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2ª de San Isidro en Madrid. Atípicos por gigantescos y descastados de La Quinta

La moda del toro grande ande o no ande respecto a la presentación del ganado que se suele lidiar – o no lidiar sino intentarlo – en Madrid, está desvirtuando las características de casi todas las corridas de las ganaderías que llegan a los corrales de Las Ventas en la seguridad de que los toros elegidos por los ganaderos pasarán el exigente fielato de los veterinarios y, con ello, santas pascuas. O sea que pasen pese a lo poco que luego pasan. Y si lo hacen – sin pasar no hay pases – es lánguidamente, sin apenas celo y, por ello, sin emoción.  A los que se ponen delante de estos toros les resulta muy difícil por no decir imposible calentar suficientemente a la parroquia para lograr el triunfo y, si encima, les fallan clamorosamente los reflejos, caso lamentabilísimo de El Cid, hemos de revivir una vez más la lastimosa pena que da ver tan incapaz a quien fue modelo de todo lo contrario en sus muchas tardes de gloria, sobre todo en las que se las vio con toros de Victorino Martín. El más juvenil “viejo” de la terna, Juan Bautista Jalabert, tampoco consiguió que saltaran las chispas frente al cuarto de La Quinta que fue el mejor de los corridos a cuenta de su habitual facilidad, virtud defectuosa en su particular caso, pese la innata clase que atesora el espada francés. Morenito de Aranda, por su parte, volvió a exhibir las maneras clásicas que adornan su toreo, tanto con el capote como con la muleta, pero le falló la estrategia, sobremanera cuando, tras bordarlo con la derecha en su faena al último toro de la tarde, cambió imprudentemente de mano y arruinó el triunfo que estaba consiguiendo. Así pues, otra tarde sin divertimiento isidril y van dos. Aún nos quedan más de treinta….

Morenito de Aranda remata con media el saludo al tercero, que echa las manos por delante

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Madrid. Plaza de Las Ventas. Miércoles, 9 de mayo de 2018. Segunda de feria. Tarde calurosa con rachas de viento y dos tercios de entrada.

Seis toros de La Quinta, de bella e imponente estampa, varios de pelaje y en general sosos. Destacó por mejor y más completo el cuarto y hasta mediada la faena, el sexto que, repentinamente, cambió a peor y a  complicado.

Juan Bautista (aguamarina y oro): Bajonazo y descabello, silencio. Estocada recibiendo, ovación con saludos y ligeras protestas.

El Cid (marino y azabache). Estocada trasera y tendida, silencio. Estocada, silencio.

Morenito de Aranda (negro y plata): Media estocada y cinco descabellos, aviso y silencio. Dos pinchazos, media y tres descabellos, dos avisos y silencio.

A caballo, destacó Francisco José Quinta. Y en palos, Rafael González y José Manuel Zamorano.

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Empiezo con El Cid porque, aun siendo ayer el segundo espada de la tarde, pareció el más viejo o mejor diría avejentado. Y porque de los tres, es el único que logró ejercer de figura en sus mejores años que fueron muchos. Nadie, salvo los íntimos que conocen la situación económica del ex-maestro de Salteras, podemos explicar las razones que imagino obligan a Manuel Jesús a seguir en activo contra el viento de su fatal sino y la marea de su ya inevitable decadencia física y anímica. Por usar la terminología humorística  del gran compañero que fue el famoso por su natural gracejo, Curro Fetén (q e p d), El Cid lleva tiempo – demasiado por cierto – “tocando el piano con los pies”. Absolutamente incapaz de aquietarse, da verdadera lástima verle tan a merced de los toros mientras lucha sufriendo por permanecer en activo contra cualquier razón. Al borde del abismo, se jugó la cornada sin razón alguna que lo explique, mientras los que le admiramos y respetamos durante sus muchos años de gloria, lo pasamos fatal viéndole impotente y sin remedio. El Cid continúa queriendo erre que erre, pero las células de su cuerpo se niegan cerrilmente a obedecer sus muy sufridos sentimientos.

De Juan Bautista Jalabert escribí hace ya muchos años una crónica sobre su triunfal actuación en una Feria de Otoño en Madrid que titulé “Juan Bautista convirtió Las Ventas en Versalles”. Ayer no lo consiguió. Pero a mi me encantó con el buen aunque soso cuarto de La Quinta – el mejor del encierro – porque no es frecuente ver tan a gusto a quien posee eso que llamamos “clase”. Su proverbial y natural exquisitez, su innato sentido del toreo clásico y su elegancia de nacencia apenas encontraron eco en los tendidos. Tantas virtudes suelen pasar desapercibidas por la extrema facilidad con que las expresa.

Y no todos lo disfrutan. Servidor, uno de ellos…  Además, qué bien vestido con un precioso terno agua marina y oro que contrastó enormemente con los que vistieron El Cid y Morenito de Aranda. Marino y azabache el andaluz, negro y poca plata el castellano. Dos horrendos ternos que quizá vistos de cerca podrían gustar. Pero de lejos….

El de Aranda cuajó un largo ramillete de excelsas y muy bien templadas verónicas en su saludo al tercer toro que luego no sirvió para casi nada salvo en un quite por suaves delantales de Juan Bautista. Y con el sexto, nos sorprendió gratamente en la primera parte de una faena, planteada acertadamente por el pitón derecho, sorprendentemente bueno como repentinamente malo por el izquierdo, hasta el punto de que esta faena de Morenito de Aranda, nada tuvo que ver en su pésima segunda mitad con la que estaba cuajando en la primera.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

4 Resultados

  1. Santiago dice:

    Totalmente de acuerdo con lo que dice de el Cid, y es una pena porque lo hacía muy bien, pero bueno si como usted dice tiene problemas económicos pues si no le queda otra cosa que le va a hacer.

  2. joselito dice:

    Es una pena ver a todo un tío como ha sido el Cid, arrastrarse por los ruedos. ¿Pero es qué no hay nadie en su entorno que le diga que es mejor retirarse con dignidad que ir perdiendo todo lo que se ganó en la cara del toro? Juan Bautista y Morenito es lo de siempre, buenas maneras pero siempre les falta la peseta para el duro… Y Santacolomas de casi 600 kilos me suena a cachondeo pero el año pasado la de Rehuelga los pasaba de sobra y salió de las mejores. Al final será verdad que de toros no entienden ni las vacas…

  3. Rafael Dols dice:

    El que entiende, eres tú . Joselito

  4. joselito dice:

    Me tienes en un pedestal, Rafael

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