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1ª de la Semana Grande en San Sebastián. Una ruinosa escalera de Zalduendo para mal empezar

Desde la muerte de Fandiño, no hay plaza ni feria que no comience con un minuto de silencio. Así ayer en Illumbe

En cuanto a presentación, la muy dispar corrida de Zalduendo solo se salvó por sus caras.  En cuanto al juego que dieron, un inapelable desastre por la manifiesta invalidez  de la mayoría de los toros. El segundo fue devuelto y se corrió turno. Se podrían o, mejor dicho, se deberían haber devuelto más. Pero el público, que rozó los dos tercios de entrada con aspecto de tres cuartos, tenía ganas de pasarlo bien y perdonó el petardo con la excepción de la gran bronca que se llevó Morante tras matar tarde y mal al inviable cuarto. Con el primer toro, el de La Puebla solamente pudo medio estirarse con el capote y lo mejor corrió a cargo de José Antonio Carretero en la brega. La única oreja, un regalo pueblerino, la cortó Roca Rey al segundo toro que debió ser el quinto. Es este lugar se corrió el destartalado sobrero que apenas valió para que el limeño lo intentara baldíamente. En el conjunto de su actuación, destacó al natural Ginés Marín con el mejorcito tercer toro, perdiendo una legitima oreja con la espada. Tampoco le dieron la del sexto tras llevar a cabo la mejor faena de la tarde con notable diferencia que cerró con pinchazo hondo y un descabello. Al peruano le dieron el cartílago tras matar de pinchazo y media muy caída.  Señor, qué cosas…

San Sebastián. Plaza de Illumbe. Sábado 12 de agosto de 2017. Primera de feria. Tarde medio calurosa en plaza cubierta con dos tercios largos de entrada.

Siete toros de Zalduendo incluyendo el sobrero que reemplazó en quinto lugar al devuelto segundo por su manifiesta invalidez. Inviable para la muleta el en principio noble primero. Noble sin clase el segundo. Noble sin apenas fuerza el tercero que acabó descolgado por pasado de faena. Inédito el mirón y débil cuarto. Muy deslucido el quinto tras ser muy castigado en varas. Noble sin clase y a menos el sexto.

Morante de la Puebla (esmeralda y oro): Estocada baja atravesada y descabello, leve división de opiniones.  Tres pinchazos huyendo y casi entera baja, gran bronca.

Andrés Roca Rey (grana y oro): Pinchazo y media estocada caída, oreja tras insuficiente aunque muy ruidosa petición. Estocada trasera caía y dos descabellos, silencio.

Ginés Marín (corinto y oro): Tres pinchazos y estocada caída, palmas. Pinchazo hondo arriba y descabello, leve petición y ovación de despedida.

Destacó el la brega José Antonio Carretero. Y en palos, Paquito Algaba, Antonio Punta y Manuel  Izquierdo. 

Llevo muchos años viniendo a la Semana Grande de San Sebastián. Tantos, que ni me acuerdo cuando fue la primera vez aunque en mi memoria sobresalen los inolvidables y grandísimos triunfos de Antonio Ordóñez en la plaza de El Chofre. Creo que el rondeño continúa siendo el torero que ganó más Conchas de Oro. Adoro esta maravillosa ciudad, una de las más bellas del mundo entre las de costa. Y la seguiré adorando pese a que desde esta preciosa urbe recibí la cornada profesional más grave de mi vida por ser injustamente destituido de los periódicos del entonces llamado Grupo Correo tomando como pretexto una desgraciada crónica que titulé “De tormentón y oro” por haber sido suspendida tras la muerte del segundo toro en la segunda de la feria inaugural del coso de Illumbe. Suspensión que yo mismo forcé desde mi localidad cuando grité a los del palco presidencial que no dejaran solar al tercer toro en medio del diluvio universal que estaba cayendo, actuando de asesor Txomin Recondo con quien me metí tan inoportunamente que me costó el puesto aunque tardaron meses en echarme y en indemnizarme porque gané el pleito en la Magistratura de Trabajo al tiempo de perder a no pocos amigos, enojados con la crónica de marras. Por cierto que, hablando de amigos perdidos, el año pasado me dolió en lo más hondo de mi alma la de uno de mis más queridos habitantes de esta ciudad. Millonario de gratísima gentileza e infinita generosidad… Todavía no sé a ciencia cierta las razones de tan inesperada y abrupta pérdida. Creo que nunca las sabré porque, según me han contado comunes amistades, el aludido se ha vuelto loco, desgracia que explica lo inexplicable y que siento muchísimo. Pobrecillo…

Pero para pobrezas, la de los toros de Zalduendo de ayer. Mal presentada la corrida salvo por sus descaradas testas y de juego declinante cuando no imposible como fueron los dos de Morante. Sobre todo el ruinoso cuarto.

Roca Rey pasea la oreja del segundo toro

Por esta imposibilidad del grandísimo artista, el festejo quedó en un mano a mano fáctico entre Roca Rey y Ginés Marín, actualmente los dos nuevos gallitos del toreo. La partida en resultados la ganó Roca Rey al cortar la única oreja de la tarde. La del segundo toro. El más potable de su lote, estando bien con el el capote en el recibo por verónicas, en un gallero por rogerinas para llevarlo al caballo y en su réplica a un grácil quite de Marín. Luego, la faena resultó meramente industrial aunque aceptable sin que la obra llegara a mayores. Pese a lo cual, al pinchazo y a media estocada caída, no pocos espectadores aunque no mayoritariamente, solicitaron una oreja que el palco terminó por conceder, un tanto alegremente. Oreja de poco peso pero oreja al fin y al cabo.

Bastante mejor estuvo Gines Marín con sus dos toros – el lote más parejo en posibilidades -, tanto desde el punto de vista del fondo como el de las formas. Con el tercer toro, Marín se lució al natural pese a lo mucho que reponía el animal, pero falló demasiado con la espada por haberse pasado de faena quedando el animal muy descolgado de cuello. Menos mal que, en el sexto, con el que hizo la mejor faena de la tarde, iniciada con  magníficos doblones rodilla en tierra y mediada con notable brillo a derechas, la cortó a su debido tiempo y para matar solo necesitó de un pinchazo hondo y el efectivo descabello en el primer golpe. Podría haber cortado una oreja, pero la gente no la pidió por mayoría, sin duda cansada de lo deslucido de este festejo que prometía mucho más de lo que vimos y sufrimos.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

1 Resultado

  1. Chris Brant dice:

    Un dato curioso: Tanto el dueño de este portal como los corresponsales de los grandes medios, Zabala, Amorós, Navarro, Ilián, hacen eco de la bronca que recibió Morante en el cuarto, mientras el portal taurino mas popular habla de silencio. ¿ Por que será?

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