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7ª de feria en Albacete. Protagonistas de la tarde: Perera, Marín y el toro “Merecido”

Luis Miguel Blázquez en Cultoro

Ambos toreros abrieron la puerta grande, el primero de ellos tras desorejar a un gran toro de Santiago Domecq premiado en el arrastre

Corrida desigual de comportamiento de de Santiago Domecq que propicia un faenón de Perera, el gran toreo al natural de Marín y que cornea a un Antonio Ferrera con el peor lote

Uno de los carteles más esperados de la Feria de Albacete llegaba, en la tarde de este jueves, al coso manchego. Antonio Ferrera, Miguel Ángel Perera –en su segunda tarde en el abono- y Ginés Marín hacían el paseíllo en “La Chata” frente a un encierro de Santiago Domecq.

Silenciado resultó Antonio Ferrera frente al parado primero de Santiago Domecq, un animal que tiró en el tercio de varas al caballo y que posteriormente no tuvo vida para aguantarle en el capote al extremeño. Por la mano diestra basó su porfía Ferrera, que planteó pura proposición sin respuesta bovina, pero le faltó decisión incluso para banderillear al toro, algo que no entendió el respetable manchego. No conectó en ningún momento con el tendido. Fue silenciado. Por el lado izquierdo dejó el toreo de verdad frente al segundo de su lote, un toro de seriedad al que el mismo Ferrera banderilleó con brillantez. El extremeño se la jugó a sangre y fuego hasta que el toro hizo por él de forma dramática, prendiéndolo y corneándolo en la parte inferior del muslo izquierdo. Enormemente mermado, dejó dos pinchazos, una estocada defectuosa y dos golpes de descabello. Entró a la enfermería por su propio pie y no dejó que ningún torero lo cogiese para llevarlo en volandas hasta el doctor Masegosa, ni siquiera cuando ya no estaba a la vista del público. Máxima naturalidad dejó en su toreo el extremeño ante un animal reservón.

El toreo profundo de Miguel Ángel Perera caló en el segundo de la tarde (le correspondía en 5º lugar pero corrió turno al ser devuelto el 2º) gran toro de Santiago Domecq premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre y al que dejó una faena por ambos lados para el recuerdo.

Máxima profundidad y largura en los muletazos del de Puebla del Prior, que exprimió la buena condición de su oponente llegando con fuerza a los tendidos manchegos. Se lo paso de cerca en tres soberbias tandas a diestras rematando por luquecinas. Mató de estocada caída y paseó doble premio de animal. Excesiva vuelta ya que al animal no se le vio en el tercio de varas. Ovacionado resultó Perera ante el descompuesto quinto, un animal al que no logró componerle por su deslucido tranco.

Buen planteamiento capotero dejó Ginés Marín frente al tercero de la tarde, un animal también de Santiago Domecq al que cuidó para luego explotar por naturales en una faena en la que la suavidad fue la máxima. Ese toreo puro y de sutil toque fue el que caló en los tendidos de La Chata, que supo premiar con una oreja la suavidad en la proposición del joven extremeño Tras un arrimón final por bernadinas, paseó un apéndice tras estocada y un golpe de descabello. De nuevo sacó corazón y cabeza para hacerle frente al sexto, un animal al que le cortó otra oreja pasándose por detrás y por delante sus pitones. Paseó el premio que significaba la salida a hombros junto a Perera.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Albacete. Séptima de abono de la feria de Los Llanos. Corrida de toros.

Toros de Santiago Domecq, de vuelta el segundo. 

Antonio Ferrera, silencio y herido. 

Miguel Ángel Perera, dos orejas y ovación. 

Ginés Marín, oreja y oreja. 

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Ferrera, corneado por el reservón cuarto

El extremeño se la jugó a sangre y fuego hasta que el toro hizo por él de forma dramática, prendiéndolo y corneándolo en la parte inferior del muslo izquierdo

Ferrera, corneado por el reservón cuarto en Albacete

Antonio Ferrera resultó corneado esta tarde en la plaza de toros de Albacete por el reservón quinto toro de Santiago Domecq. El extremeño se la jugó a sangre y fuego hasta que el toro hizo por él de forma dramática, prendiéndolo y corneándolo en la parte inferior del muslo izquierdo. Enormemente mermado, dejó dos pinchazos, una estocada defectuosa y dos golpes de descabello. Entró a la enfermería por su propio pie y no dejó que ningún torero lo cogiese para llevarlo en volandas hasta el doctor Masegosa, ni siquiera cuando ya no estaba a la vista del público. Máxima naturalidad dejó en su toreo el extremeño ante un animal reservón.

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