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20ª de San Isidro en Madrid. Deplorable suceso que justifica el antitaurinismo galopante

Venegas observa el manso comportamientto del toro

Me niego a calificar de corrida de toros la imposible lidia que sufrimos ayer en Las Ventas. Además, me duele decir esto en el fondo de mi alma dada la gran amistad que tuve con la famosa ganadera a la que ni quiera me atrevo a nombrar. Lo haré en la ficha por sucinta obligación a las normas que rigen en las crónicas taurinas. Y es que lo que vimos no fue lidiar seis toros, sino llevar a cabo algo remotamente parecido. O mejor decir algo que para nada tiene que ver con la tauromaquia tal y como la conocemos actualmente. El volver al pasado como en el túnel del tiempo, resultó una horripilante experiencia.  Algo que a estas alturas de la historia del toreo no solo carece de justificación, si no que por el contrario, da gran parte de razón a cuantos pretenden la abolición del espectáculo más bello y emocionante del mundo. Lo de ayer fue como poner en escena cuanto aducen los antitaurinos para justificar sus cada vez mejor organizadas manifestaciones en contra de las corridas de toros. Tan solo me cabe reconocer el enorme mérito de los toreros que actuaron bajo la premisa de que, si aceptaron actuar, fue porque no les cupo más remedio en su probo intento de ser alguien en la dificilísima profesión. Loor pues a los que se vistieron de luces para protagonizar este suceso que poco o nada tuvo que ver con una corrida de toros normal y al uso de lo que nos continúa atrayendo.

Derechazo de Rubén Pinar al primero de la tarde

Madrid. Plaza de Las Ventas. Domingo, 27 de mayo de 2018. Vigésima de feria con algo más de media entrada en tarde nublada.

Seis toros de Dolores Aguirre, descomunales, mansos en todas sus gamas, incluso ilidiables según conocemos como tal en la actualidad  por complicadísimos y notoriamente peligrosos.

Rubén Pinar (añil y oro): Dos pinchazos y estocada, saludos. Pinchazo y estocada baja, silencio.

José Carlos Venegas (esmeralda y oro): Estocada desprendida, palmas. Estocada, ovación con saludos.

Gómez del Pilar (turmalina y oro): Estocada, palmas con saludos. Pinchazo y descabello, palmas de despedida.

A caballo, destacó Daniel López. En la brega, Miguel Marcos y David Adalid que también sobresalió en banderillas.

Finalizado el paseíllo se guardó un sentido minuto de silencio por la muerte del diestro palentino Marcos de Célis.

El descastado sexto huye a chiqueros, mientras lo persigue Gómez del Pilar

Si fuera por un servidor, no escribiría una sola línea sobre el suceso de ayer en Las Ventas que solo tuvo justificación por aparecer anunciado en los carteles de la supuesta feria más importante y trascendental del mundo. Ganas de engrosar estos festejos con tal de que aumenten en número cada año. Y total, ¿para qué?. Para dar la razón a los que actualmente tanto hacen magníficamente organizados – y tolerados por las autoridades – en pos de acabar con los toros y el toreo en España.

Los actuantes, claro estuvo, hicieron lo posible y hasta lo imposible para que el festejo – da rima calificarlo de tal – tuviera algo que ver casi siempre remotamente en el mejor de los casos con lo que actualmente conocemos por corridas de toros.

Gómez del Pilar, a portagayola en el sexto

El tercer espada, Gómez del Pilar, incluso se atrevió a recibir a sus dos antidiluvianos energúmenos con largas cambiadas de rodillas a porta gayola moderna. Es decir demasiado alejado de las puerta de chiqueros que en Las Ventas son dos una junto a otra. De la terna fue el que más apostó y luchó por triunfar. Algo materialmente imposible.

Rubén Pinar, el ya veterano diestro de Albacete, no logró ser ni sombra de lo que sigue siendo, un gran profesional que en sus mejores días anduvo a punto de romper en torero de primera fila.  Y  José Carlos Venegas otro tanto en su admirable aunque frustrada disposición.

Los miembros de las cuadrillas, también se ganaron el respeto y la admiración de los presentes por los esfuerzos – baldíos en su mayor parte – por ayudar a que la corrida se pareciera a tal e incuso por lucirse como buena o malamente pudieron.

No más detalles en el relato de la tarde por mi parte. Tan solo decir que abandoné la plaza asqueado.

Banda de musica de Las Ventas bilaketarekin bat datozen irudiak

Post/data.- La música siempre fue algo importante en los festejos taurinos. Los pasodobles, piezas maravillosas y únicas en su especialidad tienen estructura sinfónica.  En la plaza de Las Ventas, la banda solamente toca en el paseíllo y en los entreactos entre un toro y otro. También al finalizar el espectáculo. En Las Ventas, nada más. Sabido es que inmediatamente después de nuestra Guerra Civil, se produjo una discusión tumultuosa a consecuencia de fortísimas discusiones de carácter políticos entre aficionados de los dos bandos, partidarios o enemigos de los actuantes. Tan violenta fue la disputa, que las autoridades de la época tomaron la decisión de que en Las Ventas no fueran amenizadas las mejores faenas de muleta y las intervenciones con las banderillas cuando la suerte la cubren matadores de toros. Al cabo de tanto tiempo, esta prohibición es absoluta y premeditadamente ridícula. Porque,según afirman algunos es para que la seriedad de la plaza quede así más patente. Pero, ¿qué tiene que ver la seriedad con la tradición? ?Es que la plaza de la Maestranza de Sevilla no es seria? ¿Tampoco la de Bilbao?…  Dejémonos de conservar de una vez por todas tamaña ridiculez

Además, la banda de música que ameniza los festejos en Las Ventas es tan extraordinaria como escasa en numero de profesores además de fenomenalmente dirigida por Rafael Zahonero. La empresa debería decidir que la banda ocupara dos palcos y no solamente uno. En la actualidad se invierte mucho dinero en publicidad y en diversas muestras culturales que acontecen durante la feria de San Isidro. ¿Habrá algo más culto en relación con los toros que la música?

Pues a poner pronto remedio a tan fatal carencia que no tiene la menor de las justificaciones.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

4 Resultados

  1. Miguel Angel Ruiz dice:

    excelente comentario sobre la banda de m’usica . A pesar de mi edad, ignoraba la historia . Yo lo llamaria, al articulo, expansi’on cultural . Gracias Josè Antonio

  2. Aficionao dice:

    Coincido hoy con usted al 100%. También en lo se refiere a la banda de música. Me da pena especialmente por Rubén Pinar que es un torero con condiciones y en buen momento que pasa en blanco por su única tabla de salvación, Madrid en San Isidro.

  3. TristanLL dice:

    Usted que conoce la casa, que hable de que esto justifica el antitaurinismo cuanto menos me parece sorprendente. No pasa nada por decir que la corrida fue mansa, peligrosa, que hubo toros descastados puede ponerle los adjetivos que quiera, pero decir que fomenta el antitaurinismo me parece un despropósito y un insulto.

  4. Santiago dice:

    Señor del Moral la verdadera razón de que no toque la música en Madrid es esta:
    En la Plaza de toros de Las Ventas de Madrid, a diferencia del resto de las plazas de toros, la Banda de música no toca durante las grandes faenas debido a un curioso suceso ocurrido durante la celebración de la llamada “Corrida de la Victoria”, celebrada el 24 de Mayo de 1939, primer festejo taurino que se celebraba en dicha plaza después de la guerra civil.
    El cartel lo integraban el rejoneador Antonio Cañero y los espadas Marcial Lalanda, Vicente Barrera, Pepe Amorós, Domingo Ortega, Pepe Bienvenida y Luis Gómez, “El Estudiante”.

    Durante la faena de Marcial Lalanda al primer toro de la tarde, el público pidió que tocase la música para amenizar la faena, interpretándose un pasodoble dedicado a él. Por el contrario, la faena antológica que Domingo Ortega realizó al cuarto toro, la ejecutó sin que sonase la música; hecho éste que protestaron ruidosamente los partidarios del diestro de Borox.

    Fue a partir de entonces cuando se acordó que dejase de sonar la música durante las faenas realizadas en la Monumental de Las Ventas.

    En cuanto a la corrida, no solo se crea afición con el buen toreo, sino también cuando hay emoción y ayer la hubo. Yo no me aburri, es más me tengo aburrido más en corridas con figuras toreando toros inválidos y intentando mantenerlos en pie.
    En fin saquemos las ganaderías complicadas y quedemos solo con 6 o 7 de las buenas que permiten el toreo y esto se acaba.

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