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Jerez de la Frontera. Triunfal despedida de Padilla en la vuelta de Morante

Juan José Padilla, triunfal bandera pirata en mano

El Ciclón de Jerez se marcha por la puerta grande, el sevillano regresa sin suerte y Manzanares corta una oreja

Llenazo de «No hay billetes» en Jerez. La vuelta de Morante y la despedida de Padilla bien lo merecían. Hubo ovación del público para que saludara el de La Puebla, que no salió, pero sí el jerezano al centro del ruedo y con palmas por bulerías tras recibir un obsequio de la Juventud Taurina. El festejo acabó siendo un homenaje al Ciclón de Jerez, a hombros por la puerta grande. Tras matar al cuarto dio una vuelta al ruedo triunfal mientras le cantaban «Illa, illa, illa, Padilla maravilla» y «Qué viva España». El Ciclón, emocionado, besó el albero de su tierra.

El jerezano fue quien se mostró más dispuesto. Variado con el capote y con las banderillas, le cortó una oreja al primero. En la muleta molestó el viento, Padilla bajó mucho la mano pero se quedaba corto por el pitón derecho y fue al natural cuando logró templarse. Hubo tiempo hasta para un arrimón final. La apoteosis llegó en el cuarto, al que recibió con dos largas de rodillas y luego intentó un quite por tafalleras y chicuelinas. Se entregó en banderillas y saludó una gran ovación tras parear de forma emocionante, el tercero al quiebro. Brindó a sus padres y se puso de rodillas en el centro del ruedo, donde comenzó con una vibrante serie que puso al público en pie. Allí fue la faena arrebatada del Ciclón, que aprovechó las arrancadas del toro de Juan Pedro antes de rajarse. Le dio tiempo a otra serie más de rodillas y manoletinas para abrochar su labor, premiada con dos orejas.

El vestido de Morante, inspirado en un capote de paseo de Manolo Vázquez

Volvía Morante y nada más abrirse de capote a la verónica sonaron los primeros oles. Hubo dos y la media. El cigarrero lució un precioso terno negro con bordados de flores inspirado en un capote del maestro Manolo Vázquez que usó el Domingo de Resurrección de 2017 en Sevilla y Manolo Vazquez en su debut de luces. Pero regresó con la suerte que se fue. Su primero se quedó parado muy pronto y sin fuerzas.

Manzanares cortó una oreja en el sexto, al que recibió con temple a la verónica. Tras el trámite de la suerte de varas comenzó el cante en el tendido. Sonó «Manolete» para una faena que no llegó a romper del todo y en la que se intercalaron muletazos templados con otros menos lucidos, aunque refrendó con una buena estocada. No destacó con el tercero, que tuvo una lidia algo desconcertante. Perdió las manos en el recibo de capote, no se picó en el peto y sonaron los clarines cuando Manzanares ya estaba en la segunda serie con la muleta. Se arrancó el pasodoble «Cielo andaluz», habitual del alicantino, pero su labor no llegó a tomar cuerpo, siempre a media altura, molestado por el viento. Solo hubo algún natural suelto. El protagonista de la tarde ya era Padilla.

 

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