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10ª de San Isidro en Madrid. Luis David Adame y un gran toro de Juan Pedro Domecq salvaron la tarde

Ramón Vila yPaquirri bilaketarekin bat datozen irudiak

Ayer, en Las Ventas, guardamos un muy respetuoso y sentido minuto de silencio por la para mi esperada y desgraciadísima muerte de Ramón Vila. Fue cirujano jefe de la enfermería de la plaza de toros de la Real Maestranza de Sevilla durante muchísimos años y una de las personas más admiradas y queridas del mundo taurino. Creo que muy pocas personas han tenido más amigos que Ramón. Yo fui uno de ellos porque, además, nos conocimos desde niños. Años más tarde, compartimos una íntima amistad con Paquirri y muchísimos momentos de grato recuerdo. Somos muchos los que todavía estamos desolados con su muerte aunque para mi no ha sido una sorpresa. La última vez que le vi en Sevilla, en la mañana que entregó sus premios a los quites artístico y providencial de la Feria de Abril del año pasado, me llevé un terrible disgusto cuando le vi sentado en un silla de ruedas y con una cara delatadora de su pronta muerte. Mi disgusto de aquella mañana, como el de tantos, fue enorme. Por fortuna, pude escribir un articulo sobre Ramón que se publicó en el programa oficial de la penúltima corrida de la feria sevillana. Al día siguiente me llamó muy emocionado para darme las gracias. En este articulo no hablé de muertes sino de vida. De su vida llena hasta los topes de muchísimas buenas ocasiones porque Ramón fue un donante universal sin distinción de categorías ni de famas. Ya estará en el Cielo, pienso que enormemente satisfecho por la infinita cantidad de personas que le quisieron y le seguiremos queriendo.

Ramón Vila yPaquirri bilaketarekin bat datozen irudiak

Y en los chiqueros una muy hermosa y variada de pelaje y de comportamiento corrida de Juan Pedro Domecq que ayer nos echó un gran toro de nombre “Ombú”. Un toro jabonero claro con mucha sangre de Veragua en sus venas, un toro demostrativo de la grandeza de esta ganadería que es la madre de la mayor parte de las actuales vacadas de bravo. Hasta tal punto es así, que si no fuera por la pericia y por la inmensa afición de don Juan Pedro Domecq Díez, abuelo de la actual, ahora mismo no se podrían celebrar muchísimas corridas de toros. Por mucho que algunos critiquen a esta extendidísima ganadería, la Fiesta continúa siendo la manifestación cultural más netamente española. Y si el toreo se ha perfeccionado hasta grados inverosímiles, es gracias a su abundante por esta excelentísima y mil veces reproducida sangre brava, cada cual con las particulares características que han querido imprimirles sus criadores y dueños. Dicho quede por mi parte aunque a muchos les molesten estas líneas. Yo las escribo en estricta justicia. El toreo en su conjunto, profesionales y aficionados, todavía debemos un homenaje nacional a la familia Domecq y a todos sus descendientes.

De la corrida de ayer, nos quedará la actuación del espada mexicano Luis David Adame, el segundo de los tres hermanos y, por lo que ayer pudimos apreciar, el más virtuoso de la familia azteca. Pronto será la máxima figura actual de los espadas mexicanos. Y si no, tiempo al tiempo. Ayer anduvo enorme por todos los conceptos con el toro ya mencionado y con el otro de su lote, peor en comportamiento, lo que no quitó un ápice de los grandes méritos que Luis David. De haber acertado pronto y bien con la espada con este sexto de la tarde, Luis David hubiera podido salir a hombros por la Puerta Grande de la primera plaza del mundo.

Sin suerte aunque quien sabe si sus compañeros de terna – un ya incapaz aunque todavía elegante Finito de Córdoba y un ayer desconocido Román que ni de lejos pareció el mismo de su primera actuación en esta feria – le hubieran echado más entrega y mayor tino, la corrida hubiera sido más generalmente entretenida y lucida.

   

Madrid. Plaza de Las Ventas. Jueves, 17 de mayo de 2018. Décima de feria. Tarde progresivamente nubosa aunque agradable con algo más de media entrada.

Seis toros de Juan Pedro Domecq, muy bien presentados y armados en variedad de pelaje y diverso comportamiento con el predominio de los flojos en distintos grados de manejabilidad. La debilidad fue el gran defecto de la corrida aunque casi todos pelearon con bravura en el primer tercio. Por durabilidad, fuerza y gran clase, se salvó con notable diferencia el lidiado en tercer lugar, de nombre “Ombú”, que debió ser premiado con vuelta al ruedo.

Finito de Córdoba (burdeos y oro): Cuatro pinchazos y descabello, aviso y silencio. Pinchazo y se echa el toro, silencio.

Román (azul prusia y oro): Pinchazo y tres descabellos, aviso  y silencio. Pinchazo y descabello, silencio.

Luis David Adame (blanco y plata): Estocada desprendida, oreja. Pinchazo hondo y descabello, ovación con saludos. 

Finalizado el paseíllo, se guardó un minuto de silencio por la muerte de Ramón Vila.

A caballo, destacaron Pedro Geniz y Oscar Bernal. En la brega y en palos, Tomás López. Y en banderillas, Javier Perea, El Sirio, Raúl Martí, Miguel Martín, Chicote y César Fernández.

¿Quien no ha admirado ni celebrado no pocas veces a Finito de Córdoba? Nadie duda que es uno de los mejores intérpretes del toreo que hayamos visto en nuestras vidas. Ayer volvió a Las Ventas cuyo ruedo no pisaba desde hace tres años. ¿Y a qué vino?. A mostrarse ya y, por desgracia propia y ajena, impotente. Es que no puede evitar que escapen las células de sus piernas sobre todo e incluso de sus brazos. Claro que ninguno de sus dos toros fueron propicios a un total lucimiento. Pero tampoco para estar tan inevitablemente precavido aunque siempre apuntando unas excelentes intenciones. Atisbos de su clase. Aproximaciones a su temple. Breves apuntes de la clase que sigue teniendo. Pero…. El público se mostró muy respetuoso con Finito. Y ello que conste. No fue molestado ni importunado y tan solo escuchó algunos pitos por sus repetidos fallos con la espada al matar al cuarto toro.

Román tampoco tuvo la suerte de cara. Salió con sus ganas de siempre, puestas de manifieste con el capote sobre todo. Gaoneras, tafalleras de las que, por cierto, se está abusando mucho por los nuevos toreros, revoleras… Vamos, capoteo menor porque la suerte más apreciada y difícil es la verónica y en eso fallan casi todos. Al verle citar desde lejos con la muleta en la suerte que llamamos “cartucho de pescao”, vimos que traía la faena pensada desde el hotel. No fue el segundo toro propicio para que esta arriesgada suerte resultara limpia ni bella. Continuó valiente pero le falló el imprescindible temple en sucesivos enganchones que ya se sabe son los que estropean y empeoran las embestidas de los toros, sobre todo las cortas. La única manera de que las alarguen es templando incondicionalmente. Y en esto falló Román estrepitosamente.  Además este segundo toro iba mejor por abajo y en absoluto por arriba… En fin… ¿Falta de oficio?….

Con el quinto, que tan poco fue muy proclive ni fácil que digamos, Román se mostró excesivamente premioso y otra vez destemplado. Total, que casi nada pudo arreglar ni resolver.

Vayamos con el único triunfador de la tarde. Luis David Adame salió a por todas desde que se abrió de capote ganando terreno tras cada lance con el tercer toro, quitando por chicuelinas de manos bajas, brindando al publico su faena que no tuvo el menor de los desperdicios ni tropiezos. Claro que este tercer todo fue más que excelente. Uno de los mejores de esta feria este jabonero claro tan veragüeño como hermoso y con gran clase en sus embestidas para dar y tomar.  La franquía, la alegría y la largura de sus embestidas, se las bebió Luis David como un sediento. Con temple, con mando, con donosura, sin un solo paso atrás. En definitiva, sensacional y con la gente volcada a su favor hasta entusiasmarse sin remilgos. Entrega del toro, entrega del torero y entrega del público que premió al espigado joven azteca con una valiosísima oreja tras matar de un estoconazo desprendido. Defecto menor que nadie tomó en cuenta. Total, que torero bueno habemus. Este, muy pronto se hará el amo de México.

Con el bastante peor sexto, la misma disposición aunque con el capote el toro no quiso colaborar lo más mínimo en su salida. Pero en quites, se prestó en un portentoso y vistosísimo quite por zapopinas que puso los tendidos boca abajo. También algo más en la faena de muleta aunque su incomoda pegasosidad no fue para bromas. El arranque de la faena en los medios con un espeluznante cambio, volvió a poner a la gente totalmente de su parte. En su primera parte, Luis David pudo estirarse muy templado por redondos y los de pecho. Acto seguido la incomoda pegasosidad del animal no permitió templar debidamente peso sí comprobar el valor valor valor del torero que no se quitó ni una vez de los terrenos que pisó. Muchos son los recursos de este joven espada. Muy por encima del toro y con el público de su parte desde el principio hasta el final que no acabó con otra oreja con la salida a hombros por la Puerta Grande por pinchar con la espada. No obstante, ahí quedó la tarde de Luis David Adame. ¡Enhorabuena!

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

5 Resultados

  1. Santiago dice:

    Y pensar que la gente en México anuncian a su otro hermano Joselito como la gran figura de México y resulta que este le dá mil vueltas. A ver si despiertan y se enteran cual de los dos hermanos es mejor.

  2. Sebastian dice:

    Este tiene más madera q el tal Roca Rey. Unas cuantas corridas más y será el rival de Gines Marín en el futuro

  3. Rafael Dols dice:

    Rival de Ginés Marín?. Jajajaja. Y quien es Ginés Marín?. No lleva a los toros ni a su familia

  4. joselito dice:

    Sé que muchos de ustedes no estarán de acuerdo pero yo, una vez más, no quedé nada satisfecho con la corrida de Juan Pedro y personalmente, como aficionado, no le agradezco absolutamente nada al padre del actual Juan Pedro por la “creación” de este tipo de toro al que hay que “cuidar” para que no se caiga. ¿Dónde se ha visto que un torero tenga que “cuidar” a un toro? ¿No tendría que ser el torero el que se cuidara de él? Con toros que dan más lástima que miedo es muy difícil enganchar a jóvenes aficionados, al menos en la cantidad necesaria para renovar a los pocos que vamos quedando. Al sexto, al de Parladé, yo lo he visto mucho más toro que el resto de sus hermanos porque ha tenido más potencia, más agresividad y era noble pero cuidado con equivocarte que ibas por el aire. Eso sí es un toro ¡joder!, que Juan Pedro, si quisiera, sabe de sobra “fabricarlos” así. Lo que pasa es que Luis David, que estuvo muy bien con el blandito tercero, aquí tenía mucho más que lidiar y ha estado digno, pero no ha podido triunfar porque a este tipo de toro con raza y personalidad, los nuevos y no tan nuevos valores (que esto viene ya de años), no están acostumbrados a enfrentarse. En cuanto a mi paisano Román, que es todo valor y ganas pero que no tiene el “don”, ¿que coño hace en una corrida de Juan Pedro? Esos toros tan aburridos solo tapan sus muchas lagunas cuando los lidian toreros de mucha clase como Ponce, Manzanares, Talavante o Morante, que independientemente de que nos gusten más o menos sus conceptos, nadie puede negar que estos si que tienen el “don” y son de los pocos que hasta con los peores, consiguen al menos no aburrir y con los mejores, lo bordan, esa es la verdad. Pero casi todos los demás, con este tipo de toro, es frecuente que, tras pegarles decenas de pases insulsos, nos hagan bostezar. Román, vuelve al toro encastado que ahí es donde tú puedes hacerte el amo porque cojones y entusiasmo tienes de sobra. Y Finito, ha sido un placer verte torear (cuando te has decidido a hacerlo), pero ya es hora de volver a casa. Y aquí podemos ver otra consecuencia negativa del toro que “invento” Domecq: llenó la cabaña brava de toros tan blanditos y obedientes que ahora, nadie quiere retirarse y hasta algunos que se retiraron, aunque sea para un rato, quieren volver. Con un toro que diera más problemas que evitar que se te caiga a mi me parece que más de uno se pensaría seriamente hacer el paseillo. Y mientras, por falta de huecos, un montón de toreros jóvenes sin tener siquiera una oportunidad.

  5. gregorio dice:

    Si ese gran toro Ombu (uno de los candidatos al toro de la feria) hubiese llevado el hierro de Prieto de la Cal (bien podía parecerlo) hoy todos los “buenos aficionados” estarían brindando. Pero como es de Juan Pedro, tenemos que tragarnos la tonterias del derrotista de turno. Y si le hubiese tocado a Finito hubieramos salido de la plaza toreando. Pero el Adamito estuvo muy bien. Estoy de acuerdo con quien dice que Luis David es mucho mejor que Ginés Marín. Pero el mejor de los Adames es Alejandro. Tiempo al tiempo

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