En la muerte de Manuel Alcántara

Manuel Alcántara.

Conocí y traté además de la admiración que siempre tuve a Manuel Alcántara aunque fue a raíz de compartir protagonismo en la tertulia taurina “El Callejón” que se emitía cada año en Radio España durante las ferias de Sevilla y la de San Isidro en Madrid, cuando por el íntimo trato que mantuvimos pude gozar de su elegante bondad personal. El gran escritor fue, además, una excelentísima persona. Manolo nunca presumía de su enorme categoría profesional. En mi opinión, superior incluso a la que tuvo como inagotable y fecundo columnista. Jamás presumió de sus inaccesibles cualidades profesionales. Solamente así se puede explicar la general admiración que disfrutó y seguirá disfrutando porque jamás será olvidado aunque por su muerte no volveremos a gozar de su maravillosa manera de ser y de estar.

Manolo llegó a El Callejón de la mano de su íntimo amigo Alejo García para sustituir el puesto que tuvo Matías Prats, otro monstruo en lo suyo profesionalmente hablando. No era fácil sustituir a Matías. Pero Alcantara le superó que ya es decir aunque la inconfundible voz y la manera de hablar de Matías fue y seguirá siendo inimitable.

Jamás he conocido a nadie de entre los más grandes que nunca presumió de serlo como él. Privilegio cuasi exclusivo de los Reyes que en el caso de Manuel Alcántara nunca necesitó de ninguna presunción.

Fue a raíz de lo que una noche de feria en Málaga, vivimos y sentimos juntos, también con Alejo García, una faena fuera de cualquier serie que nos regaló el torero de la tierra, Javier Conde, frente a un extraordinario  toro de Jandilla. Yo había acudido a ver la corrida por puro entretenimiento. Hacía muy buena noche y cuando accedí a los tendidos, descubrí que allí estaban Alejo y Manolo. Rápidamente me senté junto a ambos y les dije que no iba a tomar notas porque mi crónica no iba a ser publicada en el diario local Sur y creo que tampoco en los demás periódicos del  Grupo Correo – actualmente Vocento – porque siempre respeté el sitio de los locales, Pacurrón en el caso de Sur, y porque creí que la crónica de esta corrida nocturna tampoco sería publicada en el resto de nuestros diarios. Imperdonable creencia porque lo que hizo Javier Conde superó lo insuperable por los demás toreros que llamamos artistas. Pero a medida que la faena fue avanzando y todos los espectadores puestos en pie, no me cupo más remedio que decirle Manolo que tenía que escribir sobre el portento. También yo lo iba hacer. Y nada más llegar al hotel, así hice lo que titulé “La noche mágica de Conde”.

Mi sorpresa fue enorme cuando a los dos días el diario Sur publicó un largo texto de Alcántara y otro mío bastante más corto. Fue un verdadero honor ver publicadas mis palabras en un recuadro central envuelto por las palabras de Manuel Alcántara. Hasta sentí vergüenza al mismo tiempo que un incondicional agradecimiento.

Ya en Bilbao por las Corridas Generales, muchos me preguntaron por si había sido verdad lo que me habían leído sobre Conde. Por supuesto, les contesté. Ojala alguien lo haya filmado para que lo podáis comprobar. Pocos días más tarde, el padre de Javier me envió un vídeo dentro de un estuche que en la portada aparecía titulado “La Noche Mágica de Conde” y en la contraportada el texto de mi artículo. Sin duda un alto honor que nunca olvidaré. Tampoco Javier por cierto, con quien desde ese día mantengo una mutua y muy cordial amistad.

Al año siguiente y de nuevo en Málaga por su feria, recibí una llamada de Manuel Alcántara. Me invitó a comer junto con Alejo en un restaurante muy famoso que todavía existe: Frutos en Torremolinos. Llegué el primero y cuando lo hicieron Alejo y Manolo, éste me abrazó cariñosísimo dándome la enhorabuena por mi artículo. Me dejó atónito. Y esa enhorabuena tan de verdad jamás la olvidaré.

Y es que Manuel Alcántara fue además de un grande entre los grandes como columnista una persona de excepcional calidad humana. Yo diría que en su caso la persona fue incluso superior al escritor. Cuestión harto difícil que no suele coincidir con la mayoría de los artistas de cualquier condición.

Hace días supe que Manuel Alcántara estaba en las últimas. Le llegó la hora a los 91 años. Seguro estoy de que estará gozando para la eternidad al lado de Dios.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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