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Feria de Pentecostés en Nimes (Francia). El ciclón del coliseo

Emilio Méndez en Cultoro

Juan José Padilla, José María Manzanares y Andrés Roca Rey trenzaban el paseíllo ayer tarde del domingo en la quinta de la Feria de Pentecostés de Nimes, un festejo en el que el pirata jerezano se despedía de esta parte de la afición francesa. En el cartel, un encierro de Núñez del Cuvillo lidiándose.

Una oreja paseó Juan José Padilla del noblón primero, al que saludó el jerezano a la verónica. El toro empujó bien en el caballo, cumpliendo y luciendo en banderillas el ciclón. Brindó al respetable para dejar una faena con sello propio, dejando la espada en buen sitio para obtener el primer premio de la tarde.

Palmas escuchó José María Manzanares de un segundo noble pero con falta de fuerza en líneas generales. Apenas algunos capotazos de tanteo para cumplir en el caballo. A base de paciencia y oficio logró sacarle todos los compases que tenía el astado, algunos muy templados y con elegancia. La faena no rompió finalmente con un animal a menos. Media estocada.

El tercero de la tarde fue un buen toro de Cuvillo, con clase al que Andrés Roca Rey saludó toreando a la verónica. EL toro cumplió bien en el peto para que llegase un quite variado por chicuelinas y tafalleras, rematando de forma torera para brindar al respetable. Faena templada, gustándose por momentos en redondo, largo por el lado derecho para dejar una estocada bien colocada suficiente para cortar una oreja.

El cuarto de la tarde fue un gran toro de Cuvillo, que le correspondió a Padilla. A por todas salió el jerezano en su última faena nimeña. Con una larga cambiada de rodillas recibió al animal, deleitándose toreando a la verónica. Empujó fuerte en el caballo antes de que se colocara el picador, quitando de forma vistosa por parte del andaluz. Brindó al empresario Simón Casas, cuajando una faena muy sentida, en la que precisamente el sentimiento fue la clave del trasteo. Momentos profundos muy en la personalidad de Padilla, desplantándose en el epílogo y paseando doble premio tras la estocada.

Inválido salió el quinto, perdiendo constantemente las manos e incluso tuvo que ser apuntillado dentro del ruedo. Del mismo hierro fue el sobrero, un toro bueno con calidad y sobre todo clase. Aprovechó las condiciones el alicantino sintiéndose a la verónica. Cumplió el animal en el caballo en una faena muy templada, estética por parte del torero levantino, que logró dar muletazos largos, con sello propio y dejando por el lado derecho algunos momentos de calado. Falló con la espada en el primer intento, entrándola en el segundo, dando una vuelta al ruedo tras aviso.

El sexto fue un animal que también tuvo calidad pero escaso de fuerza. Solo algunos capotazos le dejó, viniéndose abajo rápidamente muleta en mano. Poco pudo hacer un peruano que hizo el esfuerzo terminando en silencio.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Nimes, Francia. Quinta de la feria de Pentecostés. Corrida de toros. Lleno.

Toros de Núñez del Cuvillo.

Juan José Padilla, oreja y dos orejas. 

José María Manzanares, silencio y vuelta tras aviso. 

Andrés Roca Rey, oreja y silencio. 

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