Alemería. Por fallar a espadas, Ponce y Roca Rey no pudieron salir a hombros junto a El Juli

El Juli prosigue su histórico verano

Emlio Trigo en Cultoro

Enrique Ponce, El Juli y Roca Rey trenzaban este jueves, 23 de agosto, el paseíllo en la segunda de la Feria de la Virgen del Mar de Almería. Se lidiaba una corrida de Zalduendo.

Salió abanto el abreplaza, desentendido del capote del maestro. Una vez amarrado en la tela rosa lo toreó a placer con el capote por verónicas sentidas llegando hasta la boca de riego. El Zalduendo se mostró afligido al salir del caballo perdiendo las manos en varias ocasiones, lo que hizo que Ponce comenzará cuidándolo al principio de labor. Muleta arriba, sin obligaciones pero de trazo limpio y largo. Así hasta tres buenas y suaves tandas, sin embargo, el Zalduendo sacó fondo y mucha clase, viniéndose arriba en el transcurso de la faena. Con este gran material el maestro de Chivas bordó el toreo. Se rompió con su toro en un quehacer lleno de ligazón y temple. Un primor de faena que remató  con estocada algo desprendida y por eso no se le concedieron las dos orejas.

El segundo destapó poco celo en el capote de Julián. El segundo salía de cada verónica con la cara arriba y como si con él no fuera la cosa. Toro muy irregular de embestida protestona y desclasada que tiraba tornillazos a todo lo que tenía por delante. En banderillas quería quitar la cabeza a los de plata. De esta guisa, llegó a la muleta de Julián, sin presagiar lo que vendría después. El madrileño -todo un verdadero titán de inteligencia- no quiso apretar a su astado al inicio de labor, es más, dejó que fuera de un lado a otro sin convencimiento y con su mal estilo. Y así le consintió varias feas arrancadas hasta que sin darse cuenta el astado se montó encina. Desplegó su artillería y tras apretarle lo partió por abajo en series enroscadas y ligadas. Respondió el astado con brío y el fondo justo al envite hasta que al final cantó otra vez esa falta de celo inicial. Pero antes de eso, El Juli puso a todo el mundo de acuerdo incluso hasta aquellos que pitaban para que se deshiciera pronto de su animal y esos,  terminaron en pie pidiendo la merecida oreja que concedió el palco.

No hubo tratamiento vistoso con el tercero, un toro que no dijo nada en el saludo de Roca, aunque después se pudo desquitar con un buen quite por chiquelinas. No se empleó en el peto. Andrés, lo brindo a pesar de no exteriorizar el toro buenas sensaciones. Aún así, Roca tan firme como su apellido se montó en cima. El peruano fue como un rodillo que poco a poco fue amasado su educada labor. Lo trató con cordialidad muleteril al principio y después sin miramientos. Suavidad y exigencia unidas en sus muñecas en series de distancia cortas y trazo largo. Andrés tiró de su oponente hacia delante ayudándole al final del muletazo y consiguiendo de esa forma dar mayor longitud del trazo. Se impuso con un torero de capacidad y fidelidad a su persona, donde la verticalidad y la ligazón fueron sus cimientos. La espada emborronó la notable obra ante un toro deslucido al que Roca Rey le puso toda la transmisión. Ovación que no correspondió tras aviso.

El cuarto era un dije -hechuras toreras- pero no correspondió con su morfología. Un toro muy pesado en la muleta y que fue más complicado de lo que aparentó. Astado que se embrocaba cruzado,  mirón, probón y con genio malo pero al que Ponce toreó como si fuera bueno. Lo toreó muy despacio y muy cerquita del cuerpo por ambos pitones en series donde el tiempo y el cite fueron claves para que se durmiera en la muleta. El valenciano se hizo con su oponente a base de consentirle pero a la más mínima el toro te quería echar a los lomos. Difícil era el cuarto pero cayó en las manos del maestro y pareció mejor, pero la realidad es que fue un toro de tragar saliva y pasar fatiga, al que Ponce construyó una magistral faena. Sonó un aviso antes de entrar en la suerte suprema y otro más cuando intentaba el descabello. Los aceros restaron la Puerta Grande.

El quinto fue un toro muy deslucido y de escasa transmisión. Astado que no dijo nada en todos los tercios pero al que dio fiesta El Juli. Lo brindó al respetable en los medios y pronto comenzó a torear sin demasiadas probaturas. El madrileño puso toda la carne en el asador para transmitir todo lo que su oponente no hacía con un toreo engarzado y encadenado. Julián lo pasó por uno y otro pintón con mando y aquilatada firmeza. Labor técnica e inteligente para obrar una faena siempre a más. Más de media en buen sitio y oreja que arranca.

El sexto sostuvo la condición de falta de celo y por tanto escases de bravura. Lo mejor de la lidia fue el quite por tafalleras y caleserinas. Otra vez y van dos brindó al respetable. El cierraplaza fue un toro protestón por el izquierdo aunque entregado por el derecho. Por ahí baso fundamentalmente la faena Roca Rey. El peruano vio toro por todos lados y lo muleteó como y por donde quiso. Andrés  además del toreo largo y reposado intercaló un par de cambiados que asombraron a toda la plaza y que elevaron más su cimentada labor. Roca Rey se descaró con las protestas de su antagonista y lo crujió en cada muletazo por abajo hasta que se entregó a su matador pero la tarde no estaba de cara con los aceros y pinchó en dos ocasiones. Oreja tras aviso.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Almería. Segunda de la Feria de la Virgen del Mar. Corrida de toros.

Toros de Zalduendo.

Enrique Ponce, oreja y ovación. 

El Juli, oreja y oreja. 

Roca Rey, ovación y oreja tras aviso. 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

4 Resultados

  1. Sebastian dice:

    Mejor está la crónica de su hijo . Por favor publiquela

  2. J.A. del Moral J.A. del Moral dice:

    A qué hijo se refiere?

  3. Sebastian dice:

    Pof favor disculpe mi ignorancia. Pense que A,varo del
    Moral era pariente vuestro. Podria elikinar mi comentario? Muchas gracias y disculpe las molestias. Ojala lo pueda saludar en Lima Sr del Moral

  4. J.A. del Moral J.A. del Moral dice:

    Álvaro Rodriguez del Moral es el hijo varón mayor de mi hermana Pilar y estoy orgulloso de él.

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