101979

Colombinas en Huelva. Apoteosis de Perera en una excelentísima corrida de Torrealta

El extremeño cortó cuatro orejas a las que otrora podría haber añadido un par de rabos. De haber estado yo en el palco, hubiera sacado los tres pañuelos a la vez. Como también le hubiera concedido una oreja del cuarto toro a Sebastián Castella que se llevó el lote menos lucidos. Miguel Ángel Perera cuajó con el capote, con la muleta y con la espada dos actuaciones realmente pletóricas por todo. También salió a hombros – una oreja de cada uno de sus dos toros – el local David de Miranda muy arropado por sus paisanos además de mostrarse verdaderamente entusiasta, valiente y a la par queriendo gustarse. Del conjunto de la corrida, sobresalieron cuatro de los seis toros. El segundo fue premiado con la vuelta al ruedo. Bien podrían haberlo hecho con tres más.

Plaza de toros de Huelva. Viernes 4 de agosto de 2017. Segunda de feria. Tarde muy calurosa con dos tercios largos de entrada.

Seis toros de Torrealta. Bien presentados salvo el excesivamente cornicorto que abrió plaza. Casi todos con perfectas hechuras y bonitas aunque desiguales cornamentas. Noble aunque flojo y a menos el primero. Extraordinario el segundo, premiado con vuelta al ruedo.  bravísimo el tercero. Manejable sin clase el cuarto. Nobilísimo el quinto. Manejable y remiso el sexto.

Sebastián Castella (añil y azabache): Estocada trasera, ovación. Estocada casi entera, gran ovación tras petición insuficiente. 

Miguel Ángel Perera (verde ingles y oro): Estoconazo muy trasero dos orejas. Casi entera trasera y caída, dos orejas

David de Miranda (obispo y oro): Pinchazo y estocada tendida caída, oreja. Estocada, oreja generosa.

Curro Javier y Javier Ambel destacaron en la brega y en banderillas. Saludó Contreras.

Al entrar en la plaza, saludé a Borja Prado Eulate a quien deseé suerte sin saber que iba a lidiar una de las mejores corridas que hemos visto esta temporada. Lo vuelvo hacer en esta crónica al tiempo de recordar la amistad que nos unió junto a su señora madre cuando yo firmaba en muchos periódicos de toda España, continuaba hablando de toros en Radio España de Madrid – treinta años duró mi estancia en la emisora decana – y jugaba a ser director de cine en Telemadrid presentando y dirigiendo el programa semanal “Sol y Sombra”. Entonces me daba tiempo de sobra a llevar todo adelante y con éxito aunque no sin polémicas. Mi sino a lo largo de los más de cincuenta años que llevo ejerciendo la critica de toros. En mi juvenil vejez, miro para detrás y me mareo.

Aunque por el calor sofocante que padecimos ayer pese a la avanzada hora del comienzo de la corrida – la ocho de la tarde que acabó en noche en el por fin bien iluminado el ruedo – la verdad es que gozamos mucho con el juego que dieron cuatro de los seis toros sin que desmerecieran demasiado los otros dos. Excelente conjunto quizá mal repartido en el sorteo porque Miguel Ángel Perera se llevó los dos premios gordos de la lotería. Aunque, eso sí, los aprovechó de cabo a rabo en sendas actuaciones pletóricas y fidelísimas a los quehaceres que le caracterizan al extremar la quietud y el temple, quizá con la mayor contundencia de que es capaz, añadiendo pasajes de imaginativas interpretaciones con el capote en sus quites, sobre todo en la lidia del quinto que, por cierto, cumplió el refrán porque fue el más bravo del envío. Este Perera pluscuanperfecto por llevar a cabo una de las mejores tardes de su vida y mira que las lleva coleccionando en su ya larga y costosísima carrera jalonada de muy duros y de gravísimos percances, todos superados con una presencia de ánimo cuasi milagrosa. Ayer, casualmente, tuve la para mi muy grata ocasión de saludar a su estupendo apoderado, Fernando Cepeda, que estaba viendo la corrida desde la grada, todavía aquejado de una desgraciada lesión en la cadera, aún infectada a la espera de un trasplante que deseo resulte exitoso. Desde que lleva aquejado del grave inconveniente que le ha tenido en la cama varios meses hasta ayer mismo, por primer vez en su convalecencia pudo ver a su torero desde hacia largo tiempo. Enhorabuena a los dos.

Sebastián Castella tuvo que bailar con la mas fea. Bien con el primer toro, desmerecido por su escasísima cornamenta y asimismo por su corta duración y no poca blandura. Castella se lució templado con la derecha hasta que el animal empezó a defenderse por arriba y, por consiguiente, a ensuciar el trasteo con enganchones. Hizo bien en matarlo pronto.

Luego, con el cuarto, que fue el peor de los mejores, un toro con muchas teclas que tocar por sus cuasi ocultos defectos al embestir sin ninguna clase. Castella las tocó todas con el acierto propio de los maestros. Muy por encima del toro anduvo Sebastián sin que la mayoría del público se diera cuenta del merito que tuvo su faena aunque lo peor fue que el presidente tampoco lo vio. Mal aficionado el usía, se negó cerrilmente a conceder una oreja sobradamente merecida.

El diestro local, David de Miranda, a quien veía por primera vez, me interesó por la doble versión de su toreo, especialmente con la muleta, porque empieza los muletazos con valiente determinación y los acaba cimbreando la cintura en busca del arte que, por ahora, no encuentra solución. Deberá torear más para corregir el defecto y decidirse por la segunda versión. Sus paisanos le empujaron y ayudaron para que pudiera salir a hombros junto al grandísimo triunfador de la jornada.

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

También puede interesarte: