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Fin de feria en Istres (Francia). Con la doble jornada triunfal, se consolida con sobradas creces

En la matinal, Castella, tres orejas y otras tres Luis David que resultó corneado y herido

En la vespertina y última, Tres orejas Ponce y un rabo para Juan Bautista

Isabel Dupin en Aplausos

Abrió el festejo matinal un jandilla que se desplazó bien en el capote de Antonio Ferrera. Discreto en el caballo, en la muleta el toro siguió mostrando su justeza de fuerzas lo que junto al viento condicionó la actuación del extremeño. Faena por ambos pitones correcta, sin obligar al toro, que alcanzó sus instantes más lucidos en el final de la misma con un broche de toreo en redondo con la rodilla genuflexa muy elegante. No pudo lucirse de capote con el cuarto, un toro bien hecho que tuvo poca clase y siempre embistió con la cara a media altura. Pareció que el toro estaba reparado de la vista y ello hizo que Ferrera intentara lucirse en la faena pero sin muchas opciones. Solamente pudo estirarse con gusto al natural dados con la mano derecha sin el estoque. Esfuerzo del extremeño y vuelta al ruedo tras dos avisos.

Ante el segundo de la tarde, de Vegahermosa, Sebastián Castella logró cuajar un recibo de capa vistoso y elegante con las rodillas genuflexas. Brindó al público la faena y cuajó un trasteo largo y correcto sobre ambos pitones donde cuidó al toro por su poca fuerza. Media estocada y oreja. El quinto, de Jandilla, estuvo bien presentado y ante él Castella se lució en la faena de muleta en un trasteo con mucha calidad y suavidad en el manejo de las telas. El galo cuajó una faena sobre ambos pitones muy completa, ligándolo todo con mucho temple. Tandas largas, con los mejores momentos al natural. Imprimió variedad a su toreo, gustándose y creciendo a cada momento. Estocada ligeramente caída y dos orejas.

El tercero fue otro toro bien presentado al que recibió con elegancia Luis David en el toreo de capote. Galleó por chicuelinas para colocarlo al caballo donde el astado no se empleó. Vibrante segundo tercio protagonizado por el azteca que sirvió para colocar al público a favor. Con un toro que acusó las exigencias de la lidia, el mexicano le compuso un trasteo que comenzó en el centro con dos cambiados por detrás, firmando después una faena sobre ambos pitones de buena ejecución y gusto. Noble y con calidad el toro, firmó lo mejor al final de la faena por bernadinas. Una estocada entera tras pinchazo y oreja.

Al que cerró plaza lo recibió Luis David con gusto. Discreto el toro en el caballo y a menor altura artística el mexicano que en su primero en banderillas. Comenzó la faena toreando por alto pegado a las tablas seguido de varios doblones ganando terreno y sin obligar al toro. Tuvo noble y buen tranco, el mejor de los seis lidiados, que supo aprovechar el matador en un trasteo sobre ambos pitones ligando con suavidad, gusto y temple. Terminó por manoletinas y uno de pecho como preludio a una estocada entera en la que resultó prendido y herido por el toro, que le infirió una cornada extensa en el muslo derecho. A él le fueron a parar las dos orejas pasando a la enfermería mientras que su compañero Castella, que tuvo derecho a salir a hombros declinó hacerlo en señal de respeto hacia el compañero herido.

Istres (Francia). Domingo 17 de junio de 2018. Matinal. Toros de Jandilla y Vegahermosa (2º), correctamente presentados en conjunto aunque desiguales. Nobles y flojos en líneas generales siendo el mejor el lidiado en 6º lugar. Antonio Ferrera, ovación con saludos tras aviso y vuelta al ruedo tras dos avisos; Sebastián Castella, oreja y dos orejas tras aviso; Luis David, oreja y dos orejas. Entrada: Tres cuartos.

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Vespertina

Al primero de la tarde, bien presentado, lo lanceó con gusto en el capote Enrique Ponce. Tras brindar al público, cuajó un trasteo muy pulcro, cuidando al flojo animal que embestía con nobleza y calidad pero sin emoción alguna. Faena completa sobre ambos pitones, muy limpia estéticamente, que gustó al público a pesar de faltarle intensidad. Cortó una oreja.

A hombros Ponce y Juan Bautista en Istres bilaketarekin bat datozen irudiak

El segundo de la tarde sirvió en el último tercio por su nobleza y calidad. Juan Bautista se lo sacó a los medios con torería y garbo. Después armó un trasteo sobre ambos pitones muy técnico y a la vez profundo tanto en el toreo en redondo como al natural. Aprovechó las buenas embestidas del toro, que le sirvió para macerar una actuación a más que llegó con fuerza al tendido. Abrochó su actuación con naturales abandonado, con un palmo de tela y preñados de suavidad que junto a las luquesinas pusieron al toro en suerte. Un pinchazo previo a una estocada no fue impedimento para que pasera los máximos trofeos. Al toro se le dio una generosa vuelta al ruedo.

Bien presentado el tercero, un toro al que Ginés Marín lo recibió variado de capote y con gusto. Muy torero. Después, con la muleta, con el toro venido a menos aunque con mucha nobleza, realizó un trasteo por ambos pitones en el que intentó lucirse sin posibilidad alguna. Sin emoción ni transmisión en la embestida el toro, el extremeño estuvo entregado buscando un triunfo que no fue posible.

Enrique Ponce le cuajó una actuación académica y artística al cuarto, un toro sin emoción. Anodino y soso en cada una de sus embestidas, el valenciano no pudo firmar una faena intensa pero toreó a placer sobre ambos pitones en un trasteo pulcro, lleno de arte y pureza. Los mejores momentos, los más intensos de la faena, llegaron con las poncinas. Estocada entera y caída, aviso y dos orejas.

Veroniqueó con gusto Juan Bautista, que salió decidido a recibir al toro sin enmendar el terreno a pies juntos, muy entregado y valiente. Lo llevó al caballo galleando por chicuelinas con una media muy torera. Con el galo a más y buscando el triunfo, cogió los palos pero protagonizó un tercio menor. La faena, iniciada en redondo, tuvo entrega y templanza. Faena completa por ambos pitones de Juan Bautista, que se gustó, se relajó, llevó al toro y lo toreó con mucho empaque y relajo. Improvisó en la cara del juampedro con los cambios de mano en una lección de buen gusto y torería que conectó con el público. Una lástima los aceros que le privaron de volver a cortar los trofeos.

A hombros Ponce y Juan Bautista en Istres bilaketarekin bat datozen irudiak

Cerró plaza otro toro bien presentado de Juan Pedro Domecq ante el que se estiró Ginés Marín a la verónica. Quitó por chicuelinas y después cuajó una faena pulcra y larga pero sin transmisión ni emoción. No puco lucirse, rematando de una estocada media desprendida y descabello.

Istres (Francia). Domingo 17 de junio de 2018. Tarde. Toros de Juan Pedro Domecq, bien presentados, nobles pero sosos y deslucidos en líneas generales. El segundo, Manijero, número 130, de 500 kilos, nacido en 12/12, premiado con exceso con la vuelta al ruedo. Enrique Ponce, oreja y dos orejas tras aviso; Juan Bautista, dos orejas y rabo y ovación con saludos; Ginés Marín, silencio en ambos. Entrada: Lleno de “No hay billetes”. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Iván Fandiño en el primer aniversario de su muerte. Una vez roto el paseíllo también se hizo entrega de un recuerdo a Enrique Ponce por su trayectoria y el gesto de torear la corrida de Adolfo Martín el viernes 15 de junio.

La versión de Toromedia sobre la actuación de Enrique Ponce

Ponce vuelve a soñar en Istres, tres orejas en la corrida lírica

 

Enrique Ponce ha vuelto a escribir su nombre con letras de oro en esta edición de la feria francesa de Istres, donde ya le tienen como un ídolo. Ponce acrecentó tal condición el pasado viernes con una inmensa lección con los toros de Adolfo Martín, pero hoy ha vuelto a hacerlo: ha cortado nada menos que tres orejas en la corrida de Juan Pedro, en la que ha expuesto la parte más bella, más artística y hasta más poética de su toreo. El marco de una corrida lírica y de un llenazo de ‘no hay billetes’ así lo merecían. Ponce se vació y volvió a llegar al alma de esta afición.

Ya al primero de su lote lo recibió muy bien con el capote, toreando con gusto a la verónica. Brindó al respetable y estuvo perfecto con un toro flojo al que tuvo que ir haciendo y manteniendo. Fue una labor limpia, tersa, transparente y bella, en la que todo eso tapó la depurada técnica necesaria para torear de esa forma a un toro de estas características. La estética se adueño de la escena y puso en manos de Ponce la primera oreja de la tarde. 

El cuarto fue un toro de clase al que le pudo faltar transmisión, pero material suficiente para que el Maestro, llevado por la inspiración del canto de un precioso ‘Ave María’, se dedicara a ‘pintar’ una auténtica obra maestra. Puso todo lo que pudo faltarle al toro en una excelsa creación, toreando a placer con la derecha y también al natural. De nuevo fluido, limpio, seguro, bello… Una faena plena de pureza y autenticidad que tuvo su momento más elevado de comunicación con el público cuando flexión las rodillas e hizo la poncina. Istres se rindió de nuevo ante la evidencia de un torero sobrenatural. Mató de estocada y cortó dos orejas.

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