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Corpus en Granada. Puerta Grande para José Garrido y Ginés Marín

María Dolores Martínez en Aplausos

A Antonio Ferrera se le vio muy a gusto con un toro muy noble, pero de escaso motor, al que dosificó con inteligencia. Tras saludarlo con dos largas cambiadas en el tercio y lancearlo con suavidad en las verónicas de recibo brindó su actuación a Mari Sol, pareja de David Fandila “El Fandi”, presente junto al diestro granadino en una de las barreras del coso. Los mejores pasajes de su actuación, por colocación y temple, llegaron con la diestra. Cuando cambió de mano tuvo que obligarlo más y adelantar la muleta para sacarle lo poco que le quedaba. Mato de estocada entera y paseó oreja.

José Garrido no escatimó en variedad ni en improvisación para sacarle partido a toda la clase que llevaba dentro el segundo. Ya tuvo que tirar de imaginación para enjaretarle los primeros naturales, montera en mano, tras arrancársele el astado mientras brindaba al respetable. La actuación nunca bajó de ritmo e intensidad y en ella la calidad de la series se adornó también con cambios de mano, toreo de rodillas, redondos invertidos y bernadinas a modo de broche. Un pinchazo sin soltar precedió a la estocada definitiva. Logró una oreja.

Ginés Marín intentó a toda costa lucir la verticalidad de su toreo con un toro que apenas se desplazó y tomaba los engaños a regañadientes. Recortó al máximo las distancias, asentó las zapatillas y aguantó una enormidad en la cara para enjaretarle los muletazos, que remató con unas apretadas manoletinas. Tuvo que usar el estoque de cruceta tras media muy tendida y saludó una ovación como reconocimiento a su gran esfuerzo.

El mal uso de la espada le robó a Ferrera una más que merecida puerta grande tras el enorme esfuerzo realizado con el cuarto. Ya de salida y con el capote, muy recogido, tuvo que pelearse por la huidiza condición del astado. La emotividad alcanzada en el tercio de banderillas, que compartió con José Garrido, no pudo alcanzarla con la muleta por las reservas del toro. Estuvo poderoso y logró meterlo en el canasto pero los tres pinchazos sin soltar que necesitó antes de hundir el estoque le dejaron sin premio. Saludó una gran ovación.

José Garrido se ganó con creces el doble trofeo del sobrero de Albarreal que hizo quinto, un toro que salió con muchos pies e imprimió siempre emoción a la labor del extremeño. El toro, listo y encastado, probó siempre el valor y la firmeza de su lidiador pero Garrido no le dudó nunca y mandó siempre. La espada voló certera, además, y pudo redondear su gran tarde en Granada.

La recompensa en forma de dos orejas y puerta grande le llegó a Ginés Marín en el sexto por una faena valentísima. El toro dobló las manos en los primeros compases de la faena de muleta e incluso levantó los pies del suelo al jerezano. A partir de entonces la labor tuvo enorme calado porque Marín se vino aún más arriba y se metió entre los pitones para que no se le fuera la tarde. El mismo pundonor lo demostró también con la espada.

Granada, jueves 31 de mayo de 2018. Feria del Corpus. Toros de Salvador Gavira y uno (5º bis) de Albarreal, jugado como sobrero tras devolverse el titular por flojo. Bien aunque desigualmente presentados. Destacaron por su mejor fondo primero, segundo y cuarto. Antonio Ferrera, oreja y gran ovación con saludos tras aviso; José Garrido, oreja y dos orejas; y Ginés Marín, ovación con saludos y dos orejas. Entrada: Menos de un tercio.

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