Sobre lo de Ponce en Santander por el gran pintor Tico de la Rosa

Pinturas taurinas de Tyco de la Rosa bilaketarekin bat datozen irudiak

HISTORIA REPETIDA JAMÁS CONTADA

jose maria tico de la rosa bilaketarekin bat datozen irudiak

Fue aparecer el cuarto toro por chiqueros y pensar en que, al tocarle a Enrique Ponce, algo iba a pasar para acordarnos de ese toro de pelaje tan particular. Se gustó con el capote y, al coger la muleta, el inicio soberbio dio lugar a que sonasen las notas de La Misión. Dos años después, Ponce no quería cortar dos orejas a un toro en Santander, quería volver a crear una obra distinta en el mismo ambiente de acontecimiento que con ese bendito toro de hace dos veranos. La historia se ha repetido hace escasas dos horas, pero lo ocurrido tiene diferente argumento. Si la vez anterior aquello fue lírica, hoy ha sido dominio hasta desembocar en sentimiento. Todo fluyó hasta terminar en series que no dejaban irse al rajado Garcigrande, que ya acusaba la falta de fijeza desde la salida aunque con mucha profundidad. La poncina terminó por rematar la obra y, tras la estocada, fueron a parar dos orejas que el diestro no soltó en toda la vuelta al ruedo. ”Torero torero…” y Ponce debe de seguir pasmado en los medios.

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A Ponce le queda pendiente un episodio para cerrar su trilogía de La Misión. En 2020, ¿puede que veamos el último acto?…

Erlazionatutako irudia

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