Hay alguno que escribe como es…

Resultado de imagen de Ponce en Zaragoza enfadado con la presidencia

Dan mucha pena los que se quedan solos y a la contra en medio de una apoteosis

Hay actualmente un sujeto – no quiero llamarle persona porque no lo es – a quien desde su adolescencia arropé, enseñé y presenté a casi todo el toreo y no digo a todo porque eso es imposible. Y durante muchos años. Hasta que se hizo mayor y voló por su cuenta, sin que yo interviniera aunque le dejé sembrado en la creencia de que, al menos, sería agradecido. Desgraciadamente y como algunas veces más y con tantos otros me ha ocurrido, no todos los humanos somos de la misma manera de ser ni de estar.

Me hacen llegar un largo texto, publicado en la Agencia EFE, en el que este sujeto cuenta a su manera más descarnada y vil, como casi siempre desde que se hizo mayor, su particular versión sobre la corrida que tuvo lugar en Zaragoza el mismo día de El Pilar de presente mes de octubre.

No voy a entrar en sus juicios valorativos sobre la actuación esa tarde de Enrique Ponce que, en cualquier otra plaza salvo en la de La Misericordia de la pasada feria de esta tarde hubiera sido premiado con tres orejas y hasta quizá con un rabo por el presidente que ha protagonizado la feria no voy a decir en plan de exigente sino de “ladrón“, tal y como como en tardes anteriores de esta misma feria ocurrió lo mismo tras las excelentes actuaciones de Antonio Ferrera y de El Fandi, hasta que su pecaminosa e intolerable cicatería se ablandó totalmente concediendo las dos orejas de un mismo toro a Juan José Padilla, supongo que por ser la última corrida de su vida en España, porque de no haber sido el último capítulo profesional del jerezano, lo que esa tarde hizo con ese toro fue como para echarse a llorar.

Pues bien, el ínclito sujeto a quien ya me he referido, también se refiere a un servidor en su crónica contando burladamente lo mucho que me enfadé esa tarde con el subsodicho presidente a la hora de conceder o no los trofeos que hubiera sido lo justo en vez de escatimarlos vergonzosamente, provocando monumentales broncas del público que casi llenó la plaza en su inmensa mayoría enardecidos con las faenas del maestro valenciano. Salvo según cuenta sobre sí mismo por como juzga a Ponce a que quien pone como un trapo sucio y arrugado.

A mi me da mucha pena que se meta tanto conmigo aunque, en el fondo, me trae al fresco porque ya estoy acostumbrado a lo que escribe y a lo que dice sobre mi persona. Además, lleva haciéndolo ya durante bastantes más años que los transcurridos mientras le ayudé. Dios se lo premie… Pero que niegue la excepcional valía de Enrique Ponce cada vez que torea y corte lo que corte, es una vergonzosa vileza por la que los que dirigen la Agencia EFE, a poco que supieran de toros, le pondrían en la calle que es el sitio que merece el sujeto.

La cosa viene de muy largo. Tan largo que, por cuanto el propio Ponce me contó tras asistir en Fuenlabrada a la boda de El Fundi, que ya han pasado lustros, por lo visto el ínclito, también invitado en el festín, se acercó tímidamente al gran torero y le dijo que, si se metía tanto con él, no era por lo malo que era o por lo mal que había estado sino para joderme a mi. Será el tío cobarde al mismo tiempo que imbécil…

Ni una palabra más por mi parte porque esta historia es tan menor y tan sucia como el propio ínclito.

P/S

Me escribe un amigo diciéndome que el artículo de marras en mi contra al que me refiero en las anteriores líneas no fue publicado por la agencia EFE sino en la revista “Cuadernos de Tauromaquia”, cuestión que no me choca porque esa por cierto lujosa y preciosa revista es el refugio de una colección de toreros frustrados que no pasaron de torear sin picadores y algunos ni eso. No hay cosa peor que leer las crónicas de esta clase de escribidores.

Reconozco que quien tanto me envidia y ataca sin cesar, no pretendió ser torero como sus amiguitos por su imposibilidad física, dada su pequeña estatura, su gordez prematura y su intrínseca fealdad, pero sí que llegó a publicar algunos libros muy estimables. Pero cuando se trata de escribir sobre Enrique Ponce, le sale el veneno que corre por sus venas que, por cierto, no ha heredado de su señor padre a quien traté bastante y doy fe que fue una grandísima persona quien, si hubiera  continuado viviendo y hubiese leído lo que escribe sobre Ponce, cuando menos le hubiera echado de su casa.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

4 Resultados

  1. Chris Brant dice:

    ¿ Paco Aguado?

  2. Mariano dice:

    No saber apreciar la gran tarde de Ponce en Zaragoza es de malo aficionado. El resto es de mala persona. Las dos cosas siempre se juntan

  3. Aficionao dice:

    El Toreo es un espectáculo que está condenado a la decadencia. El cortoplacismo, mediocridad y cainismo de casi todos los que integran los diferentes sectores, en lugar de remar todos a una como hacen por ejemplo los del fútbol, hacen que seamos un blanco fácil para los antis y los políticos populistas

  4. Sureño dice:

    Me imagino que es Alvaro Acevedo. No sé si es peor aficionado, escritor o persona. D. José Antonio,subia aquella disección de una crónica sobre Ponce en Sevilla en la que Acevedo quedó en un bochornoso ridiculo. El otro día en Toros con Simón Casas también dio pena verle. Que un personaje así pueda vivir del mundo del toro es sorprendente. Buenas noches.

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