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Ponce rinde homenaje a Morenito con lo mejor de su toreo

Publicado en Toromadia

En el Festival homenaje a Morenito de Maracay celebrado en Las Rozas

Ponce rinde homenaje a Morenito con lo mejor de su toreo

Enrique Ponce ha rendido el mejor de los homenajes a su compañero Morenito de Maracay en el festival que se ha celebrado esta tarde en su honor en la plaza madrileña de Las Rozas. El maestro ha ofrecido lo mejor de sí mismo y de su toreo en una fecha especial para el famoso diestro venezolano. Obtuvo los máximos trofeos en su novillo después de desplegar su tauromaquia ante un buen astado de Las Ramblas.

El homenaje comenzó con una imagen inusual, la del maestro Ponce compartiendo con Morenito de Maracay y El Fandi el tercio de banderillas del toro que abrió plaza, al que sin pensárselo colocó un gran par al quiebro para sorpresa de todos los presentes. El quiebro fue un par característico de Morenito, de ahí el guiño de reconocimiento y afecto del maestro Ponce.

A su toro, de Las Ramblas, lo recibió con el capote ganando terreno hacia los medios con un toreo presidido por el ritmo, la templanza el dominio y la elegancia que solo el torero valenciano atesora. También hubo lugar para un buen quite rematado con una media majestuosa.

Ponce dejó el novillo crudito y tuvo que someterlo en un inicio de faena poderoso y profundo que dejó al novillo listo  para realizar una faena pletórica de torería. No se entregaba el colorado por el pitón derecho porque se sentía muy podido y Ponce se echó la muleta a la zurda para construir un sinfonía de toreo al natural. Surgía el toreo eterno de unas muñecas guiadas por el sentimiento, los vuelos de la franela dibujaban perfectos arabescos en equilibrio perfecto. La maestría de un genio apareció con un novillo importante al que le dieron la vuelta al ruedo. Terminó el maestro con unas poncinas bellísimas por ambos pitones y un remate ya en pie que fueron pinturas de aquellas que soñaron los grandes del óleo y que hizo que la plaza entera se reencontrara con la magia única del toreo.

El colorado perdió las manos en el embroque en la suerte suprema y Ponce, que no rectificó, dejó media estocada. La magia del toreo continuaba en la mente del personal que solicitó el rabo para el maestro. Su compañero Soro, que ocupaba la presidencia de este festejo, sacó a la vez los tres pañuelos.

Fotos: Julio Maza

 

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