La televisión pone en su sitio a los cronistas que escriben

A veces y gracias a internet me pongo a leer a los colegas. Hay tardes como las dos últimas de la feria de El Pilar en Zaragoza que dan ganas no sé si de reír o de llorar leyendo a algunos que otrora fueron buenos críticos y últimamente desvarían tanto y con tan mala leche que dan ganas de apagar el ordenador por no abofetearlos cuando, casualmente, me los encuentro. Claro que hace tiempo que les he retirado el saludo y huyo de ellos como de la peste. Porque eso es en lo que se han convertido: en peste.

Por gracia divina, muchas corridas se pueden ver por televisión en directo o en diferido. Apenas importa lo que dicen los comentaristas, obligados a dar coba para que nadie se sienta molesto. Esto solamente ocurre cuando se televisan corridas. En las retransmisiones de otros espectáculos, especialmente los partidos de fútbol, cada palo aguanta su vela. Y así debería ser en las retransmisiones taurinas aunque no importe demasiado. Lo que se ve es lo que vale y no lo que dicen los que lo comentan. Y viendo lo que pasa o pasó en las plazas tras leer a algunos, podemos comprobar que mienten cual bellacos por lo que quedan en el mayor de los ridículos.  O sea, que son gilipollas.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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