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Corrida de la Beneficencia en Madrid. La presencia Real, la oreja que cortó Ginés Marín y poco más

Esperábamos más. También que el Rey Felipe VI presidiera la Corrida de la Beneficencia como lo hizo el año pasado. Dicen que tuvo que quedarse en La Zarzuela en donde el nuevo Presidente del Gobierno fue a comunicarle oficialmente los nombres del nonato Gobierno. Ocuparon el Palco Regio su Señor padre S.M. Don Juan Carlos I y su hermana, S.A. la Infanta Elena que son los más aficionados de la Real Familia además de los hijos de la Infanta. Gracias les sean dadas a todos ellos. Luego de terminar el festejo, nos enteramos de que el nuevo ministro de Cultura es un catalán absolutamente antitaurino. Dios nos coja confesados. No sabe bien don Pedro Sánchez la que le espera si al tal Maxim Huerta se le ocurre atacarnos o simplemente lo intenta… Y oído al parche porque lo digo muy en serio. Tan inmenso error del guaperas nuevo Presidente tendrá funestas consecuencias.

Respecto al gran festejo, tuvimos que contentarnos con la estupenda actuación de Ginés Marín frente al tercer toro de la tarde y con la emocionante de Ferrera al muy encastado primer toro. los dos mejores del envío de la ganadería de Alcurrucén. Francamente manejable el sexto.  Los otros dos alternantes no tuvieron su tarde. Sobre todo Miguel Ángel Perera que solamente pudo dar contados muletazos de los “suyos”. Antonio Ferrera, logró lo más lucido frente al que abrió plaza con capote y en su muy sentida faena de muleta.

Madrid. Plaza de Las Ventas. Miércoles, 6 de junio de 2018. Trigésima de feria y Corrida de Beneficencia. LLeno en tarde de cielo muy variable con progresivo fresco y esporádicas rachas de viento muy moletas.

Seis toros de Alcurrucén, muy bien presentados y de vario juego entre los  deslucidos en mayor o menor grado y los manejables lidiados en primer (manso muy encastado), tercero y sexto lugares. Excelente para el toreo el tercero.

Antonio Ferrara (grana y oro): Estocada y dos descabellos, dos avisos y ovación con saludos. Dos pinchazos, bajonazo en el chaleco y cuatro descabellos, silencio.

Miguel Ángel Perera (ceniza y oro): Pinchazo, estocada y cinco descabellos, aviso  y silencio). Estocada y cuatro descabellos, aviso y silencio.

Ginés Marín (cobalto y oro): Pinchazo y estocada, oreja injustamente protestadas por los de siempre. Pinchazo y estocada corta. ovación de despedida.

Presidió el festejo S.M. El Rey Emérito Don Juan Carlos I que fue fuertemente ovacionado al aparecer en el Palco Regio, al despedirse y tras los brindis de los espadas en sus primeros oponentes.

A caballo, destacó el padre del matador del mismo apellido, Guillermo Marín, picando al tercer toro. En la brega, José Manuel Montoliú aunque fue arrollado accidentalmente por el primer toro. Y en banderillas con pares sueltos, Javier Ambel, Barbero, Fini y Javier Sánchez Araujo.

Aunque los aficionados que llenaron la plaza hubiéramos querido gozar con un espectáculo más completo y más redondo en hechos y resultados, la corrida fue entretenida con momentos brillantes y otros decepcionantes aunque de corta duración porque los dos matadores que tuvieron que afrontar los peores toros de la corrida, segundo, cuarto y parcialmente el quinto, no se extralimitaron en sus respectivas faenas. Mejor así que tantas y tantas faenas deslucidas estúpidamente alargadas sin sentido ni medida. A ver si se enteran de una vez los que se empeñan consumiendo los preceptivos diez minutos o más con reses imposibles, cuando lo que procede en estos desgraciados casos es machetear y entrar a matar lo antes posible aunque sea mediante espadazos defectuosos.

El primer toro, deslucido en los primeros tercios – arrolló a José Manuel Montoliú -, cambió a mejor en el tercero, razón por la que Antonio Ferrera pudo expresarse a su barroco placer en la faena con sus renovadas maneras que tanto el ibicenco-extremeño como los espectadores tanto les gusta como sienten,aunque que dada las muy encastadas embestidas del burel obligaron al espada a torear bastante acelerado en los primeros pasajes de su faena que, en su segunda mitad, tuvo sabrosos acentos de hondura, sentimiento y más despaciosidad, sobre todo cuando Antonio toreó por naturales abrochados con los de pecho porque, antes, con la derecha había sufrido una colada y desde luego el toro fue bastante mejor por el lado izquierdo. La faena iba para oreja. Pero dos descabellos tras recetar un espadazo trasero, dejó la cosa en ovación. Luego, con el muy derrotón cuarto, Ferrera se vio obligado a machetear y a matar antes de que hubiera querido.

Muy mala suerte tuvo Miguel Ángel Perera con el segundo toro, tan flojo como prontamente agotado. Mejoró su apuesta con el quinto, huidizo de salida aunque proclive por el lado derecho en la faena y para nada por el izquierdo. Mucho le exigieron los de siempre a Miguel Ángel que llegaron incluso a importunarle con palmas de tango al ver que el matador no pudo lucirse los más mínimo al intentar los naturales. Intolerable porque, cuando Perera volvió a intentar los redondos diestros, el toro ya se había agotado. Para colmo, no le funcionaron los aceros.

El único triunfador de la tarde fue Ginés Marín por su preciosa faena al buen tercer toro. Fácil, elegante y en momentos muy inspirado anduvo Ginés sobre ambas manos tanto en suertes naturales como en contrarias hasta cerrar su obra con unas muy arriesgadas bernardinas. Pinchó antes de agarra la estocada definitiva y a ello se agarraron los sietemesinos para protestar la oreja que se concedió por evidente mayoría. Los falaces intentos de la ínfima minoría gritona en imponer su criterio por narices a los de la mayoría, son inadmisibles aunque – como hemos dicho tantas veces – sus irrazonables protestas también tienen un tinte de honor sin que ello lo sepan. No hay señal más evidente de que el ofendido va para figura que tener que soportar tan ruidosos como inoportunos agravios. Así que, enhorabuena, ilustrísimo joven don Ginés.

También anduvo Marín a gusto con el buen toro que cerró la tarde, solo que al torear con la muleta lo hizo despegadillo, cosa que no procedía dado que el animal, aunque embistió alegre al principio de la faena luego y de inmediato lo hizo apagado por lo que Ginés debió citar siempre cruzado al pitón contrario en vez de hacerlo por las afueras. No se lo perdonaron los “sietemesinos” y menos cuando se agarraron al pinchazo anterior a la estocada definitiva.

 

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

2 Resultados

  1. mariano dice:

    La de Ginés fué una oreja de pueblo que nunca se hubiera tenido que conceder en una plaza de primera. Tras una buena faena a menos, si mata corta una. Pero pinchando no pueden darsela. Y si no que lo expliquen a Fortes o Chacon. Con esto no quiero restarle meritos. A Ferrera se le fué el toro de la tarde y Perera tampoco aprovechó otro

  2. Santiago dice:

    “No sabe bien don Pedro Sánchez la que le espera si al tal Maxim Huerta se le ocurre atacarnos o simplemente lo intenta… Y oído al parche porque lo digo muy en serio. Tan inmenso error del guaperas nuevo Presidente tendrá funestas consecuencias.”
    JA,JA,JA, que gracioso. Nos llevan atacando hace años y cerrando plazas y nadie ha movido un dedo. Si mañana quitasen los toros en España, solo haríamos una cosa, LLORAR EN CASITA y sin que se enterase nadie para no pasar vergüenza. Siento ser tan explicito pero es lo que hay, o es que acaso no nos dan palos por todas partes y no hemos hecho nada. Tan complicado es por ejemplo que Peter Janssen deje de saltar a los ruedos. Si no somos capaces ni de eso, bastaría con no dejarle entrar en las plazas y ya está. Si en otro sitio alguien saltáse siempre al campo ya no lo dejarían entrar hace tiempo. Si ni eso hacemos vamos a poder con los que mandan.
    Fíjese en Bogotá, para que volvieran a abrir la plaza los novilleros se pusieron en huelga de hambre. ¿Y los toreros, apoderados, ganaderos y empresarios? En casa comiendo con su familia. Aquí ni los novilleros moverán un dedo. Esto es España.
    En cuanto a la corrida de Beneficencia, yo me preguntó:
    1. ¿Qué pinta en medio de las corridas duras?
    2. ¿Siendo la última semana por qué no se deja el cartel abierto y que la toreen los 3 mejores de San Isidro de ese año? Si alguno tuviera compromisos pues el siguiente mejor, pero no a dedo desde el principio.
    3. ¿A beneficio de qué ? Es un secreto de Estado, porque nunca lo sabe nadie.
    Ah, por cierto en Cataluña el Constitucional nos dió la razón. ¿Dónde están los toros? ¿Por qué nadie la lía para que haya toros en Barcelona? Ni con la ley de nuestra parte.

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