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16ª de San Isidro en Madrid. Definitiva consagración de Roca Rey en Las Ventas

Miguel Ángel Perera, Alejandro Talavante y Roca Rey

Vivido lo visto ayer con la lidia y muerte del sexto toro de Victoriano del Río, en cualquier época de esta plaza de Las Ventas, tenida por la más importante y, desde luego, la más trascendental del mundo, Andrés Roca Rey, el peruano-español que ya es tan nuestro como limeño, será aún más grande figura del toreo de lo que ya venía siendo, independientemente del numero de orejas que le dieron, solamente una, señores, solamente una tras enloquecer a toda la plaza con una faena más que épica que convenció a todos los presentes salvo al indeclinable sector que la desdora y la emborrona, como también y esto sí que tiene bemoles, salvo al señor presidente del festejo que obedeció las ruidosas indicaciones de la gentuza que intentó y consiguió impedir  que aquello no fuera premiado con las dos orejas del único animal que medio sirvió de la muy decadente y decaída corrida. Pero dado el ambiente triunfal que dominó el ambiente hasta grados pocas veces visto aquí, no importó nada que Roca Rey no pudiera salir a hombros por la Puerta Grande, últimamente y al parecer cerrada a cal y canto porque a no más 60 personas entre las más de 22.000 que abarrotaban la plaza no les pareció oportuno que lo consiguiera. Sin embargo, el parecer general fue que el aún jovencísimo diestro se había consagrado en Madrid definitivamente. No es de ahora el dislate. Madrid con las grandes figuras casi siempre fue injustísima. Podríamos traer ahora mismo a colación – argumentar, aducir razones y ejemplos, digo yo, de las muchas veces que aquí ha ocurrido lo mismo en todas las épocas.

Paso a relatar lo que yo mismo viví junto al gran Paquirri una tarde que terminó en injusta bronca de los ínclitos del tendido 7. Habíamos llegado al Hotel Goya, donde se vestía siempre el de Barbate, cuando sonó el teléfono que descolgó el propio gran torero. Era Luis Miguel Dominguín, tío político del años más tarde trágicamente desaparecido diestro y por tanto mitificado en la historia del toreo para siempre. Y esta fue la conversación entre ambos: “¡Enhorabuena, Paco ! Enhorabuena por qué, si esos malditos me han puesto a caldo”. “No deberías estar tan enfadado”, enfatizó riéndose Luis Miguel que siguió diciendo “lo mejor que te puede pasar en Madrid es que te abronquen aún habiendo estado bien. Es la señal que distingue aquí a todos los grandes del toreo”. Y Paquirri, repentinamente conformado con el sabio consejo de Luis Miguel, abandonó su agriado gesto y volvió a sonreír tan abiertamente como siempre lo hacía.  De  tal modo sucedió también  ayer o debió suceder con Roca Rey.

Miguel Ángel Perera

Muy poco nos queda por decir del resto del tan inesperadamente fracasado festejo. Las inefables saltilleras en un quite y los arranques de faena absolutamente contundentes de Miguel Ángel Perera en sus dos muy bien iniciadas faenas de muleta que esta vez no estuvo nada fino con las espadas con un toro que se vino muy a menos y con otro que se rajó enseguida; el mojado – otro diluvio repentino ayer – y muy breve aunque tan jugoso como sedoso trasteo de Alejandro Talavante, mas otra muy pronto interrumpida gran faena con el quinto que también se vino a muy menos mucho antes de la cuenta. Con la añadida, frustrada y otra vez mojadísima actuación de Roca Rey frente al también muy pronto arruinado tercero de la tarde. Arruinado aunque también esperanzador en su comienzo.

Alejandro Talavante

Las tormentas no nos han dejado y ya veremos si continúan o terminan de una vez por todas en este atípico final de la primavera.

Madrid. Plaza de Las Ventas. Miércoles, 23 de mayo de 2018. Decimosexta de feria. Tarde progresivamente nublada con dos tormentas y aguaceros apenas interrumpidos con breves escampadas y lleno de «No hay billetes».

Seis toros de Victoriano del Río, bien aunque desigualmente presentados y todos muy armados con muy poca casta y fuerza que se apagan demasiado pronto. Por algo más duradero y noble con reparos, destacó por mejor del conjunto sexto.

Miguel Ángel Perera (verde botella y oro): Dos pinchazos, media estocada y descabello, división de opiniones injustísima. Estocada desprendida y dos descabellos, silencio.

Alejandro Talavante (azul pavo y oro): Estocada y siete descabellos, silencio. Media estocada y descabello, silencio.

Andrés Roca Rey (verde inglés y oro): Pinchazo, estocada y dos descabellos, silencio. Gran estocada, oreja.

Destacó en la brega y en banderillas Juan José Trujillo. Y en pares sueltos, Juan José Domínguez, Paco Algaba y Francisco Durán “Viruta”.

¿Por donde empezar? Por el ambientazo de expectación desbordada y desbordante. No era para menos. Tres figuras en el mismo cartel y con una corrida de absoluta garantía sobre el papel, dados sus innumerables triunfos en esta misma plaza y en tantísimas otras. Pero como sucede tantas veces, los toros fallaron en sus tramos finales una vez comportarse con más o menos bravura en varas. Increíble pero cierto. Con el juego de los toros nunca se sabe antes de ser lidiados. Los de ayer tuvieron malange, salvándose de la quema aunque no del todo el sexto y último porque duró más que sus hermanos. Por desigualmente presentados, quizá algunos demasiado ensillados y estrechos de  los cuartos traseros, varios fueron injustamente protestados por los reventadores de siempre cada vez que actúan figuras. Los sietemesinos acudieron a “sus” Ventas dispuestos a reventar el festejo como fuera y como fuese. Y digo yo, ¿por qué no los denuncia nadie? Algo que está a disposición tanto de los profesionales como de los aficionados sensatos. Yo lo quise hacer en serio una vez con uno de los muchos, el último por cierto, que me han insultado toda mi vida y, enterado el sujeto de que la pena que le iban a imponer era tener que acudir cada tarde a la comisaría más cercana y quedar detenido allí mientras durara el festejo aunque, eso sí, podría ver las corridas por televisión,  el individuo se rajó asustado y, a partir de entonces, calló para siempre. De modo que, no me explico que nadie tome parecidas medidas de una vez por todas y hasta tengan que disponer un amplio salón de televisión en el que queden detenidos todos los reventadores habituales. Aunque ya varemos que no caerá esa breva…

No. En absoluto caerá en este mundillo de valientes y de cobardes a la vez. Pero bueno, fue un fiasco más aunque gloriosamente salvado al final por la soberana actitud y aptitud – ambas a la vez y en altísimo grado – del valentísimo e inteligentísimo Andrés Roca Rey que ayer nos entusiasmó con sustazo incluido por su no tan alocada como algunas veces parece impavidez. Fueron breves instantes de angustia total cuando cayó sobre la arena quedando brevemente inerte y, rapidísimo acto seguido, levantado a la vez que  ordenaba ferozmente a los dos peones que corrían a auxiliarle que se pararan y que se taparan de una vez por todas. La plaza ya estaba volcada ante tamaño volcán torero. Y en torero, más en gran torero que nunca anduvo Andrés, y más dispuesto que nuca a comerse el mundo entero.

Roca Rey

Magníficas por irreprochables en su interpretación las partes clásicas del faenón – durante la mayor parte de la gran faena salvo en la improvisada y arriesgadísima arrucina que puso la plaza a mil por hora – y sensacional además de rápidamente efectiva la estocada con que mató a su enemigo transformado en amigo por obra, gracias e infinita disposición del todavía jovencísimo gran torero y más con lo que le queda por delante.

Imagínense ustedes hasta donde podría llegar a poco que le respeten más los toros por lo dificilísimo que es torear al borde del abismo con tanta entrega y, por ende, tanta limpieza… y sin ninguna red. No nos alerta tanto todo esto para Roca Rey a quien salva su privilegiada inteligencia, su enorme capacidad de improvisar lo que conviene hacer técnicamente en cada caso, dadas las varias y repentinas acciones de los toros y, encima, lograrlo sobre la marcha. Puras y variadas las sorpresas que adornan casi todas sus actuaciones a poco o poquísimo que los toros se le presten.

¡Hoy me rindo del todo ante usía, don Andrés! Que vos sigáis así durante el mucho tiempo que le queda y que uno lo vea. ¡Chapeau!

 

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La opinión desde Lima de Pedro Abad Schuster

 Roca Rey pone de acuerdo a Madrid

Pasear una oreja en Las Ventas sin que te molesten es mejor que salir por la Puerta Grande con protestas. Puede ser la respuesta del comportamiento de un sector minoritario de la plaza, que exige mucho al jovencísimo torero sin que haya necesidad, porque Roca Rey ha toreado con verdad de por sí. Quien fuera el niño torero “El Andi”, hoy se puso los pantalones largos en la misma Catedral del Toreo. Llenar la plaza junto a Talavante y Perera, hacer llegar a un grueso adicional de espectadores o aficionados esporádicos que se han retratado en boletería trae estos riesgos, de exigir lo imposible. Y si has pagado entonces mereces que algo grande, grandísimo ocurra en el redondel, y sientes que te da derecho a expresarte de una u otra forma.   

Desde Lima, en la televisión del “Movistar Toros”, ¿fue justo que después de tamañas emociones transmitidas al público sostenedor del espectáculo por un toro conjugado con un torero, saliera el torero de a pie, no por la Puerta Grande de Madrid, cuando del propio público dependían las dos orejas? Una interpretación es que quienes serán los mandones del toreo a corto, mediano o largo plazo, si te respetan los toros, tienen que pasar por esto. A ellos se les mide desde otra óptica. Y así ha sido siempre. Roca Rey muy respetuoso habrá pensado que no hay de qué preocuparse, con los toreros que han obtenido una oreja durante este serial ahí vamos avanzando lento pero seguro.

Esta bitácora se ha emocionado con la actuación del nacido en Lima. Los periodistas en la televisión muy bien han graficado lo que allí pasó en la corrida y con el sexto de la tarde; remontó la corrida la actuación de Andrés Roca Rey ante 24.000, faltaba verlo en esta dimensión al apoderado por José Antonio Campuzano. Quienes estuvieron en Las Ventas saben que dos orejas hoy no han llegado, que había un grupito de gente que iba a seguir protestando, mejor mantenerlos callados, y que con eso se respetaba una actuación sensacional de quien se jugó la vida para convertir una corrida accidentada en un manicomio de sensaciones, la Tauromaquia revitalizada, toro y torero solos en el ruedo en un espectáculo con belleza y arte, con dramatismo, con verdad. Andrés Roca Rey obtiene respeto, Las Ventas también. 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

6 Resultados

  1. Marco dice:

    Espero que el impase que tuvo con la gente de Andres por una entrevista fallida haya quedado en el olvido. A pesar de no compartir muchas veces sus opiniones le seguimos leyendo por que tiene una pluma muy educada y fina. Que interesante y provechoso seria que lo entreviste y sobre todo le de consejos para que siga mejorando. Su gran experiencia y sobre todo su honestidad harian de ARR un digno sucesor de Manolete y Ponce.

  2. J.A. del Moral J.A. del Moral dice:

    Algo de cierto hay en lo que dice usted. No le conozco o creo que no nos hemos visto ni hablado personalmente nunca. En cualquier caso, muchas gracias por su comentario.

    Yo mantuve muy buena relación con los Roca Rey, padres y el hermano mayor, Fernando, que incluso lo tuve invitado a comer en mi casa de Córdoba. Soy muy amigo desde hace muchos años del tío Juan Manuel. Pero cuando vi torear a Fernando de novillero y poco después de matador, descubrí con disgusto que no valía ni tenía futuro. Le aconsejé en una crónica que continuara estudiando en la Universidad. Lo que la familia y el propio Fernando tomaron como una intolerable afrenta. Cual seria su desproporcionando enojo, que una noche, mientras cenaba con Magaly Zapata y con su marido en el restaurante “La Gloria” del barrio de San Isidro limeño, se presentaron gravemente amenazantes, Fernando dentro del restaurante y el papá esperando en su coche situado delante de la puerta del restaurante que se consumara la pretendida paliza que no se produjo porque yo me negué a salir a la calle. Me quedé atónito. Al día siguiente, fui a quejarme al Consulado de España. Me preguntó el señor Cónsul que quienes habían sido y cuando le dije que Fernando Roca Rey y su señor padre, el Cónsul me contestó muy extrañado que los Roca Rey eran amigos suyos. Y lo le contesté: “Y míos también…” Tanto a la casa de Carlos Corno en donde ese año vivía en Lima como una vez ya en España a mi casa de Córdoba, llegaron muchos mensajes anónimos por internet. Todos anónimos, gravemente insultantes e incluso amenazantes los que recibí. También alguno en el que me aseguraban que si volvía Lima me matarían. Yo no sé a ciencia cierta, ni sabré nunca quienes fueron los atacantes anónimos. A los dos años me atreví a volver a Lima y no pasó nada… Ya tranquilo de nuevo en Europa, una vez pasado cierto tiempo, una mañana de agosto vi a Andrés debutar sin picadores en Bayona (Francia). Me entusiasmó y predije en mi crónica estar seguro de que llegaría a figura del toreo como así ha sido aunque como es normal en las tareas de la critica dije lo que me fue pareciendo para bien o para mal a medida que fue avanzando. Intenté entrevistar a Andrés durante la feria de San Isidro de hace dos años y se escabulleron con ridículas e increíbles excusas. La antipatía de Andres y de su familia conmigo me aconsejó quitarme totalmente de en medio. Nunca nos saludamos y mira que tuvimos muchas ocasiones de ello a lo largo de la gran cantidad de lugares en los que coincidimos en los mismos hoteles durante las muchas ferias que se celebran en España y en Francia cada temporada. Hasta que ya en esta temporada de 2018, una mañana bajé a desayunar en el comedor del Hotel Mindoro de Castellón y Andrés, a quien yo no había visto al entrar aunque sí a varios miembros de su cuadrilla, se plantó repentinamente delante de mi y me saludó cortesmente durante tres cortos segundos. Pero, por fin, me saludó. Y esa es toda mi historia con los Roca Rey. Llevo ejerciendo la critica 54 años consecutivos. He visto más de 14.000 corridas en las plazas de todo el mundo y siempre he escrito con absoluta libertad e independencia, fiel a mis criterios que, por supuesto, siempre fueron, son y serán absolutamente personales y para nada los de otros. Equivocados o certeros. Así fueron siempre los míos gracias a mi total libertad de opinión y de pensamiento, gracias a Dios y a la educación y a los conocimientos que he recibido para mi gran suerte.

  3. Marco dice:

    Gracias por compartir sus interesantísinas anécdotas. Ojalá algún día nos deleite con un libro con cosas como ésta. Es sabido que con Ponce se llevan a matar, incluso Andrés no quiere verlo ni en pintura. ¿Podría venir de ahí esa animadversión hacia usted? Gracias de nuevo

  4. Marco dice:

    Wow. Que historia. Soy peruano y se lo vehemente que es Fernando. Es una pena la reaccion de el tan torpe frente a una critica. Las figuras publicas estan sometidas siempre al escrutinio de sus seguidores. Ademas el tiempo le dio la razon a ud. Y repito a pesar de que a veces discrepamos el hecho de que opine y me deje opinar siempre con respeto habla muy bien de ud. Ojala que nuestro ARR siga creciendo que eso nos llena de mucho orgullo. Saludos

  5. Pedro Abad Schuster Pedro Abad Schuster dice:

    VIDEO DE LA RED: 6TO TORO DE ANDRES ROCA REY https://www.youtube.com/watch?v=uM32DwZOseI

  6. joselito dice:

    Señores, es que Roca Rey se arrima de verdad porque se pega los arrimones en la cara del toro, no en la oreja, que es lo que hacen otros que se prodigan en arrimones. Mata de categoría precisamente por ese valor que tiene. Necesita mejorar técnicamente pero como es muy joven tiene margen de sobra. Y no abusar tanto de los pases de espalda, especialmente en plazas importantes porque si abusa, es cuando sus detractores lo acusan de superficial. Es verdad que iba muy bien acompañado pero por ese valor sincero que tiene, sin necesidad de tanto marketing, se llenan las plazas cuando él torea. De Perera y Talavante no hay mucho que hablar porque la corrida de Victoriano fue infumable. Y a mí es de las pocas que me gusta de procedencia Domecq. Pero es que salvo el sexto, fue sosa hasta la desesperación y por hechuras, me pareció feísima para una plaza como Madrid. Que lástima porque para mis gustos, era la corrida de la Feria.

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