4ª de feria en Málaga. La personalidad de López Simón se adueñó de la tarde

La personalidad de López Simón se adueñó de La Malagueta

Emilio Trigo en Cultoro

El Fandi pechó con un lote sin opciones, López Simón dejó una tarde entregada en la que paseó oreja y oreja y Ginés Marín fue ovacionado en su lote con media entrada en los tendidos

Con esto, la terna corrió distinta suerte, llevándose la mejor parte el diestro de Barajas. López Simón conjugó dos faenas de distinto calado, ante dos oponentes muy complejos en comportamiento. Al primero, segundo de  la tarde, se la arrancó a base de consentir y afianzar las zapatillas en un quehacer sin fisuras. Al otro, quinto, lo toreó más reposado y ligado donde la estética y temple impregnaron la obra. Simón, desprendió su personalidad en La Malagueta y la afición supo reconocer sus méritos.

El segundo se mostró abanto, al que López Simón recibió con decisión tras varias galopadas sin rumbo definido. Bien picado y bien dosificado. Ginés Marín soltó los nervios con un importante quite por chiquelinas que gustó mucho a la parroquia. Brindis público. A la postre, el de Barajas firmó una asentada labor ante un toro que se guardó mucho y protestó en todo momento. Fue muy paciente Albertoconsintiendo los tornillazos de su oponente en la primera mitad de labor, donde la capacidad de Simón quedó de patente. Afianzó las zapatillas en el albero y se puso a torear como si su antagonista fuera bueno. Su técnica redujo una cuarta el poder del toro, haciendo que su entrega fuera mayor, pero sin embargo cuando supo que podía hacer presa alargó el cuello librándose de milagro. La siguiente vez no se escapó, y lo levantó en vertical con el pitón perdido por debajo de los testículos. Pareció estar herido, pero el madrileño siguió como si nada y le sacó un par de tandas más de elevada transmisión. Faena de torero nacho que remató de buena estocada. Oreja. Hasta el último tercio, no había pasado nada para el recuerdo salvo la buena brega de Yelco. López Simónse fue a los medios para ofrecer allí la sinceridad de su muleta. El madrileño, siempre con la muleta adelantada, se le ofrecía a su oponente con el alma, para embarcarlo con honradez y transparencia, en series muy cosidas. Alberto lo hipnotizó en los vuelos de su pañosa, donde afianzó sus series con ligazón y en carrusel. A izquierdas, los naturales fueron compuestos y de muñeca suelta. Todo ante un toro manejable, que al igual que su hermano anterior perdió las manos demasiadas veces. Estocada y oreja.

Mientras el granadino, todo terreno y pundonor, se vació por agradar ante el lote menos agradecido. Fandi desplegó su buen capote, la maestría lidiadora, la alegría con los palos y la entrega con la muleta, pero en ambos casos se quedó sin material colaborador.

Impresentable los pitones del abreplaza que curiosamente salió con el hierro de Toros de La Plata para mayor sorpresa de los presentes. Cierto, que estaba bien hecho en su morfología, pero con esos pitones escorchados como alcachofas no debió lidiarse aunque nadie dijo ‘ni mú’ en La Malagueta. Desastrosa presentación. Fandi recibió a su oponente con una larga cambiada en el tercio y posterior suavidad con el percal. ‘Alondro’ se dejó pegar en varas. Como es de costumbre, David, cuajó un variado y vistoso tercio con los palos, donde destacó su colocación y manejo de los terrenos. Por entonces, el de La Plata ofreció embestidas esperanzadoras con un son muy dulce a la vez que humillador. Brindis público. Fandila se tiró de rodillas para iniciar su labor con muletazos obligados y de largo viaje, dónde respondió el primero con buena acometida. El toro lució muchas virtudes como la nobleza, fijeza y entrega entre otras, pero le faltó mucha gasolina. Lástima su falta de motor y transmisión, puesto que su embestida no decía nada. El granadino abrevió pronto al ver que allí no había nada que hacer tras una primera tanda con suavidad en la pañosa. Silencio ‘Mirón’ se llamaba el  cuarto. Un toro al que David lo acarició con el capote con varias verónicas de mucho compás. Qué el granadino es un diestro muy completo, es algo que todo el mundo sabe, pero que maneja el capote como el mejor, pocos son capaces de reconocerlo. Fandila lo metió el caballo con dos galleos distintos, uno por chiquelinas al paso y otro, mientras le realizaba el quite dando muestras de su maestría lidiadora. Sensacional Fandi en todos los tercios con un toro que lució pies y transmisión. El cuarto metió bien la cara en los engaños y contribuyó a que el granadino le formara un lio en banderillas. Brindis público. Visto lo visto, el toro se lastimó en algún momento de la lidia, puesto que en el último tercio, no apoyaba bien el brazuelo izquierdo con constantes claudicaciones. Toro que tuvo chispa y colocaba bien la cara en cada embroque pero le duró poco a DavidFandi lo muleteó fiel a su estilo, donde la entrega fue máxima y se vació por agradar. Ovación.

Cerraba cartel el joven Ginés Marín, que debió abandonar la plaza con una oreja en el esportón, pero el palco no lo consideró oportuno. Ginés porfió mucho ante el ‘norteño’ que cerró el festejo sin que nadie valorara su esfuerzo y capacidad, en una labor claramente para profesiones y cabales del tendido. Ante el tercero, todo fue más estético y fluido, con un animal manejable, al que Marín le puso todo lo que le faltó a su astado.

El jabonero tercero llamado ‘Sosito’ estaba muy conformado. Un toro musculoso sin estridencias de kilos, más bien todo lo contrario, con 493 kg en su esqueleto. Marín se expresó con prestancia y variedad en el capote forjando un saludo personal. Ginés tras el tercio de varas -se cuidó- le endosó un buen quite por chiquelinas en los medios. El jerezano de Extremadura, -que tiene el torero metido en la cabeza-compuso con garbosidad unas primeras tandas a diestras de belleza plástica y buen trazo. Ginés Marín le cogió pronto el aire a la desclasada embestida de su oponente, al acertó en distancias y alturas. No hubo obligación para estirar más el justo poder del jabonero y a medida que perdió fuelle, el diestro acortó distancias y ofreció un toreo de cercanías y recursos. Bien Ginés ante el que abrió el lote que terminó como su nombre indicaba ‘Sosito’. Lo estoqueó por arriba, valiendo la suerte suprema por sí sola el apéndice solicitado, aunque no concedido por el palco. Sonó un aviso al destronar el banderillero al toro. El sexto más que de Málaga era para la Calle Estafeta. Todo de presencia norteña por su seriedad y arboladura al que Ginés Marín trató con cremosidad capotera. Torero que compone muy bien con la capa. El cierraplaza tuvo mal estilo en la muleta de Ginés Maríndonde permanentemente protestaba tirando feos derrotes con la cara muy suelta. Ginés de forma pausada y desprendido mucha seguridad, lo muleteó con oficio y poniendo más de lo que astado merecía. Faena de profesionales sin que el respetable se haya enterado de la capacidad demostrada. Ovación.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de La Malagueta. Cuarta de abono. Corrida de toros.

Entrada: Casi media plaza.

Cinco toros de Santiago Domecq, y uno, que hizo primero, deToros de la Plata. Desiguales de presentación y de juego, sin terminar de romper del todo. En líneas generales deslucidos y desclasados que se apagaron en el último tercio.

El Fandi; Silencio y Ovación.

López Simón; Oreja y Oreja tras aviso.

Ginés Marín; Vuelta tras petición y aviso y Ovación.

Cuadrillas: Destacaron Yelco en la brega del quinto y Jesús Díez ‘Fini’ en la del sexto.

Incidencias: Segundo ‘Desafío Taurino Ciudad de Málaga’

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