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Colosal faena de rabo de Enrique Ponce en Aguascalientes

Tras trece años sin pisar el ruedo hidrocálido, Ponce cortó un rabo a su primero de Teófilo Gómez en la faena de la feria hasta el momento; ovacionado resultó El Payo y una vuelta dio Diego Silveti

ADIEL ARMANDO BOLIO / FOTOS: EMILIO MÉNDEZ

Dicen que el arte es efímero pues va y viene como el viento pero cuando se palpa, se siente y se disfruta, que bello es poder describirlo envuelto en un marco de belleza plástica y a la vez delicada por su intrínseca sensibilidad, y más aún, cuando en una plaza de toros se tiene la fortuna de paladear una faena, no cualquiera, no, sino la de un maestro del toreo, de una figura que aunque de carácter mundial no tiene pasaporte, pues lo que se plasma en el ruedo no tiene patria, simplemente el corazón de un torero con un toro, luchando cada uno por producir momentos idóneos para otros maestros, el pintor, el escultor, el cronista, el fotógrafo, el compositor, en fin, a todos aquellos que desde su personal prisma se deleitan viendo torear.

Esas emociones fueron las que provocó y arrancó de todos los aficionados que llenaron de bote en bote el coso Monumental de la ciudad de Aguascalientes el espada de Chiva (Valencia), España, Enrique Ponce, en la segunda tarde de comparecencia en la “Tierra de la Gente Buena” tras trece años de ausencia. Si bien en la primera de ellas ya había obtenido una oreja por un trasteo a un ejemplar de los Herederos de Teófilo Gómez, ahora, en este otro compromiso, en la novena corrida de la CXC Feria Nacional de San Marcos, al toro que abrió el festejo, de Bernaldo de Quirós, marcado con el número 832, con 518 kilos, de nombre “Artista”, le ha cuajado una brillante faena que rayó en lo magistral, con pasajes de toreo monumental a pesar de la poca fuerza del toro que a su favor tuvo calidad y nobleza, además de imponerse al viento, que no fue cosa fácil. Hizo el toreo con arte y cadencia por el lado derecho y llenos de pureza fueron sus naturales. Cuajó pases en redondo a través de sus templadas girondinas y aparecieron sus poncinas de increíble ejecución. Se tiró a matar y dejó una estocada desprendida para serle concedidas las orejas y el rabo, además de dársele arrastre lento al astado, teniendo que pasar así siete años, hablando de la feria, para que se volviera a cortar un rabo, recordando que lo hizo Juan Pablo Sánchez el 25 de abril de 2011 a un astado de Begoña, pero el más reciente fue el de Arturo Saldívar, en Calaveras, el mismo año, pero el 5 de noviembre a un astado de los Herederos de Teófilo Gómez.

Sin embargo, el tema no acabó ahí. Salió el segundo de Ponce, un ejemplar de Bernaldo de Quirós que fue protestado por falta de presencia, lo que produjo mucho malestar en el torero. En su lugar salió un burel de La Estancia, muy gordo, con 556 kilos, lo que enfadó más al maestro, pero poco a poco se fue metiendo en la faena y previo brindis a otro maestro, a otra figura en lo suyo, don Armando Manzanero, se dio a realizar otra obra taurina a base de tiempo, paciencia, distancia y ritmo, haciendo con ello que el “socio” se tragara todo lo que le dio Ponce. Por desgracia malogró este otro gran trasteo y todo quedó en fuertes palmas tras un aviso.

Debemos apuntar que saltaron al ruedo cuatro astados de Bernaldo de Quirós, siendo bueno el primero, con arrastre lento y al cuarto se le regreso por falta de trapío. Tres de La Estancia que no funcionaron. Y uno de regalo de La Joya, que, aunque huidizo y rajado, tuvo calidad y por ahí se le dio un arrastre lento excesivo.

Así que no obstante el aguacerito en el segundo toro, en tarde nublada, los otros alternantes, primero “El Payo”, ha tenido una tarde de toreo vibrante, sobre todo en el astado de regalo, al que le cuajó un gran trasteo que siempre fue a más, pero por sus fallas con el acero se privó del triunfo. En su primero salió al tercio y al final fue despedido con fuerte ovación.

Y Diego Silveti, tras realizar una faena porfiona a uno para ser aplaudido, en el otro hizo el toreo suave y templado por ambos lados, pero se le rajó el toro y terminó dando vuelta. En este astado se desmonteró el banderillero Ángel González y Diego brindó su faena al hijo del añorado “Armillita Chico”

FICHA TÉCNICA

LUGAR: Aguascalientes, Aguascalientes.

EVENTO: Novena corrida de la Feria Nacional de San Marcos.

COSO: Monumental. Entrada: Lleno en tarde nublada y con lluvia en el segundo toro.

TOROS: Cuatro de Bernaldo de Quirós, siendo bueno el primero, con arrastre lento y al cuarto se le regreso por falta de trapío. Tres de La Estancia que no funcionaron. Y uno de regalo de La Joya, que, aunque rajado, tuvo calidad y se le dio un arrastre lento excesivo.

CARTEL: El valenciano Enrique Ponce: Dos orejas y rabo y palmas tras un aviso, con salida en hombros. “El Payo”: Al tercio, silencio y ovación en el de regalo. Diego Silveti: Palmas y vuelta al ruedo.

3 Resultados

  1. Pedro Abad Schuster Pedro Abad Schuster dice:

    Anexamos dos puntos de vista singulares de la prensa taurina mexicana. Aguascalientes – Feria de San Marcos 2018.
    Extraído de “Diario Esto OEM” (Miguel Ángel García). ¡ SUBLIME ! Enrique Ponce de orejas y rabo. Finalmente se encumbró el valenciano Enrique Ponce en la Monumental, se sacó la espina ante los feriantes de San Marcos y vaya forma de cambiar la situación. Para pronto: faena de antología, de orejas y rabo que alzó el diestro hispano ante la locura generalizada del público. Tarde magistral de Enrique, que se topó con un extraordinario toro de Bernaldo, bien presentado, con calidad y bravura, que recibió arrastre lento, cuando bien merecía vuelta al ruedo. Octavio García tuvo un toro para lucir su toreo, uno que no caminó y regaló un séptimo. Mientras que Diego Silveti pechó con un lote poco potable, ante el cual mostró firmeza y madures. Se lidió un encierro combinado, de Bernaldo de Quirós y La estancia.Tarde nublada, amenazante de lluvia que terminó cayendo y viento peligroso para los toreros. Entrada a reventar.
    BERNALDO. Bernardo de Quirós: Artista, pegó tumbó espectacular, de gran calidad, nobleza y recorrido, de rabo, arrastre lento. Palomo Gris, de calidad, nobleza, medido de fuerza. Coronel, protestado por su falta de presencia y el juez lo regresó. Chaman, rajado.
    ESTANCIA. La Estancia: Cielo Eterno, pegó tremendo tumbo al llegar con fuerza y de largo, deslucido. Amigable (primer reserva), descastado, noble, con clase. Campo Amor, no caminó.
    CUMBRE. Enrique Ponce, suaves verónicas, exquisitas. Con la muleta el valenciano se dio a torear con la clase y calidad que le enfunda, corriendo la mano con arte y llevando con pinzas al astado que de principio quería quedarse parado. Pero el torero, todo maestro, metió sabiamente en la canasta al oponente, ligando tandas por derecha magistrales, pese al viento que le estuvo molestando. Cambio al lado izquierdo del toro para recetar naturales de locura y prodigarse de manera increíble. Se dio todo su tiempo el de Valencia para seguir toreando tremendamente y con un sentimiento que hasta levantó al público de los asientos. El toro se fue a menos aunque no perdió su gran calidad, nobleza y buen son, exprimiendo Ponce todo muletazo y hasta Pelea de Gallos le tocaron. No cabe duda que Enrique hizo honor al maestro Miguel Espinosa, recreando naturales de gran nivel. Todavía en los últimos momentos de la labor el matador cuajó sus finas poncinas, deletreadas, inmaculadas, derramando el arte que atesora y que ya esperábamos en esta plaza.
    Y la obra de arte fue firmada con una estocada certera, los tendidos se tiñeron de blanco y el juez otorgó sin hacerse del rogar un rabo, cosa que para algunos aficionados no gustó. El toro recibió arrastre lento, hasta poco premio para este sensacional ejemplar. Al recibir los máximos trofeos tuvo división de opiniones el torero. BRINDIS A MANZANERO. Para su segundo toro, Ponce ligó suaves verónicas, de dulce. Su labor de muleta la brindó a Armando Manzanero, quien se encontraba en barreras de primera fila. El toro de Ponce estaba atacado de kilos, por lo que el valenciano lo llevó con pinzas para que el animal no cayera. Astado para maestros y Ponce se inventó una labor soberbia, llevando majestuosamente al socio con la muleta a media altura para extraerle muletazos sublimes, lentos y muy templados. Nuevamente el torero se recreó por completo y a doble mérito, ya que hizo embestir a un toro sin fondo, dándole todas las ventajas, consintiéndolo en todo sentido. Fueron prácticamente medias embestidas las que ofreció el astado, pero Ponce terminaba el resto del viaje, invitando con dulzura al socio para concluir el viaje milagrosamente. Y continuó extrayendo muletazos de quien sabe dónde, increíblemente su labor fue creciendo con pases en redondo, de temple majestuoso. Una barbaridad hermosa lo hecho por Ponce, que debía esta tarde al gran público de esta ciudad. Habiendo quedado parado el toro, la suerte suprema se hizo casi imposible, lo que ocasionó el pinchazo antes del espadazo casi completo y concluyó con descabellos, un aviso y la bronca encima del respetable que minutos antes le había aplaudido todo. Finalmente fue aplaudido al acertar en el sexto intento.
    VOLUNTAD Y EMPEÑO. Octavio Garcia el “Payo” no se quedó atrás en los lances de recibo y ligó verónicas de hermoso calado, meciendo los brazos con cadencia. Pasó con tres puyazos a su socio, que llegó un tanto débil al tercio de muleta. Y con la tela roja el torero de Querétaro comenzó con doblones toreros para dejar en perfectas condiciones al astado y luego torear por derecha con la calidad que sabe presumir muy bien el torero. Vino otra tanda derechista con cambiado de mano al natural y remate con desdén, de pintura esta serie. Volvió a la carga por pitón derecho, hilvanaba otra tanda templada pero el toro le pisó la muleta. El toro se vino a menos muy rápido, pero Octavio ofreció los muslos como carnada para obligarle ir a la muleta y de esta manera seguir extrayendo pases de sobrado mérito, sobre todo al natural, tejiendo una serie más que inspirada. Toro de mucha calidad, nobleza y buen recorrido. Su labor la remató con detalles y pases de la firma, trincheras y más arrimones de un valor espartano exponiendo en demasía para continuar sacando partido del toro que se quedó sin un pase. Lastima de la espada, pinchazo y estocada. Para su segundo toro el queretano pechó con poca tela, ya que el animal no tuvo el recorrido necesario para hacer lucir al torero. No obstante, Octavio estuvo más que empeñoso, buscó hacer fiesta pero en definitiva el toro estrelló la voluntad y deseos del torero. Antes de pasaportarlo anunció uno de regalo, de La Joya, al que le hizo gran faena, pero lo pinchó.
    FIRMEZA Y MADUREZ. Diego Silveti, tras breve intervención con la capa, brindó su faena al cónclave. Y vaya toro, este de La Estancia desentonó por completo con los dos primeros de Bernaldo, ya que el oponente de Silveti careció de calidad, fue un animal deslucido por completo. Pero Diego no echó paso atrás y con suma solvencia le extrajo pases de mucho mérito, liándose por completo con la embestida áspera del socio. Silveti derramó solvencia, entrega y deseos grandes por no quedarse atrás en la pelea por las palmas, arrancando pases de la nada, inventándose todo cuanto pudo para agradar al cotarro. Lástima que dejó una espada caída, de lo contrario hubiera cortado una oreja de gran peso. Ante su segundo astado, el torero de Guanajuato protagonizó un vibrante quite por gaoneras, pacientemente esperó a que su socio se arrancara para enredarse ceñidamemte en la suerte del maestro Rodolfo, haciendo rugir al máximo coso hidrocálido. Tras la salida al tercio del banderillero Ángel González, Diego brindó su actuación a Miguel Espinosa, hijo del maestro “Armillita”, quien observó el festejo desde el callejón. Y bueno, Diego se dio a torear increíblemente en los medios del ruedo, cuajando una primera tanda impactante, con trazos largos, coreados con fuerza. Tras esta tanda por derecha el toro se rajó, yéndose a tablas, sin embargo Silveti lo sujetó sabiamente para continuar toreando pleno de madures, patentando su calidad de dinastía. Aunque el toro no ofreció lo necesario para que la labor de Diego fuera redonda, sí brilló su actitud y empeño, con una entrega y firmeza por no quedarse atrás; terminó el toro en tablas, totalmente rajado. Estocada y petición de oreja gracias a la entrega de Diego que fue muy bien reconocida. (Fuente: Diario Esto OEM”).

    Extraído de: “noticiero taurino mx”. “Rabo a la cuenta de Ponce y El Payo deja en la espada dos auriculares. Resulta complejo de aceptarlo, pero el público taurino mexicano es aguantador, ingenuo, muy pagador y desmemoriado, y ayer por la tarde, domingo 29 de abril del 2018, durante la novena función del serial sanmarqueño, llenó hasta las canales el coso Monumental de Alberto Bailleres. Previendo un escándalo mayor, el sistema soberbio y amafiado que se ha adueñado del espectáculo taurino mexicano hace ya bastantes ayeres” (existencia de oligopolios de las empresas que manejan las principales plazas de toros), “optó por remendar el encierro anunciado de Bernaldo de Quiros, y al ruedo salieron dos de La Estancia (tercero y cuarto, que sustituyó al de Bernaldo) conformando una partida descastada y de pobre presencia. Ello seguro para que no fuera evidente la nueva chapuza, pues nos hemos de imaginar el físico de los bicornes rechazados. El toro “Poco” le bastó a Enrique Ponce (rabo protestado y palmas tras aviso). Esta vez con un toro, cosa por demás extraña, más o menos bravito y de aceptable presencia llegado de los feudos del amable Javier Barnaldo, hizo un trasteo limpio. Como el peninsular se las sabe al revés y al derecho -tiene en su currículum más de 2,300 corridas-, aprovechó las bondades de la res y trazó una faena con momentos de calidad irreprochable, aunque sin dejar de abusar, tal es su vicio, del pico del engaño, acto que bien disimula imprimiendo su conocida estética. Ya hace tiempo el aguerrido Antonio Lomelín sentenció del valenciano: -Torea con el pico y con la cadera. Teniendo al público volcado, entre los que se encontraron igualmente muchos entendidos que apreciaron lo bueno que también tuvo la faena, es de justicia decirlo, se fue tras la toledana dejándola un punto desprendida, aunque de réditos mortales rápidos.

    En cuarto turno abrieron el portón a un ungulado con todas las características de ser aún novillo, y el abundante público no le admitió. Hay ocasiones en que a los mexicanos nos da por reclamar nuestros derechos. Entonces lo sustituyeron por un bicorne de La Estancia que manifestó mansedumbre recia. Con él se dio tesonero el de Chiva, desgajándole muletazos con tirabuzón, sin embargo, a la hora de empuñar el alfanje se entregó a pinchar con pasión y a descabellar sin tino.

    En medio de un vendaval que se hizo acompañar de lluvia, topó “El Payo” (al tercio, palmas y al tercio en el de obsequio) con un desrazado que metía bien la cornamenta tras los engaños, y al que con talento e inteligencia, bajando la pañosa hasta el límite, le buriló una faena de claro mérito por ambos pitones, en la que se dio el espectro de muletazos extensos y de gran temple. Lo lamentable fue que trastornó su hacer al pinchar antes de meter la espada de modo tendido.

    Su segundo tuvo profunda mansedumbre, y al apreciar que nada haría, se animó a obsequiar un sobrero de La Joya; toro hermoso de lámina, con edad u trapío, pero que siempre salió suelto y orientándose hacia las maderas; no obstante cuando tomaba la sarga, iba con gran poder y tragándosela entera. Ahí fue en donde el queretano se entregó a procurar el triunfo forjando una faena entusiasta, enjundiosa, con ardor, de formidable vehemencia, pero no bien acabada con el estoque.

    El primero de Diego Silveti (silencio y vuelta bajo su cuenta y riesgo) pronto se paró, por lo que el dinástico coletudo no tuvo más opción que hacerle la lucha a como diera lugar. Todo iba bien, hasta que usó la espada interpretando abominable bajonazo.

    Lo mejor que hizo durante la labor a su segundo, fue un quite por gaoneras en el eje del escenario, quedándose más quieto que una columna, jugando bien las articulaciones de sus brazos y pasándose muy cerca al antagónico. Con la muleta sostuvo el gusto y los deseos, logrando varios pases valederos, manchando luego del pabellón cuando dejó tres cuartos del estoque tendidos y pasados

  2. J.A. del Moral J.A. del Moral dice:

    Antiponcistas? También los hay en México. Les acompaño en sus sentimientos con mucha pena. Les queda mucho por sufrir…

  3. Edmundo J. Gil dice:

    No sé quien será Noticiero Taurino mx- porque nadie lo firma, pero se nota claramente que pretende demeritar la soberbia actuación del Maestro Ponce. Decir que torea con el pico de la muleta es una falsedad absoluta, pues quizá en el primer muletazo use el pico- para eso lo tienen las muletas- para embarcar al toro y luego ligarlos muletazos para convertirlos en tandas. Vea el señor que escribió la nota, las fotos de los soberbios derechazos y naturales que ligó ; donde lleva la muleta y con que ajuste ( no podría ligar si se toreara con el pico pues los mandaria hacia afuera, en lugar de ligar en redondo. Respecto del rabo, quizá lo que molestó a ciertos espectadores es que el Juez ( Presidente en España) sacó el pañuelo verde otorgando el rabo, con las dos orejas, sin esperar a ver si habría algunas personas que no lo aprobaban. Don Matias González en Bilbao lo hace igual; no se anda con esperas si considera que el matador merece las dos orejas , las otorga y punto, Ambos han ejercido su derecho a lo que dice el Reglamento: La primer oreja el Presidente la otorgará ante la petición unánime del público, pero la segunda oreja y el rabo, en las plazas que se permite, serán atribución del Juez, independientemente de que el público lo pida o no. Los pocos que protestaron el rabo están en su derecho, aunque eso no significa que tengan razón ,,, como no la tenían el domingo 29 de abril en el ruedo de la Monumental de Aguascalientes después de la memorable faena de E. Ponce.

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