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1ª de Olivenza (novillada). Se dio contra viento, lluvia y marea

Tarde de perros. Como fue lógico por el arreglo del piso de plaza, los  escasos asistentes tuvieron que esperar con notable mérito. Hasta que por fin arrancó el paseíllo con seis alternantes seis.  Don Julián López “El Juli”, criador de los novillos herrados con el hierro de El Freixo, no podrá comparecer en las dos corridas que tenía comprometidas es esta feria para la que se anunció con gran protagonista para celebrar los veinte años de su alternativa y parece que fue ayer.

La lidia del primero novillo estuvo condicionada por el fuerte vendaval, que impidió a María del Mar Santos gobernar los engaños. A pesar de la faena no pudo tener estructura, destacó el asentamiento y la firmeza de planta con la que hizo frente al animal del Freixo. A la hora de matar entró en rectitud, se quedó en la cara, y fue feamente prendida por el pecho. Fue trasladada a la enfermería y trasladada, minutos después al Hospital María Cristina de Badajoz. Vaya por Dios.

Se vio muy hecho al portugues Juanito en el que hizo segundo, novillo con calidad que permitió al portugués mostrar su versatilidad capotera (galleó por chicuelinas y quitó por caleserinas) antes de manufacturar una faena recia, iniciada de rodillas en el tercio y compuesta de muletazos largos y embraguetados, descritos con soltura y buen trazo. Tras concluir por bernadinas la espada redujo el premio a una sola oreja.

El viento impidió estirarse a Alfonso Cadaval en el tercero, novillo noble que tendió a abrirse y perder el objeto al final de cada pase, una circunstancia que impidió que la faena del sevillano, que contó con fases de toreo templado, adquiera continuidad

El inicio de faena de Toñete al buen cuarto tuvo enjundia. En el tercio, fijando al animal con muletazos en redondo con la pierna flexionada, que fueron el prólogo de una faena desenvuelta, bien descrita, y rematada con prontitud acero en mano.

Toreó con expresión a la verónica Marcos al quinto que luego brindó al cielo en memoria de su abuelo Domingo Hernández. La facilidad fue la principal virtud de una faena epilogada con circulares invertidos en terrenos de cercanías y concluida de una efectiva estocada.

El menor de la familia Adame, Alejandro, se fue a portagayola a saludar al novillo de su debut con picadores, un animal incómodo, que protestó más y tuvo un viaje más corto que sus hermanos frente al que evidenció seguridad y recursos el joven mexicano. Sobre el pitón derecho consiguió los pasajes más relevantes de una faena que sólo tuvo la mácula de su rúbrica.

2 Resultados

  1. Santiago dice:

    Gracias por la crítica, siempre me ha gustado leer la información al día siguiente de haberla visto.

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