6ª de feria en Málaga. Fortes dilapida cuatro orejas con su espada

El diestro malagueño dio sobradas pruebas de su arte y de su valor salvo a la hora de matar a sus dos toros de Núñez del Cuvillo que resultaron estupendos. Su determinación abarcó la conjunción de sus extraordinarias maneras con el capote y un soberbio estilo con la muleta. Fue una pena que echara a perder un triunfo que hubiera sido realmente grandioso aunque, pese al infortunio en la suprema suerte, muchos quedaron boquiabiertos empezando por un servidor aunque lo esperaba desde su gran tarde en Madrid el pasado San Isidro.

Juan José Padilla abundó y se pasó de rosca con toda clase de efectismos  desde que empezó hasta que terminó su actuación. Sin embargo, la mayoría de los espectadores se le entregaron pese a sus exageradas intenciones de conseguir lo que se propuso más teatralmente que toreramente. No obstante, cortó la única oreja de la jornada al excelente cuarto toro. Inadmisible la vuelta al ruedo que se marcó por su cuenta tras matar al toro que abrió plaza.

Sin suerte con el peor lote del envío y en tarde desgraciadísima a la hora de matar, a Talavante no le echaron al corral el quinto toro por puro milagro o quizá por la condescendencia del palco que alargó el tiempo reglamentario para que no sonara el tercer aviso en el quinto toro de la tarde. Los garrafales fallos con la espada en sus dos toros fueron ampliamente recriminados por el público que ayer no abundó en los tendidos ni en las gradas.

Málaga. Plaza de la Malagueta. Viernes, 17 de agosto en tarde muy calurosa con dos tercios de entrada aparentes. 

Seis toros de Núñez del Cuvillo bien presentados y de muy desigual juego. Los mejores con notable diferencia fueron el primero, el tercero, el cuarto y el sexto. Y los peores segundo y quinto.

Juan José Padilla (marfil y oro): Pinchazo y estocada trasera, vuelta al ruedo por su cuenta. Buena estocada, aviso, oreja e insuficiente petición de la segunda con dos vueltas al ruedo, por su cuenta la segunda.

Alejandro Talavante (negro y oro): Cinco pinchazos y dos descabellos, aviso y pitos. Siete pinchazos y cinco descabellos, dos avisos y bronca.

Fortes (celeste y oro): Dos pinchazos y descabello, vuelta al ruedo. Bajonazo, vuelta al ruedo.

A caballo destacó Borja Ruiz. En la brega, Mambrú, José Amtonio Carretero y Juan José Trujillo que también pareó con excelencia.

Nadie pone en duda a Juan José Padilla en su plausible intención de despedirse del toreo por todo lo alto, cuestión desde luego nada fácil de conseguir cuando se procura por derecho. Quiero decir sin recurrir a las martingalas ni a los efectismos que el jerezano siempre prodigó aunque, por encima de ello, fueron sus muchas proezas, su cuasi milagrosa capacidad de recuperarse y hasta de superar la enorme cantidad de percances que ha sufrido en su vida profesional. Han legitimado con sobradas creces su carrera. Nadie se atreverá a ponerlo en duda. Sin embargo, hay tardes como la de ayer en Málaga en las que el llamado Ciclón de Jerez también se supera a sí mismo en lograr sus propósitos a costa de lo que sea y no me refiero a lo que consigue por derecho propio como torero, sino a lo que también logra como actor. Cuestión en la que abundó excesivamente llegando incluso al abuso de utilizar cualquier clase de efectismos de todas clases con tal de triunfar a cualquier costa. Y ayer Padilla se pasó de rosca en tales propósitos. Sobre todo en su actuación con el excelente cuarto toro de Cuvillo.

Como dada la fuerte condición del muy bravo primer toro le aconsejó no banderillear cual acostumbra, ni luego atreverse a muletear formalmente hablando, Padilla se esforzó hasta lo indecible mediante un gran esfuerzo magníficamente vendido a la parroquia, hasta el punto de saber aprovechar el incondicional comportamiento del público para marcarse el número por completo en su propio beneficio. Luego, con el excelente cuarto, aprovechó el cante que le dedicó un espectador flamenco entonando repetidas veces el “¡Valiente como ninguno! para marcarse otra faena en la que los efectismos de todas clases y colores llegaron a alcanzar cotas de gran actor y experto en vender maravillosamente mediante toda clase de efectismos que le valieron ganar la que iba a ser única oreja del festejo. Pues, ¡qué bien…!

Punto y aparte para Fortes que llevó a cabo la con mucho mejor actuación de la tarde y una de las pocas mejores de la feria. Especialísimo su capote que en sus dos toros manejó un una excelente pericia hasta saber decirse cual gran veroniqueador, cuestión tan poco frecuente porque es sabido que brillar en esta suerte es propio de muy pocos intérpretes a lo largo de la historia. Y es que, manejar bien el percal, es bastante más difícil que hacerlo con la franela. Y  hasta, siendo más común, también  con la muleta. De ahí que Fortes se haya convertido en uno de los pocos grandes intérpretes del toreo contemporáneo. Fue una lástima que fallara con la espada en sus dos toros porque, de haber matado pronto y bien, ahora estaríamos hablando de un triunfo histórico bañado por su Mediterráneo.

Sobre el Alejandro Talavante de ayer, aunque se veía venir, y aún siendo un torero de los que yo llamo “guadianas”, me atrevo a recomendarle que corte la temporada y que se vaya al campo a recuperarse. Lo hacían no hace mucho tiempo las figuras y se recuperaban. No sé por qué los de ahora no lo hacen cuando hace tanta falta. Suerte, torero, ya verás como irás volviendo a tu mejor ser y a tu mejor estar.

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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