Ponce y El Juli ofrecen un gran espectáculo en el cierre de Manizales

El valenciano y el madrileño se reparten un total de siete orejas en un gran mano a mano

La escena ya es un clásico, todos a hombros en el cierre triunfal de la Feria de Manizales, y los protagonistas de esta tarde se acostumbraron a poner el broche de oro a la feria. Ponce con tres orejas y El Juli con cuatro, disputaron a muerte el mano a mano.

Dos figuras que en Manizales juegan de locales. Qué fortuna de la afición cuando el dilema es entre figuras, debatirse entre con quién han sentido más, y los dos cortejan con tauromaquia de verdad.

El público sacó hoy triunfador a Enrique Ponce; aunque haya cortado una oreja menos que El Juli, los aficionados con la ovación del quinto compensaron la cicatería del presidente en el tercero. Y digo cicatería porque después de ordenar que se tocara el pasodoble Feria de Manizales a la faena, que no fue excepcional, coherente hubiera sido conceder la oreja. Que haya sonado un aviso no es argumento, ni la intervención del descabello. Simplemente el presidente excedido en concesiones no debió rectificar con cicatería con el clamor popular en frente. La faena fue ante el toro menos dócil del encierro, lo que impidió que hubiera ligazón, y de uno en uno consiguió templar una buena serie con la mano izquierda. Pero no transmitió como para tanta prontitud de usía.

La faena al noble quinto se vino arriba cuando al hilo de las tablas formó el lío con la poncina que de nuevo hizo sonar la Feria de Manizales. Logró templarlo en las series finales porque el comienzo no tuvo tanta intensidad, con el toro ganando los terrenos. Ponce en Manizales no solamente tiene el recurso de la quietud, son muchos más, el sentimiento, la manera de estar en la plaza, de salir de una cogida, por otro exceso, de confianza en este caso, y dolerse de su lesión para dejar luego una estocada que tardó lo que tardó en sonar el aviso. Las orejas eran suyas, lo demás son apenas minucias que no emborronan el conjunto de la obra.

En el que abrió la corrida lució mucho en el quite por verónicas a pies juntos para luego crecer en una faena de mucho pulso a un toro que tardeó pero que tuvo calidad y temple en la embestida. Ponce mantuvo el interés del público en la faena hasta el final por templada y expresiva. La estocada puso en su mano la primera oreja de la tarde.

El Juli fue el triunfador numérico y moral del mano a mano, y de la feria. Al segundo del festejo le cortó la oreja por una faena poderosa y llena de temple que tuvo un punto de inflexión en un descuido del que sale cogido sufriendo solamente destrozo en la taleguilla, a partir de ese momento se creció Julián toreando con tanta ligazón que parecieron circulares, hasta tres de forma continua. Dominio absoluto que le permitió lucimiento en las suertes finales con cambio de mano incluido que fueron de gran rotundidad.

En el cuarto el público pidió las orejas pero solo fue concedida una, y quizás acertó en ello el presidente porque la faena fue exigente pero con menos vistosidad. Más técnica que mando pero con la efectividad e inteligencia de casi siempre en este torero. El toro tuvo un comportamiento mejor por el pitón derecho, porque por el izquierdo transmitió muy poco. Perfecto el volapié y la estocada.

Para el final se reservó El Juli lo mejor de la corrida, y es que acababa de cortar las dos orejas Ponce, y al mano a mano le quedaba el último toro. Llevó al toro con temple a la verónica del tercio a los medios, las chicuelinas al paso para llevar al caballo y el quite por lopecinas ya hicieron presagiar que la lucha era sin cuartel. Sorprendió el torero con la muleta, pasando del ciclón que fue el tercio de capa a la suavidad con la muleta. Sin apuro y mucho temple, entendiendo la docilidad del toro, adueñándose de los tiempos y la distancia, y la plaza otra vez hecha delirio con La Feria de Manizales de fondo viendo a Julián mandar, con intermitencia en la ligazón y el toro yendo a menos, con un Juli al alza. El pinchazo no interesó, porque la faena fue importante y merecía el doble premio.

Manizales (Colombia). Sábado 12 de enero de 2019. Feria del Café. Corrida goyesca. Toros de Ernesto Gutiérrez, dispares de presentación y juego variado. Todos encastados y con mucho fondo. Aplaudidos en el arrastre 1º, 2º, 4º y 5º. El 6º premiado con la vuelta al ruedo. Enrique Ponce, oreja, vuelta al ruedo tras petición y dos orejas tras aviso; El Juli, oreja, oreja con petición de la segunda y dos orejas. Entrada: Lleno. Incidencias: Saludaron Emerson Pineda y Héctor Fabio Giraldo tras parear al 1º.

Publicado en Aplausos por Por Paulo Andrés Sánchez Gil

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