3ª y 4ª de feria en Olivenza. Enrique Ponce, único gran triunfador en la doble jornada

 Festejo matinal. Olivenza (Badajoz). Mañana del domingo 7 de febrero de 2010. Tiempo entre lluvioso y soleado con lleno total. Siete toros de Zalduendo incluido el sobrero que reemplazó al tercero, devuelto por ¿reparado de la vista? Desigualmente presentados en variedad de tipos. Los más cuajados y colaboradores fueron el sobrero, el cuarto, el quinto y el sexto muy especialmente que fue el mejor. Y el peor el que abrió plaza. Enrique Ponce (amapola y oro): Estocada desprendida trasera y dos descabellos, dos avisos y silencio. Estoconazo trasero, aviso y dos orejas. Alejandro Talavante (avellana y oro): Bajonazo, petición insuficiente y ovación seguida de protestas contra el palco por no conceder el trofeo. Pinchazo, media tendida y once descabellos, tres avisos y gran ovación. Cayetano Rivera Ordóñez (perla y oro): Estocada trasera en los medios, oreja. Pinchazo y estocada contraria, aviso y gran ovación. Ponce salió a hombros. Muy bien en palos Alejandro Escobar que asimismo destacó en la brega, José María Tejero, Fernando José Plaza y José Antonio Carretero.

 

Festejo vespertino. Olivenza (Badajoz). Tarde en principio soleada con lluvia al final. Lleno absoluto. Seis toros de distintas ganaderías lógicamente dispares en presencia, correcta en general. El primero, de Daniel Ruiz, noble pero muy blando. El segundo, de Núñez del Cuvillo, asimismo noble pero escaso de fuerza y a menos. El tercero, de Victoriano del Río, noble pero sin fuerza y rajado el final. El cuarto, de este mismo hierro, sin clase alguna y con peligro por el lado derecho. El quinto, de Garcigrande, noble rebrincado y muy a menos. Y el sexto, de Victorino Martín, terciado y muy en el tipo.

El Juli (corinto y oro): Estocada caída, petición insuficiente y oreja. Pinchazo y estocada muy trasera, palmas. José María Manzanares (amapola y oro): Estoconazo, ovación. Gran estocada, gran ovación. Miguel Ángel Perera (fuscia y oro): Estocada corta, palmas. Dos pinchazos y media caída, ovación. Destacó en palos Curro Javier.

 

 

Tan lanzada como iba la feria, se esperaba mucho más de esta doble jornada dominical que, a la postre, resultó lucida a medias. El listón había quedado muy alto y fue difícil de superar. Lo consiguió Enrique Ponce que acudía por vigésima vez consecutiva a esta cita, prácticamente desde que se inventó. Y para él fueron las primeras ovaciones del respetable. No tuvo suerte con el primer toro, el único de los lidiados de Zalduendo que presentó dificultades y, aunque lo intentó con la paciencia que le caracteriza, la cosa quedó en tablas a la espera del cuarto toro que, menos mal y aunque flojo, fue muy noble.

 

Enrique lo lidió sabiamente tras lucirse de capa en el recibo y, una vez aliviado el castigo al toro en varas y banderilleado, brindó al público una muy larga y pausada faena sobre ambas manos en la que la suavidad de su toreo corrió pareja con la perfecta administración de las suertes. Muy reposado y haciendo gala de la tranquilidad que le sobra, fue desgranando tandas de perfecto trazo y temple en las que a las pausas añadió adornos de su cosecha para terminar con la poncina que encantó a los espectadores.

 

Quizá Ponce sea el único que pude permitirse estas obras que unen el toreo a los pasos de ballet. Y es que Ponce no sólo es un gran torero sino también un gran bailarín y actor de sí mismo. Vende todo lo que hace como nadie. En este recrearse para su propia satisfacción consiguió encandilar al público que, tras matar de certera estocada, le tributó un cálido homenaje mientras paseó el anillo lentamente con las dos orejas tan fácil y bellamente conseguidas.

 

En el triunfo de Ponce podrían haber participado con la misma fuerza Alejandro Talavante y Cayetano, ayer muy centrados y con suerte en sus lotes. Talavante se explayó maravillosamente al natural en sus dos faenas, más compacta  y redonda la del quinto toro del que podría haber cortado dos orejas si no se hubiera eternizado con los aceros. Tanto, que tuvo que escuchar los tres avisos aunque el toro murió apuntillado y se fue vivo a los corrales. No obstante, el público le obligó a saludar en compensación del disgusto.

 

Cayetano también estuvo muy bien con sus dos toros. Firme, resuelto, empacado, elegante en su concepción clásica de su toreo que ayer relució tanto como el sol. Cortó la oreja del tercer toro y perdió otra del sexto por pinchar al tiempo que la gente salía a toda prisa para comer antes de que se celebrara el segundo festejo de la jornada.

 

Esta segunda función se hizo pesada y hasta molesta por la lluvia que cayó al final y por lo ayuno de éxitos contra todo pronóstico. Ni El Juli ni Manzanares lograron redondear sus ímprobas labores frente a sus toros que apenas colaboraron por su descastamiento y sosería. Suele ocurrir en esta clase de corridas con ganado de distintas divisas. De lo hecho por ambos, resaltar la maestría del El Juli con el primer toro del que cortó una generosa oreja, las dos estocadas del alicantino y poco más entre lo mucho, quizá demasiado, que ambos intentaron sin conseguirlo hasta el hartazgo.

 

Miguel Ángel Perera, por su parte, estaba más obligado a triunfar a golpe cantado que sus compañeros, pero con su primer toro sus esfuerzos fueron baldíos. A punto de conseguir el triunfo anduvo con el único toro que valió de los seis. El de Victorino que Perera mataba por primera vez de esta divisa. Un magnífico ejemplar por su casta y su clase al que el extremeño toreó con facilidad y temple llevando al animal siempre por bajo en sucesivas rondas sobre ambas manos. Pero el mal fario que había pesado sobre esta corrida se cebó en Perera a la hora de matar, lo que le impidió rematar su gran feria con otro éxito incontestable. En cualquier caso y pese al fiasco a espadas, Perera sale en máximo triunfador y con la esperanza en su futuro más fuerte que nunca.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

1 Resultado

  1. josé maría gómez dice:

    Como de costumbre Taurodelta se cura en salud y a la vez sus bolsillos. Con toda la desfachatez del mundo manifiesta que Ponce no vendrá a San Isidro porque él y su mujer “lo pasan mal”. El propio Ponce lo desmiente en un encuentro Digital que tuvo con los aficionados en Burladero.Com y dice que Tauodelta no respeta sus honorarios y quieren rebajarlo notablemente, que él quiere ir. El razonamiento del Choperita Senior es estupido, ¿Ponce lo pasa mal en las Ventas?, supongo que como todos en mayor o menor medida, pero no como para no comparecer, a propósito Sr. Martinez Uranga, ¿El Juli y su mujer tambien lo pasan mal?, le pidió matar la Quinta y Domínguez dijo que tambien le queria rebajar sustancialmente los honorarios. Siempre rebañando. Menuda Feria nos espera, TODO A 100. Ballesteros, Consejo, ¿A qué esperais para rescindirles el contrato?
    Saludos

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