5ª de Fallas en Valencia. Como siempre Ponce en Ponce y muy feliz reaparición de Paco Ureña

Los fallos a espadas en sus últimos toros privaron a ambos espadas de salir de la plaza a hombros. De haberlo conseguido el gran maestro valenciano, hubiera sido la 40 vez en esta plaza. De la corrida de Juan Pedro Domecq destacaron por mejores el tercero, el cuarto y el mejor quinto.

 

Valencia. Plaza de la calle Xátiva. Quinta de feria. Tarde radiante con rachitas de viento y lleno total. Segundo “no hay Billetes” en esta feria.

Seis toros de Juan Pedro Domecq, bien presentados de vario pelaje y equilibrado trapío. Corrida muy pareja. El negro que abrió plaza, cuajado y serio. Noble de salida, recargó de bravo en el caballo, manejable aunque remiso en la muleta y pronto apagado, deslucido en definitiva. El castaño y muy bonito segundo, suelto de salida, obediente en el capote, blando en los cuartos traseros y justito de fuerza, simplemente cumplidor en varas en dos cortos puyazos y desigual en la muleta por alternar la nobleza con frecuentes incómodos derrotes altos. Bonito el negro tercero, noble y encastado de salida aunque blandeando y simplemente manejable en la muleta aunque Ponce le hizo parecer bastante mejor. También bonito y negro, éste mulato, que hizo cuarto, simplemente cumplidor y apenas castigado el cuarto, dolido en palos y noble además de encastado en la muleta durando más que sus hermanos anteriores el quinto, un gran toro.  Negro mulato el quinto que aún siendo noble de salida embistió pegajoso en el capote, simplemente cumplidor en varas, galopando en banderillas y excelente por todo en la muleta aunque duró poco. Y otro negro el sexto, cumplidor en el caballo y en principio blando por lo que echó las manos por delante, yéndose arriba en banderillas y bueno en la muleta aunque más por el lado derecho que por el izquierdo hasta venirse abajo.

Tras el paseíllo, le fue entregada una placa de honor al muy querido exmatador de toros, empresario y apoderado, Santiago López por el 50 aniversario de su alternativa. Y acto seguido saludaron una enorme ovación Enrique Ponce y Paco Ureña, los dos grandes triunfadores del año pasado en esta plaza. Y grandes y muy cariñosos abrazos entre los tres homenajeados. Enrique Ponce brindó la muerte de su primer toro a Paco Ureña.

Enrique Ponce (cobalto y oro): Pinchazo resultando herido en el labio superior por el acero de la espada al salir rebotado y casi entera caída. Pasó a la enfermería donde fue atendido de un corte muy sangrante que que necesitó de tres puntos y se calmó con anestesia y un apósito. Estocada baja, oreja. Pinchazo hondo sin soltar, cuatro pinchazos más y media estocada, gran ovación.

Paco Ureña (turquesa y oro): Tres pinchazos y estocada entera, palmas. Pinchazo hondo sin soltar y muy buena estocada, oreja.  Pinchazo, otro hondo y descabello, aviso y ovación.

Destacó tanto en la brega como en banderillas, Mariano de la Viña. También en la brega Jocho. Y en palos Azuquita, Javier Rivas y Victor Hugo Saugar. Por contra, ayer todos los montados picaron demasiado trasero, lo que perjudicó a los toros. 

La firmeza de Paco Ureña en el inicio de faena al cuarto toro

Como sobre un lago radiante, ayer acontecieron muchos pasajes positivos y otros negativos. De ahí que esta corrida tan esperada no resultara tan triunfal como todos esperábamos.

La lidia comenzó bien con suaves lances de capa a cargo de Enrique Ponce, replicados en su turno de quites por Paco Ureña por ceñidísimas gaoneras. La primera faena de Ponce comenzó parsimoniosa por bajo sobre la mano derecha. Pero pronto comenzó el toro a embestir rebrincándose lo que le obligó a abreviar.

Algo parecido le ocurrió a Ureña con su primer toro al que vimos muy tranquilo y seguro de si mismo aunque también contrariado por los derrotes altos del burel al final de sus cortos viajes.

La decepcionante decoración cambió a mejor con el recital por verónicas rodilla en tierra de Ponce en el recibo del tercer toro. Buena la réplica de Ureña en su quite por delantales. Las vulgares embestidas de este toro una vez llegada la hora de torear con la muleta, sugirieron a Ponce para que llevara a cabo una de esas faenas que en sus manos llamamos “inventadas”. Lo que no es otra cosa que andar por encima de las condiciones de su oponente. Solo que cuando es Ponce quien “inventa” al conjunto de su labor muletera nos parece bastante más importante. Así se entiende mejor que pese a lo baja que le cayó la espada a Enrique, su labor fue premiada con la primera oreja de la tarde.

Mejoró mucho el festejo en su segunda mitad, arrancada con el noble y encantado cuarto toro, saludado a pies juntos con el capote por Paco Ureña a quien, por fin, pudimos verle muy a gusto en su la faena de muleta que arrancó por bajo con la derecha y luego por excelentes naturales, fieles a la pureza interpretativa que distingue al espada lorquino. Con el público ya volcado por completo a favor de Ureña, mató de pinchazo hondo sin soltar y una estocada eficaz, lo que para nada importó para que le fuera concedida la segunda oreja del festejo.

Y ya embalada la corrida, el quinto toro acabó siendo el mejor de los de Juan Pedro Domecq, sobre todo al galopar en banderillas y por sus magnificas embestidas por el lado derecho, que fue el motivo para que Ponce basara su gran faena sobre esta misma mano. Arrancó imperial por bajo y continuó por ligadísimos redondos, tan cosidos unos a otros que parecieron un solo muletazo. En esto, Ponce es único. Reventados ya los tendidos inmersos en un general entusiasmo y como Ponce se percibió raudo que el toro empezaba a venirse algo abajo y tras un breve pasaje al natural, la faena se cerró con las siempre celebradas poncinas. Pero otras veces parecidas ocurre, Enrique falló repetidamente a espadas y lo que iba para dos orejas quedó en una gran ovación. El disgusto del gran torero fue visible porque no lo ocultó. No obstante, siempre nos sorprende Ponce cuando esto ocurre, sobre todo a estas alturas de su inacabable carrera que suma ya tres épocas seguidas sin que ningún torero haya sido capaz de destronarle.

Ureña y también por fallar a espadas tampoco logró triunfar con el sexto toro que tuvo un buen pitón derecho y por muy poco alcanza a Paco al intentar torear al natural después de haberlo hecho excelentemente con la derecha. Acabado pronto este toro, Ureña recurrió al arrimón actualmente tan en boga y para nada algo de mis gustos personales.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

5 Resultados

  1. Fernando dice:

    José Antonio eres un fenómeno

  2. J.A. del Moral J.A. del Moral dice:

    Gracias. Pero un fenómeno en paro…

  3. Marco dice:

    Aunque estuviese como Stephen Hawking, mientras siga escribiendo asi sera inmortal. Enhorabuena don Jose

  4. Marco dice:

    Quiza ya sea el momento de empezar alho en youtube, como Domingo lo hace. Eso ayudaria en lo economico ya que existe formas de monetizar, solo una humilde sugerencia

  5. J.A. del Moral J.A. del Moral dice:

    De nuevo gracias. Por favor, póngase en en contacto conmigo. Le envio mi dirección de correo e-mail

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