Sois tortura (editorial en Cultoro)

Sois tortura

El personaje que abandera este frente es un gran torero a zurdas que con la mano izquierda toreó a sus bases con un chalé que aún disfruta en el pueblo del mito de los mitos

La tortura es Podemos. Y la cultura la tauromaquia. Porque el tuit que Pablo Iglesias ha emitido en la tarde de este martes es sencillamente asqueroso. Un tuit en el que, de forma dictatorial, ataca la libertad de los millones de aficionados a los toros, en los que defiende -ya abiertamente- la desaparición de la tauromaquia –lo que confirma la teoría de que su mentira es la base de toda su homilía-, porque afirmar hace unos meses que respeta la tauromaquia aunque no la comparte, como así dijo, es mentir. Pero el problema es mayor que ese; lo verdaderamente preocupante es que se creen sus mentiras. Adoctrinan con sus mentiras. Someten a quien les escucha a la tortura de la tiranía con las mismas artes que un tirano de república bananera. Y a las mentes inteligentes las someten a la tortura de saber que han sido capaces de embaucar a la gente suficiente para llegar al Congreso a prohibir blandiendo la bandera de la izquierda. Sois tortura, pero sois aún más: sois blasfemos.

No es necesario recordar la rabia contenida de Podemos contra la tauromaquia que ha venido escenificando -bien de forma manifiesta o de forma sibilina, según conveniencias- prácticamente desde su nacimiento. Un partido que nunca ha cesado de atacar a la Fiesta a pesar de su inconsciencia sobre la realidad del toro bravo para la economía y la ecología en España. Es el Podemos putrefacto que está reventando la libertad de la sociedad a través del prohibicionismo mientras se la dan de libertarios.

Y lo más deleznable es el personaje que abandera este frente, un gran torero a zurdas, que con la mano izquierda, la de los billetes, la de reventar por abajo a la andanada -que es a la que, en teoría, mira su programa-, toreó a sus bases con un chalé que aún disfruta en el pueblo del mito de los mitos. Porque Galapagar siempre será de José Tomás. Ahora, como entonces, el Iglesias sigue queriéndose comer la muleta a través de unas redes sociales incendiadas… pero sin rematar la tanda, porque le falta valor.

Lo que no ha conseguido estos años con las urnas y lo que no consiguió hace dos semanas en el Congreso lo intenta alcanzar ahora con el populismo barato que siempre ha caracterizado su política. Porque es de rabieta de niños pequeños la pistola que está alzando contra el sector taurino, un sector económico, cultural y sobre todo ecológico que no tiene siquiera por qué conocer. Pero eso es lo de menos.

Al embaucador, empeñado en vulgarizar al máximo la educación para manipular a su antojo a los que ya no serán librepensadores, le trae al fresco la ecología, el equilibrio medioambiental y hasta la ética más básica, como demuestra el hecho de disfrutar su vida de pequeño burgués levantando el puño del comunismo sobre las cabezas de los incautos que sustentan la mentira con la que se hace rico. Un comunista rico. Y pretende cercenar los valores del toreo de las mentes más vulnerables, las de los niños. Como Hitler en su momento, que también era de izquierdas, por cierto. Porque de izquierdas era, por ejemplo, Tierno Galván, pero de ese no copia…

Ya en la pasada primavera la Asamblea de Madrid rechazó su proposición de ley en la que pedían el fin de las corridas de toros televisadas en horario infantil y la prohibición de la entrada de menores de 18 años en espectáculos taurinos, junto con otras relativas a la protección de la infancia contra todo tipo de espectáculos violentos. Ahora lo ha hecho el Congreso y ojalá sean miles los taurinos que les nieguen el voto.

Y lo peor no es ese capítulo: el más grave de todos es que el partido no ha cesado en los últimos años en ese punto su inconsciencia sobre la realidad del toro bravo para la economía y la ecología en España, y por eso intenta jornada a jornada acabar con un espectáculo que mueve a un millón de personas en un mes en Madrid, la ciudad que gobierna su marca blanca. A pesar de su ira ensañada contra este espectáculo de masas. Una ira que no basa en un modelo político, sino en la importancia de decir jóvenes y jóvenas para que nadie se sienta discriminado. Como si la discriminación residiera en las palabras o en el fondo de un lenguaje que comprendió muy bien el pueblo cuando hubo que culminar la Transición y la izquierda, la verdadera izquierda con hombres de talla política, arrasó en las elecciones.

Y con esa cifra se ve derrotada por la democracia la desfachatez de una falsa izquierda que está atacando conscientemente la libertad de los ciudadanos. Mientras tanto, y con la inestabilidad política actual reinante, el Podemos podrido que está reventando la libertad de la sociedad sigue atacando la Fiesta. Y ésta de brazos cruzados. Pero tiene el viernes en Madrid la oportunidad de hablar…

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