3ª de la feria invernal en Vista Alegre. El Juli es el toreo

 Plaza de toros de Carabanchel. 27 de febrero de 2010.  Cuarta de la Feria de Invierno, dos tercios de entrada. Seis toros de Domingo Hernández/Garcigrande. Hubo tres negros muy serios y otros tres coloraos bastante menos serios. La corrida tuvo un juego muy desigual y de todo hubo. Destacó el cuarto por su clase y nobleza, y el quinto por su alegría y bravura.  El Juli (de nazareno y oro). Una oreja. Dos orejas. José María Manzanares (de azul turquesa y oro). Saludos desde el tercio. Dos orejas. Miguel Ángel Perera (de lila y oro). Aviso, palmas. Una oreja. Curro Javier y Luis Blázquez saludaron tras banderillear al segundo; Joselito Gutiérrez tras banderillear al tercero, y Juan José Trujillo tras baderillear al quinto. José Antonio Barroso y Francisco Doblado picaron muy bien al quinto y al sexto respectivamente. La cuadrilla de Manzanares dio una vez más toda una lección de buena lidia.

 

Se comenta en los mentideros que el Juli quería torear una tercera corrida en San Isidro, concretamente la corrida de la Quinta. Y, para no dársela y ahorrarse el dinero consiguiente, la empresa deja al encierro sevillano fuera de la feria. Dicen que después de ajustar a José Tomás por un dineral y tratar a los pupilos de Curro Vázquez con una categoría que Cayetano no merece, se acabó el parné y el resto de las figuras a dos tardes, aunque quieran tres, y baratito. Y el que pida dinero, como Ponce, se queda en casa. Es decir, vestir a un santo para dejar desnudos a los demás. A cambio de cuatro o cinco carteles rematados, ya veréis qué esperpento de feria. Ya veréis, ya… Es lamentable negar esa tercera corrida a El Juli, porque, señores, ¡cómo ha venido de América! Exultante, pletórico… Ayer dio un recital del mejor toreo de principio a fin. Sin una mancha, sin una imperfección.

 

A su primero lo cuajó con el capote con unas verónicas asentadas y macizas y después con unas chicuelinas rematadas con una preciosa larga. Con la muleta el toro iba y venía, pero sin entrega y metiéndose por dentro, defectos que nadie vio porque allí estaba el Juli con su poderosísima muleta, muy asentado, dando todas las opciones al toro. El toro no vio más que muleta una y otra vez. Inicio muy torero con pases de telón ajustados y un trincherazo de cartel. Y después toreo de la mayor hondura. Una muleta baja que exprime la embestida del toro. Los toques fueron muy certeros para evitar que el toro se distrajera y se colara por dentro. Con un toro así de incierto, otro torero no hubiera expuesto tanto. Las series surgieron largas y precisas… Y como final, un cambio de mano enroscándose el toro a la cintura que crujió la plaza. Porque, si es meritorio torear con ese asentamiento y esa hondura al toro bueno, aun lo es más hacer lo mismo con el toro incierto. Nadie canta el valor del Juli, y tiene un valor descomunal. Faena maciza y templada, lamentablemente rematada con un bajonazo. El Juli se tiró a por todas, pero la espada cayó baja. Una lástima. Así y todo, una oreja.

 

Al cuarto le recibió con buenas verónicas rematadas con una media belmontina extraordinaria. Este toro tenía tanta nobleza y bondad como poca fuerza. El Juli hizo una faena de menos a más y, después, a mucho más. Julián López siempre había brillado con los toros vivaces y encastados, mientras que con los dulces y justos de fuerza le costaba más. A su concepto le viene mejor la casta y la prontitud. Pero ayer dio todo un recital con un toro muy flojito al que acabó toreando magistralmente. El secreto estuvo en el temple, que quita fuerza al toro que la tiene y da fuerza al toro que no la tiene. Llevando al toro muy despacio, Julián terminó consiguiendo torear muy largo y muy por abajo. Esta no fue la típica faena aliviada y a media altura para ayudar a un toro flojo. El Juli fue capaz de imponer su propio concepto, hondo y de mano baja, a base de cadencia y suavidad. Y el toro acabó no cayéndose y embistiendo con gran clase. Las últimas series tanto con la izquierda como con la derecha, fueron antológicas. Eso es torear…

 

Torear no es componer y ponerse bonito mientras el toro pasa sin mando ninguno. Torear es extraer la bravura en cada pase. Y eso hace El Juli. Otra vez un cambio de manos de lujo y una estocada con entrega, un poco trasera, y dos orejas clamorosas. En ese momento oí comentar a una señora de una cierta edad: “Mientras que vengo con mucha ilusión a ver a otros toreros y casi siempre salgo decepcionada, con El Juli me pasa al revés: vengo a verlo sin ganas pero después salgo totalmente satisfecha”. Me encantó el comentario, porque, a pesar de las etiquetas, a pesar del injustísimo sambenito que El Juli arrastra sobre que no tiene clase ni calidad, cuando sale el toro quien torea de verdad es Julián López. Ya lo he dicho: el Juli es el toreo.

 

Pero el toro de la corrida no le cayó al Juli, sino a Manzanares. Poco pudo hacer el de Alicante con su primero, un manso espantadizo que huía de su sombra, pero el quinto fue un toro que me gustó mucho. “Saltalindes”, que así se llamaba, además de unas serias hechuras, siempre lució una embestida franca, larga y repetidora. Un gran toro para una gran faena. Picado muy bien por Barroso, llegó al último tercio comiéndose la muleta.

 

¿Qué hizo Manzanares con “Saltalindes”? Lucir su gran estética y poco más. Solo hubo una serie con la izquierda y otra con la derecha de bajar la mano y tragar paquete. El resto fue llevar al toro despegado y por fuera. Eso sí: todo tapado con su gran empaque. El toro merecía más, mucho más. Y Manzanares es capaz de darlo, por eso se lo exijo. No debe conformarse con ser un estilista superficial. Debe aspirar a ser un torero de época, porque condiciones tiene para ello. Y a sus muchos partidarios les digo: Exigidle y no le justifiquéis todo por su clase. Y decidle que el conformismo y la autocomplacencia conspiran contra los buenos toreros. La insatisfacción y la búsqueda de la faena perfecta, han acompañado siempre a los grandes toreros y en esa senda debería moverse Manzanares.

 

Después de una faena limpia y de muy buen gusto, pero también periférica y superficial, Manzanares se quitó de en medio al toro con una de esas sus estocadas sui generis, de feísima preparación y expeditivo resultado. Dos orejas. Pero el toro fue llevado al desolladero con muchos pases dentro que se quedaron sin dar. El toro tenía mucho más.

 

Perera tuvo un primer toro descastado y que se salía con la cara por arriba, y un segundo noble y con clase, pero justo de fuerza y raza. Con los dos hizo lo mismo: les dio una serie con la derecha muy mandona y por abajo, y ahí se le acabaron los toros. Ese toreo tan exigente y castigador debe saberlo administrar porque, si no, muchas veces le va a pasar lo de ayer: que se quedó sin toro. A pesar de todo y en medio del optimismo general le dieron una oreja del sexto.

 

Por último ¡qué bien estaría que en Madrid se consolidara esta plaza y esta feria!, con un público normal en un ambiente alegre y generoso. Sería un contrapunto muy necesario al purgatorio de las Ventas.

 

 

LA RESACA

 

Por José Antonio del Moral

 

 

El inconformista magisterio de El Juli y la dulzura imperial de Manzanares

 

Dos faenas para el recuerdo las de ayer de El Juli y Manzanares en Vista Alegre. Gran arranque de la temporada de ambos, recientísimamente llegados de América donde también acaban de lograr soberbios triunfos.

 

De El Juli decir que lo que le falta por fuera en estética, le sobra por dentro en capacidad e inconforme maestría. Nunca se muestra conforme consigo mismo gracias a la raza que le rebosa por cada uno de sus poros. Ayer lo demostró con creces frente a su primer toro, que no fue fácil, y lo redondeó hasta el infinito con el mejor cuarto. Hay Juli para rato. Increíble que unos cuantos energúmenos venteños trataran de reventarle. Se la tuvieron que envainar arrasados por el entusiasmo de la mayoría.

 

Y Manzanares. Lo que le sobra por fuera en cuanto a elegancia, empaque y exquisito gusto en su mecerse al compás de cada embestida, lo compensa de cualquier carencia técnica. Y es que como no le hace falta, escatima el ganarle un paso al toro tras cada pase. El día que logre estos avances, romperá los moldes del arte. Gran toro el suyo quinto. Un toro para cantarlo en latín. Manzanares se esculpió a sí mismo sin asumir toda la bravura que portó el toro hasta morir de un volapié perfectamente ejecutado. Ahora mismo es el mejor matador de toros que tenemos. Como también su cuadrilla es la mejor del toreo contemporáneo. ¡Qué puyazo de José Antonio de Barroso¡ Y qué capotes y banderillas de Juan José Trujillo, Curro Javier y Luís Blazquez. Enhorabuena a todos.

 

Perera debería administrar convenientemente sus faenas. No todos los toros aguantan lo mucho que les obliga y exige el extremeño. Pese a la valentía que exhibió, sus dos toros se vinienron pronto abajo. Una pena que así sucedirera con el último.  

 

Decir finalmente que, después de lo de ayer, a El Juli le tendrían que dar cinco tardes en San Isidro y a Manzanares otras tantas. Dicen que José María está por ver si le contratan para la gran feria de Madrid. Dejarle fuera sería un atentado a la cordura.     

5 Resultados

  1. J dice:

    Claro, Perera se queda sin toro. Con Camarito, el quinto Palha de San Isidro 2009 no le hubiese pasado eso. Ahi…

  2. santiago almodovar seva dice:

    Querido JOSE ANTONIO. AL margen de saludarte, preguntarte si el sr. DOMIMGO es el que va escribir aqui, si es asi por favor ENSEÑALO ,a ver si sabe lo que ve, Un fuerte abrazo.

  3. Carnicerito de Rekakoetxe dice:

    ¡Y QUE HAYA ANTITAURINOS!: En primer lugar quiero felicitar al ganadero Domingo Hernández por la corrida de ayer, con un quinto excelente, el lote de el Juli yendo a más y un sexto que tenía calidad pero del que el torero abusó demasiado al principio. Tres toros y medio que compensan la falta general de fuerza de la corrida y los sospechosos primeros planos de las caras de los dos primeros. A el Juli le tocó el lote más completo de la tarde, pero que exigía, por su falta de fuerzas, una gran dosis de temple, paciencia y dominio de las alturas. Una de las cosas que más me admiran de Julián es que torea a la altura exacta: ni alivia en exceso por arriba ni obliga en demasía por abajo, lo que hace que las primeras partes de sus faenas a toros con poca fuerza a los que hay que ir asentando tengan ya, por temple, mando y ligazón una altura considerable. Después, cuando llega el milagro de la entrega del toro por abajo y del toreo puro y profundo del de Velilla de San Antonio, no queda más que rendirse a la evidencia de su condición actual de primera figura del escalafón, dado que Ponce, ya por encima del bien y del mal, hace tiempo que no tira del carro de todas las ferias. A mí me habría bastado la actuación de Manzanares en su primero para determinar que afortunadamente se trata de un torero recuperado para la causa. Con un toro manso, incierto y escarbador (con lo que acojona que te haga eso un animal, pues carece de fijeza y embiste en oleadas), se mostró firme, templado y hasta gustándose en los poquísimos muletazos que se dejó dar. Pero es que la faena al quinto “Saltalindes” forma ya parte de la historia de la plaza de Carabanchel. Tras una nueva exibición de su cuadrilla (qué bien picó Barroso y cómo lidió Curro Javier) el alicantino se puso directamente a torear sin probaturas. Fue una faena maciza, llena de empaque, de cadencia, de belleza, con series además largas, frondosas, de hasta 5 y 6 muletazos, resueltas con remates marca de la casa, como un cambio de mano inolvidable. Manzanares nunca va a mandar en esto por su conformismo, pero sus grandes faenas a sus toros buenos serán las que nos queden a todos en el recuerdo. Perera, que nada pudo lucir con su primero, que salía siempre distraído de las suertes, salió demasiado atacado en el sexto ante el éxito rotundo de sus compañeros, y abusó de bajar demasiado la mano desde el principio, por lo que el astado se rajó enseguida y la faena se vino abajo. Ayer vimos una excelente tarde de toros, con muestras de valor (el quite por chicuelinas de el Juli o el de Perera por gaoneras, así como su comienzo de faena con pases cambiados), de ciencia (las faenas de el Juli) y de arte (Manzanares). ¡Y que haya antitaurinos!

  4. Yomismo dice:

    Eso que decís del Juli estaría bien si delante hubiera tenido toros, pero lo que tuvo delante fueron dos sardinas sin pizca de fuerza. Así que haced un favor a esto y no encumbréis a toreros que hacen faenas ante… ¿qué?

  5. Esteban Salido dice:

    Muy bien Domingo, por lo bien que ves lo que pasa en el ruedo, es una pena que muchos aficionados no vean tan claro el toreo…
    Simplemente es una pena que ho hayas hablado mas de las cuadrillas que han estado fenomenales con los palos, y el buen puyazo al quinto de la tarde, con el picador aplaudido por su labor.

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