2ª de la Semana Grande de San Sebastián. En familia, magnífico sin orejas Luis David

Ganador de la Concha de Oro el año pasado, Luís David Adame acaba de suprimir su apallido en los carteles – ayer luchó incansable para hacerse merecedor de volver a ganar el preciado trofeo. Quien sabe si se lo hubieran concedido de no haber fallado con la espada tras sus dos faenas, aunque al sexto toro de El Parralejo que fue el mejor del muy desigual envío, lo mató en la suerte de recibir, quedando amorcillado el animal, lo que le obligo a repetir con el descabello, perdiendo dos merecidas orejas. Al tercero, otro de los mejores de la corrida, tambien le hubiera cortado otra oreja. No obstante, fue el triunfador moral de la tarde.

Curro Díaz debutó en San Sebastián muy tardíamente pues son veinte años de alternativa los que sumam y sigue… Aunque tuvo oportunidad de mostrar sus siempre “estudiadas” maneras de artista prefabricado, gustó sin entusiasmar pese a la oreja que le regalaron del buen cuarto.

Con el peor lote, López Simón anduvo con muchas ganas y fiel a su renovación artistica sin llegar a mayores

En la muy desigual corrida de El Parralejo hubo de todo con predominio de la nobleza aunque varios toros carecieron de fuerza.

San Sebastián. Plaza de Illumbe. Domingo, 12 de agosto de 2018. Segunda de feria en plaza cubierta con un tercio de entrada muy repartida.

Seis oros de El Parralejo, desiguales de presentación y juego, dentro de su general nobleza. Salvo los corridos en tercer, cuarto y sexto lugares, los otros tres cerecieron de fuerza y de energia resultando sosísimos. El último fue el mejor por más bravo y entero.

Curro Díaz (grana y oro): Dos pinchazos y media estocada. Palmas con saludos. Estocada, muy generosa oreja.

López Simón (avellana y oro): Media y dos descabellos. aviso y saludos). Estocada trasera, aviso y palmas con saludos.

Luis David (blanco y plata): Pinchazo, estocada perpendicular y descabello, ovación con saludos. Estocada recibiendo y dos descabellos, aviso, petición de oreja y gran ovación con saludos.

En banderillas, sobresalieron Juan Carlos García, Jesus Arruga, Yelco Álvarez, Luis Cebadera y Miguel Martín.

Nos quedamos de piedra con la muy floja entrada. Huecos por doquier aunque llenos los comodísimos burladeros-palcos del callejón. Este año, la mayoria de la prensa acreditada, incluidos cardenales y obispos, fuimos conducidos a las primeras filas del “gallinero”. Un ahorro empresarial ciertamente inútil. Qué más da salvo para los presumidos… Y de todas maneras, gracias a la gran generosidad de los hermanos Chopera…

Reberberaban los ruidos y, sobre todo, las piezas con que nos obsequió la estupenda banda de música. Muy frios los espectadores que apenas aplaudieron cortesmenete a los espadas cuando lo merecieron, salvo un poquito más al ya muy viejo debutante, Curro Díaz, que se explayó con sus siempre prefabricadas maneras de artista “sentío”. Ni caso con su feble y sosisimo primer toro. Ligeramente superior con el más entero cuarto. Tras matar de estocada y descabello, se desató una insuficiente petición de oreja y como el señor del palco no terminaba de sacar el pañuelo, un peón tomó las riendas de uno de los caballos impidiendo que las llamadas “mulillas” avanzaran. Los gritos de los peticionarios aumentaron de decibelios y el usía terminó por conceder el despojo que no pasó de pecata minuta.

A Lopez Simón le tocó bailar con la más fea y aunque demostró que ya anda más agusto en su recuperación de lo perdido y cubrió aceptablemente su actuación aunque si llegara mayores. Vamos, un tanto desapercibido.

El mejor lote se lo llevó el jovencísimo mexicano Luis David y a fe que supo y pudo aprovecharlo, diría que a tope. Con el capote que manejó con entregada victosidad y preciosa variedad, tanto en los recibos como en quites, resaltando mucho las oroginales zapopinas que enjaretó en la lidia del sexto. Un animal castaño aldinegro de muy seria estampa que fue el que salvó con creces el honor de la ganadería y el que permitió a Luis David cuajar una gran faena de muleta sobre ambas manos que enjoyó con variados a demás de sabrosos adornos y cerró con una gran estocada en la suerte de recibir, quedando el toro un tanto amorcillado cual estátua. En vista y en espera de lo cual, Luis David tuvo que verse obligado a descabellar un par de veces. Aunque algunos demandaron la concesión de una oreja – lo hecho por Luis David fue de dos – el triunfo quedó en gran ovación y santas pascuas. Una pena porque el gran aunque todavía muy joven “manito” cuajó una tarde de tres y de salida a hombros.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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