri en el cierre del ciclo

Andrés Amorós en ABC

Román pincha una buena faena al mejor toro de una noble corrida; Rafaelillo corta una oreja

Me envía un mensaje D. Luis Algarra Crehuet para que rectifique un error, y lo hago: elogié mucho los excelentes toros del sábado, que cité como «de Luis Algarra», cuando debería haber puesto, completo, «de Luis Algarra Polera». Pido perdón al lector de ABC, que estaría, sin duda, atónito ante un error mío tan trascendental e incomprensible.

Cierran la Feria los toros de Cuadri (espero no tener que pedir perdón por no mencionar, también, el segundo apellido), que han triunfado aquí muchas veces. Han mejorado claramente el juego que dieron en Madrid: son grandes, serios; en general, nobles; varios, se apagan; magnífico, el tercero.

Viene Rafaelillo de su gesta con los miuras, en San Fermín. Reciben con aplausos al primero, largo y alto, nada gordo pero con 640 kilos. Embiste templado al capote de Rafaelillo, que lo recibe de rodillas y con suaves verónicas. Lo pican muy trasero y lo acusa, aplomándose. Muletea con suficiencia y oficio pero al toro le falta chispa. Rafael está acostumbrado a peleas más duras y luce más, con ellas. Mata bien: oreja justita. Brinda el cuarto al cielo, con el sombrero del niño Adrián, muy partidario suyo, al que acompañó aquí, hace un año. Tira de recursos y lidia a la antigua a un toro reservón, no fácil. Mata a la segunda: se santigua, con el sombrero de ala ancha, y saluda el padre de Adrián.

El valenciano Alberto Gómez tiene ya 30 años, torea poco. Con ese bagaje, enfrentarse a los cuadris… El segundo flaquea, mete bien la cabeza pero con sosería y se para pronto. El trasteo es simplemente correcto. La falta de corridas se evidencia más en el uso de la espada. Reciben con una ovación al quinto, muy serio, de 642 kilos, que derriba espectacularmente al caballo y acude, la tercera vez, desde muy lejos; galopa, en banderillas. Alberto no se amilana, en un trasteo digno, pero el toro se apaga. Falla, al matar. Ha de entrenar más esta suerte.

Naturales arrebatados

Román, con el tercero de la tarde

Román fue el triunfador de la pasada Feria de Julio. Está entrando en las Ferias, con alardes de valor, a veces temerarios. Aprovecha la nobleza del tercero, que embiste de dulce, para ligar derechazos lentos, estéticos, y naturales arrebatados, que entusiasman a los paisanos. Es arrollado en el primer pinchazo y mata atravesado, a la segunda. Ha perdido los trofeos por los aceros y recibe una fuerte ovación el magnífico toro. Cierra la Feria un «Puntero» que sólo apunta, sale de naja del caballo, se para y pega arreones. La voluntariosa porfía de Román resulta inútil. Le han tocado las dos caras de la moneda, el toro muy bueno y el complicado. Mata a la tercera. Por matar mal ha perdido el triunfo grande, en el excelente tercero : no era un «Remiendo» sino una joya de embestida, con ritmo y bravura.

Concluye así una Feria de Julio en la que ha habido faenas de gran estética (Manzanares) y de emoción (Ureña). La empresa y las figuras deben esforzarse para mantener una Feria de tanta tradición. Me despido de esta Valencia, «por arte hermosa y por naturaleza» (Cervantes), a la que cantó Antonio Machado: «Valencia, de finas torres… / trocando su río en rosas / antes que llegue a la mar». ¡Hasta Fallas!

Posdata. Se cumplen 25 años de la muerte de Montoliú, un gran torero valenciano. Su estatua, manchada por los antitaurinos, sigue así, después de meses. El Ayuntamiento no hace nada. ¡Qué vergüenza y qué sectarismo! Haría falta un Joaquín Moeckel valenciano…

FICHA

PLAZA DE TOROS DE VALENCIA. Domingo, 23 de julio de 2017. Última corrida de la Feria. Dos tercios de en{SNAP} Social Networks Auto Postertrada en los tendidos. Toros de la ganadería de Cuadri, serios; en general, nobles; algunos duran poco, magnífico el 3º.

RAFAELILLO, de nazareno y oro. Estocada algo atravesada (oreja). En el cuarto, pinchazo y estocada (ovación).

ALBERTO GÓMEZ, de rosa y oro. Pinchazo y estocada defectuosa (saludos). En el quinto, cuatro pinchazos y estocada caída (silencio).

ROMÁN, de grana y oro. Pinchazo, estocada atravesada y dos descabellos (petición de oreja y vuelta al ruedo). En el sexto, dos pinchazos, estocada y descabello (palmas de despedida.)

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