El súmum de Ponce en La México

Según la definición del término en el diccionario de la Real Academia, sumum (“summum” en latín)  es “el grado máximo que puede alcanzar una cualidad o punto culminante de una situación o proceso“. Tal definición quiero ampliarla al referirme al caso de Enrique Ponce porque su particular cualidad se amplía con todas las demás que le incumben como torero: Valor, sabiduría, arte en grados superlativos y la mayor durabilidad en continuo progreso que le hacen parecer inagotable y hasta inextinguible.

La última prueba fehaciente de de cuanto acabo de escribir, acabamos de verla en su actuación del pasado 5 de febrero en la Plaza Monumental de México. Cuando la vi por primera vez gracias a la retransmisión televisiva de la corrida del Aniversario del coso más grande del mundo. Y de comprobarla más detenidamente en su reposición televisiva un día después.

Posible y afortunadamente, he sido yo quien en más plazas del mundo ha visto torear a Enrique Ponce.  Y curiosamente, fue y sigue sigue siendo La México el escenario en el que ha ido anunciando sus inagotables progresos.

Antier quedé tan extasiado que decidí no escribir nada sobre el portento por miedo a no estar a la misma altura. Pero es que  quedé perplejo cuando leí algunas crónicas (de cárcel y hasta de guillotina la de EFE con lo que no hay que irse lejos para averiguar quien fue su autor) de cuantos se atrevieron a contarlo. Pero al volver de nuevo a ver aquello un día después  y muy especialmente su segunda faena que no tuvo más premio que una apoteósica vuelta al ruedo tras fallar a espadas – la faena había sido de rabo -, decidí escribir algo sobre el acontecimiento aun a sabiendas de que que mis palabras al respecto no estarían a la altura de cuanto hizo el gran maestro valenciano.

Varias veces vi in situ a Ponce en LaMéxico. Pero recuerdo lo que le dije tras cuajar un faenón en una corrida del Aniversario otro día 5 de febrero. Hará de ello, más de 20 años. Y esto fue lo que le dije: “Enrique, ni tu mismo sabes hasta donde vas a llegar…”

Tan atrevida adivinanza fue confirmándose temporada tras temporada en muchas plazas del mundo y muy especialmente en las corridas y ferias más importantes.  Las casualidades empezaron muy pronto a convertirse en inacabable suma de certezas y así hasta llegar a la del último 5 de febrero en el  XXVII Aniversario de La México.

La faena de su muy noble primer toro de Los Encinos, fue una más de las tantísimas  grandes que le llevamos vistas, celebradas y relatadas. Pero la de su segundo enemigo, manso total en varas y para nada fácil después, terminó siendo portentosa por cuanto logró convertir lo agrio en dulce y lo dulce en un inesperado almíbar hasta consumarla absolutamente relajado, totalmente dueño del animal y del público que pasó de expectante a complacido y feliz hasta lograr el general éxtasis y al incondicional entusiasmo.

Dios te guarde, maestro, súmum inagotable del toreo eterno.

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

5 Resultados

  1. Chris Brant dice:

    Inexplicablemente ni se le mencionaba como posible integrante del cartel de Domingo de Resurrección. Ellos se lo pierden. Y nosotros también.

  2. J.A. del Moral J.A. del Moral dice:

    Querido Chris, no sé si sabes que Enrique estuvo presente en varios Domingos de Resurrección que no deja de ser una cita ombliguista. Sé de primera mano que a Ponce no le gusta torear ese día en Sevilla…

  3. Chris Brant dice:

    Estimado D. Jose Antonio, a mi torero le he visto varias veces en esa fecha tan señalada. Creo que la última fue en 2008 con una de Zalduendo, ganadería que por aquel entonces, ya ha había empezado su declive. Creo recordar haber leído un articulo suyo hace años, donde comentaba que esta fecha nunca había tenido importancia hasta la llegada del “Currismo”.
    Un saludo.

  4. J.A. del Moral J.A. del Moral dice:

    Así fue. Gracias

  5. Aficionao dice:

    En los tendidos de la maestranza se dan cita muy buenos aficionados, la mayoría venidos de pueblos cercanos, y muchos profesionales retirados. Todos grandes aficionados. Pero es una minoría. El público en general es muy mal aficionado y muy localista, por llamarlo de manera suave. El nivel de la prensa también ha decaído. Así está la plaza de mi tierra. No soportan a una figura de la dimensión de Ponce, les supera

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