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2ª de feria en Valladolid. A hombros Talavante que cuajó la mejor faena e interminables y pinchadas labores de Castella y de Perera

Alejandro Talavante, sin suerte con muy deslucido tercer toro, tuvo que esperar a que saliera el sexto de Hermanos García Giménez para llevar a cabo lo mejor de la tarde con el capote y con la muleta. Más que torear, acarició deliciosa y delicadamente al enclasado ejemplar hasta matarlo en una sola agresión.  Y ello a pesar de que la faena se pasó de metraje. Defecto que por ampliado hasta la extenuación, fue la razón de que Sebastián Castella se fuera de vacío por pinchar repetidamente con los aceros y Miguel Ángel Perera con una solitaria oreja del quinto tras aburrir al personal. La brava impetuosidad del último toro, contrastó con la escasa fuerza de los demás aunque embistieron con gran dulzura. Este derroche de nobleza caracterizó el envío salmantino. La escasa media entrada que registró la plaza pese a lo redondo del cartel fue lamentablemente comentada.

Valladolid. Plaza de Paseo Zorrilla. Jueves 7 de septiembre de 2017. Segunda de la feria de Nuestra Señora de San Lorenzo. Tarde agradable con media entrada escasa.

Seis toros de Hermanos García Giménez de justa aunque bonita presentación salvo el feo tercero que fue el único deslucido del envío. Nobilísimos los demás en distintos grados de acometividad y energía. El cuarto se vino a menos en un inacabable trasteo muleteril. Y el quinto terminó rajándose.

Sebastián Castella (lila y azabache): Dos pinchazos y estocada, ovación con saludos.  Cinco pinchazos, media estocada trasera y dos descabellos, aviso y silencio tras algunos pitos. 

Miguel Ángel Perera (verde inglés y oro): Estocada envainada muy baja que hizo guardia, dos pinchazos y estocada, ligera división de opiniones. Estocada caída, oreja.

Alejandro Talavante (nazareno y oro): Dos pinchazos, casi entera caída y dos descabellos, silencio tras ligera división. Estoconazo trasero, dos orejas. Salió de la plaza en hombros.

En banderillas, sobresalió un gran par de Javier Ambél que también destacó en la brega como asimismo Curro Javier.

¿Cuantas veces llevamos anotando y criticando lo inconveniente que resulta alargar excesivamente las faenas de muleta? Infinitas. Pero no hay modo ni manera que consiga convencer a los toreros – actualmente la mayoría – que se eternizan en interminables faenas que no pocas veces llegan hasta cansar a los espectadores, tal cual le ocurrió a Perera en el quinto de la tarde. Defecto aún más amplio ayer, tanto de Miguel Ángel como de Sebastián Castella, ambos supongo que en el baldío intento de conseguir triunfar por todo lo alto sin querer darse cuenta de que las faenas tan largas propician que las reses de lidia terminen descolgadas de cuello, cuando no difíciles de cuadrar, y casi siempre imposibilitando que las espadas entren como es debido porque en el embroque levantan la cabeza e imposibilitan que las espadas sean certeras además de eficaces… Enfín, que también uno cansa de tanto repetir la misma canción sin que se me haga el menor de los casos.

Claro que, siempre hay quienes lo ponen de moda como es el caso actual del eterno Enrique Ponce – “mal aventurados sean mis imitadores porque de ellos serán mis defectos” – con la enorme diferencia de que las faenas del maestro valenciano suelen ir de menos a más o de más a muy más, y no como los que intentan copiarlo solo que sus faenas suelen ir de más a menos… Siempre a menos para su desgracia.

Pues esto fue lo que les ocurrió ayer una vez más y van… a Sebastián Castella y a Miguel Ángel Perera quienes, de haber dado fin a sus trasteos a su debido tiempo y no atacaran tan pronto a los toros en los arranques, seguro que habrían podido triunfar con grandeza y sin cansar a nadie.

Claro que, ambos con diferentes registros porque el francés que ayer anduvo sembrado, variado y creativo los recibos y en quites, hasta veroniqueó de rodillas,  pero no así con su machacona  y repetitiva muleta, mientras Perera obró con la contundencia, la firmeza, la cercanía y la muy templada muleta que le caracterizan, aunque ayer abusara de sus propias cualidades al punto de dar al traste con lo que hubiera sido otro triunfo clamoroso más en la campaña que está consiguiendo, apenas remediada ayer al cortar una justita oreja, cuando hubiera podido cortar cuatro. Claro que, en el toreo, el productivismo suele conducir a la industrialización cuando no a la monotonía…

Aunque todo esto estuvo a poco de repetirse con Alejandro Talavante en cuanto a los excesivos tiempos de su gran faena al sexto, un toro para cantarlo en latín como así lo consiguió demostrar en su delicioso y acariciante torear, tanto a la verónica con el capote como luego con la muleta en una finísima faena coreada por los espectadores cual revelación de hasta donde puede llegar el toreo cuando se juntan el valor y el arte en tan gran medida. El toreo de Talavante que ayer quedó plantado en su máximo esplendor y de ahí su abismal diferencia con lo que habían hecho sus compañeros de cartel. Ayer, este Alejando Magno del toreo, nos complació con sobradas creces, tanto con sus naturales de oro – esa izquierda portentosa – como por sus sedosos redondos rematados con monumentales de pecho, intercalas trincherzas y precisos además de preciosos remates…

 

Enhorabuena, Alejandro y enhorabuena a los Matilla por los toros que trajeron a Valladolid desde sus campos en la salmantina Peña de Francia.

 

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

5 Resultados

  1. Lucas dice:

    Si estos toritos anovillados los mataba JT, en esta web se arma la mundial

  2. Aficionao dice:

    Menos de media entrada con un cartel de figuras. Soy muy pesimista respecto del futuro de la Fiesta

  3. gregorio dice:

    Eso dice mucho de los que pretenden ser figuras y luego no llenan nunca. Porque se Figura es también llenar una plaza. A ver hoy

  4. joselito dice:

    La casa Matilla ayer trincó por todos lados: empresa, apoderamiento, ganadería, solo faltó que alguien saliera también de monosabio… El ganado justito hasta para una plaza de tercera. Castella, fiel a su toreo, me aburrió una vez más, Perera arrimones interminables ante un toros anovillados y sin fuerzas. Eso no es lo que hacía Ojeda, Miguel Angel. Solo Talavante nos hizo vibrar con el sexto, que además, de trapío fue el menos indigno. ¡Que naturales, Dios mío! ¡Eso es torear! Ay si este chico tuviese más temperamento y regularidad, sería el número uno y con diferencia.

  5. Alejandro dice:

    ¿No se darán cuenta Perera y Castella que ya aburren a las ovejas siempre haciendo lo mismo, y realizando faenas interminables? Y nadie duda de que son dos grandes toreros. Especialmente, Perera, con un temple y una seguridad apabullante. Seguridad, que antes toros tan ínfimos de todo, se le vuelve en contra. Qué pesados !!

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