Emilio de Justo y Victorino emocionan en Vistalegre

Emilio de Justo abandona a hombros el coso de Carabanchel

El torero extremeño cortó dos orejas y salió a hombros; el ganadero lidió un gran toro, que le correspondió a El Cid

Comienza la llamada «Feria de invierno» en el Palacio Vistalegre, con un interesante mano a mano. Emilio de Justo corta dos orejas a un buen Parladé pero hace lo de más mérito con un difícil Victorino, al que pincha. El ganadero lidia otro toro extraordinario, merecedor de la vuelta al ruedo.

El cartel es atractivo, el nuevo Vistalegre es muy cómodo, el Metro me deja a la puerta. Saludo a aficionados venidos de Valencia, de Sevilla, de Extremadura, de Valladolid… Hay ganas de toros. Quisiera yo que Vistalegre volviera a ser un segundo coso madrileño, con oportunidades razonables para los novilleros y los diestros que no toreen en Las Ventas. Yo acudo con ilusión, recordando muchas tardes gloriosas, en la vieja «Chata» de Carabanchel: aquella en la que Luis Miguel regaló un sobrero y realizó su ideal de la lidia completa, sin dejar que nadie más interviniera, con capote, pica, banderillas, muleta y estoque. (Al día siguiente, tituló ABC, en su portada, en la que se veía al diestro colocando un puyazo: «Nunca visto hasta ahora»). También, el debut de un joven llamado Curro Vázquez; una gran faena de Antonio Bienvenida…

El Cid inicia un pase de pecho al bravo «Morisco»

El Cid inicia un pase de pecho al bravo «Morisco» – Tauroemoción

Como dice Jorge Manrique, «volvamos a lo de ayer». Inicia su última temporada en activo El Cid, un diestro clásico, triunfador tantas veces en Las Ventas (a pesar de la espada). El primero, del Puerto, muy huido, mete bien la cabeza, le permite veroniquear con gusto y lucir su estilo en algún natural pero el toro se raja por completo y todo se diluye. El tercero, de Victorino, recibido con aplausos, empuja bien en el caballo: ¡la emoción de la casta! Brinda a Santiago Abascal, que asiste, con Morante. El toro humilla, repite, como una maquinita de embestir. En otra etapa de su carrera, El Cid lo hubiera cuajado. Gran ovación al bravo toro, que merecía la vuelta al ruedo. El quinto, deParladé, de bella estampa, viene de largo y con nobleza. Manuel lo brinda al público, lo intenta pero el trasteo no cuaja. El público oscila entre el respeto cariñoso, por su historia, y la impaciencia. «El tiempo, que ni vuelve ni tropieza», sentenció Quevedo. Se tapa matando.

De Justo se abandonó con el sexto, de Parladé, al que cortó dos orejas

De Justo se abandonó con el sexto, de Parladé, al que cortó dos orejas – Tauroemoción

Una de las grandes revelaciones de la pasada temporada ha sido Emilio de Justo, que abrió la Puerta Grande de Las Ventas y fue proclamado triunfador, en Francia. Acaba de hacer un gesto magnífico: renunciar al bombo madrileño y elegir, directamente, las ganaderías de Victorino y Baltasar Ibán. Este año debe consolidar su posición. En el segundo, un grandón de 600 kilos, del Puerto, se luce con el capote, rodilla en tierra. Saluda Morenito de Arles, por dos grandes pares. Emilio se muestra muy firme, aguanta parones pero el toro embiste a regañadientes. Un pinchazo hondo es suficiente. El cuarto, de Victorino, se encela en el burladero, va fuerte dos veces al caballo. Aprieta en banderillas; en la muleta, saca dificultades. El diestro no se achanta, se la juega y le saca muletazos de mucho mérito, hasta que llega la voltereta. Una faena emocionante, de torero macho, pero la espada frustra un triunfo rotundo. El último es un noble Parladé, justo de fuerzas, al que cuidan, en el caballo; cuando hinca los pitones, se derrumba, pero embiste con gran nobleza. Emilio lo aprovecha conmuletazos templados, demostrando que, además de gladiador, sabe torear con gusto, si el toro lo permite. Esta vez sí se vuelca, con la espada (lástima que no lo hiciera con el otro toro): corta dos orejas y sale a hombros.

Emilio de Justo, en un derechazo al cuarto toro, de Victorino

Acaba felizmente una tarde variada. Me quedo con dos cosas: la muy meritoria lidia de Emilio de Justo al difícil Victorino y la emoción de ver un toro tan bravo como ese «Morisco», digno de ser cantado en un romance morisco, tan noble como ese morisco Ricote que cautiva al lector del «Quijote».

El éxito debe animar a la empresa: durante el invierno, ¿por qué no se vuelven a organizar novilladas en Vistalegre? Sería muy bueno para la Fiesta.

El Cid brindó su toro de Victorino a Santiago Abascal, acompañado por Morante de la Puebla; en la segunda fila, Fernando Sánchez Dragó

El Cid brindó su toro de Victorino a Santiago Abascal, acompañado por Morante de la Puebla; en la segunda fila, Fernando Sánchez Dragó

Postdata. Al recibir el premio de Las Majas de Goya, ha dicho El Cid brindó su toro de Victorino a Santiago Abascal, acompañado por Morante de la Puebla; en la segunda fila, Fernando Sánchez DragóCarlos Herrera: «Ser aficionado a los toros ahora, en España, es ejercer un ámbito de libertad, del que nadie nos puede despojar». Tiene toda la razón.

 

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