Precioso editorial en Cultoro sobre el divorcio de Perera y Cepeda

Una docena de huevos

Una docena de huevos

Doce años valientes, doce años de independencia en medio de un sistema que fue cruel, acerbo e incluso despiadado a la par que honrado, justo y neutral con el Perera que temporalmente necesitase

Las lágrimas de Fernando Cepeda, roto en el callejón a las ocho menos cuarto de la tarde del 30 de septiembre de 2017, hablaban por sí solas. Ocho años pasaban desde aquella encerrona otoñal en Madrid en la que en Miguel Ángel de entonces nada tenía que ver con el Perera que en aquel 2017 salió en volandas caminito de la calle de Alcalá. Ocho caídas, otras tantas aupadas y cinco glorias venteñas cumplidas hasta ese día.

La independencia de un sistema que fue cruel, acerbo e incluso despiadado a la par que, por temporadas y conveniencias, fue honrado, justo y neutral con el Perera que temporalmente necesitase. Pero siempre la independencia fue arma imparcial para que el juego de empresas no quebrasen la mente y el espíritu de un torero que acertó en proposición y ejecución para apuntillar aquel su brillante temporada.

La independencia fundida en una mirada y un abrazo tras recoger la oreja, en un rostro de complacencia feliz y otro sentado entre las tablas emocionado, en un corazón aun latiendo de toreo pausado y en el otro, el de Cepeda, bombeando fuego de dicha. Ganó la independencia. Ganó el erre que erre contra el destino que ocho años después volvió a soplar las hojas del Otoño del albedrío emancipado. Ganó la libertad.

La estelada de su profundidad, la presión política de su planta erguida, la revelación de su proposición y la unánime manifestación de toda una plaza rendida al torero que salió a hombros.  Antes, los mossos de su certidumbre exigieron pies firmes al que aquella tarde reventó de nuevo Madrid… ¡que viva la independencia!

Aquel día, el precio de la libertad independiente ya lo había cobrado Perera en una tarde en la que los disgustos, las pesadumbres y las aflicciones contractuales que la cruzada que hace doce años decidió emprender llevaban consigo fructificaron en la parte amable del ying yang que esa misma libertad lleva implícita. Y también, y por supuesto, la independencia que aquel 30 de septiembre predicó su toreo.

1 Resultado

  1. Gregorio dice:

    Comparar perera a los independentista no me pare acertado. Ni precioso. Ponce también es independiente y nadie lo canta tanto

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