2ª de feria en Aguascalientes (México). Triunfo absoluto de Andrés Roca Rey, oreja a Joselito Adame, fiasco de 5 toros de Begoña

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La Feria de San Marcos en Aguascalientes tuvo su día grande este 25 de abril, una feria anual de gran categoría que constituye el serial más importante del continente americano. 16,000 aficionados abarrotaron la Monumental en tarde soleada y cálida con 30 grados de temperatura. Gran ambiente de toros y toreros y triunfo con rotundidad de Andrés Roca Rey, obtuvo dos orejas del ejemplar “Aguascalentense” de 498 kilos, merecedor de la vuelta al ruedo, y único Begoña que salvó el prestigio de la acreditada ganadería propiedad de los señores Bailleres. El domingo repite Roca Rey, en cartel con El Payo y Arturo Macías y 6 de Jaral de Peñas. Antes estarán Ferrera este viernes 26, y Morante el sábado 27.

Joselito Adame, de salmón y oro, con 11 años de alternativa, es un torero  apoderado por Zotoluco, primera figura de la Fiesta en  México. Realiza campaña en España, es el único torero acartelado tres tardes en la Feria. Esta tarde de Día Grande Joselito prácticamente arrancó la oreja a su primero, un toro bien hecho, de bella lámina, con 514 kilos, deslucido, sin mucha fuerza. Desarrolló sentido y peligro sordo, daba derrotes secos, haciendo hilo. Muy compenetrado el torero, pero sin poder conectar con el tendido. Soberbia estocada recibiendo. Oreja. Con su segundo, un colorado de 503 kilos, ofensivo de pitones, sin prestarse para el lucimiento, hacía cosas indefinidas en su comportamiento, soso con la cara arriba. Media estocada.  

Diego Silveti, de sangre de toro y oro, viniendo de una dinastía de toreros, principalmente su padre, el inolvidable “Rey David”. Con su primero, un toro con edad y presencia, de 505 kilos; verónicas con delicadeza del Guanajuatense,  sale suelto ante la vara el animal, y quite con ceñidas gaoneras, aguantando, reposado. El toro pensaba las embestidas,  probaba al torero, imposible ligar, robó muletazos de gran mérito. Estocada espectacular en todo lo alto. Silencio. Con su segundo, de 515 kilos, se desplazaba con flojedad de remos, de juego difícil. Con el capote, se luce en quite por gaoneras. Poco eco en lo que realiza por falta de nobleza del animal, y se movía sin estilo para el lucimiento. Habilidosa entera de Diego Silveti. Silencio.  

Andrés Roca Rey, de tabaco y oro, hoy quedará grabada su actuación en los anales de la plaza. Lo peor: con el sexto que cerraba plaza, el toro tenía fijeza de inicio pero cambió de lidia dramáticamente, cuando se acobardó yendo a tablas, y ya gazapeaba y venía andando.

Lo mejor: Andrés Roca Rey, con su primero, impactante actuación con un gran toro de vuelta al ruedo que le valió las dos orejas. Un torero fino, jovencísimo, espigado, que fue un niño torero de nombre “El Andi”, vino a México y se presentó en la Juriquilla del Pollo Torres Landa, y en la más que centenaria Plaza San Marcos de Aguascalientes. Andrés Roca Rey es un torero que empuja y se entrega, valor que tiene para dar y prestar. En esta plaza ya había cortado 2 orejas hacía dos años.

Salió el de Begoña, número 166, un toro que embistió con clase, bajo de manos, cárdeno oscuro, bragado, listón, basto de hechuras. Sin poder lucir con el capote, se dejó pegar el animal en varas,  suave puyazo del  tapatío David Vásquez, que reaparecía. Intenta Roca Rey hacer un quite para probarlo. La embestida de “Aguascalentense” de 498 kilos no era franca, andaba apresurando el paso. Diego Martínez,  apurado en banderillas. Andrés Roca Rey brinda a la plaza entera, inicia flexionando la pierna de salida en los primeros lances. El toro cambió para mejor, un animal que entonces transmitía chispa y emoción, humillando con recorrido, lucimiento, calidad; descolgaba la cara, acometía con raza y casta.

Serie de redondos de Andrés Roca Rey, alargaba el trazo suave, con tersura, temple, calidad. Los olés ya sonaban fuerte inundando el tiempo y espacio, por la emoción, valor y ambición de un torero, que conectaba con el respetable. El toro acometía de lejos, iba de franco. Suena la música en Aguascalientes, Feria de San Marcos. Prueba Roca Rey por la izquierda en los medios. Venía el toro muy humillado, el torero hace la dosantina, quieto como un poste, con temple, tersura, suavidad. Le tomaba el ritmo, y condiciones del de Begoña. “Silverio Pérez”, homenaje  al compadrito de Texcoco  sonaba en las alturas. Muletazo por alto del torero, se cambia por la espalda, luego a pies juntos, encausando las  embestidas. Muleta por delante con la izquierda para cuajar naturales largos. Se lo enreda por la faja, torea en redondo, quedándose quieto. Luego tanda sensacional, que pone a la plaza en pie, seguía ligando  derechazos. El público que llenaba la plaza emocionado con la “Pelea de Gallos” que solicita el propio Andrés Roca Rey. Todo era mágico. El toreo estaba vivo, arte aquí y ahora, toro y torero en el ruedo, y el ¡Viva Aguascalientes! salía de las gargantas como un solo corazón en esta plaza y con esta afición. Hace Roca Rey el péndulo, después dosantinas,  redondos, bernadinas. El público de pie al momento del estoconazo. Dos orejas. Vuelta al ruedo al gran toro. Le alcanzan unas banderas, Roca Rey es ciudadano del mundo. 

Pedro Abad Schuster

Pedro Abad Schuster

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

1 Resultado

  1. Pedro Abad Schuster Pedro Abad Schuster dice:

    3ª de feria en Aguascalientes (México). Indulto de Arturo Saldívar a un toro de bandera de Mimiahuapam.
    Por Pedro Abad Schuster
    Dos tercios de plaza en tarde de calor sofocante en la Monumental. La corrida con complicados Mimiahuapam, ganadería hermana de Begoña de los señores Bailleres, se vino arriba con el bravo sexto, indultado por Saldívar, los toreros Ferrera y Castella se habían ido de vacío. Castella regaló un toro que fue en séptimo lugar.
    El español Antonio Ferrera (de aguamarina y oro), que encaja en el gusto de los aficionados, le puso corazón a su actuación. Su primer ejemplar, con 518 kilos, no andaba sobrado de fuerza. Brindis al respetable, y estructura series a media altura, pero es por naturales que está más inspirado, el toro se reboza; por la derecha, le da su distancia, toques firmes, suave el trazo. El toro se empleaba a más y el pasodoble se deja sentir. Estocada tendenciosa echándose encima y saluda una ovación. Con su segundo de 512 kilos, Antonio Ferrera ha ofrecido una faena para conocedores, su sello es hacer cosas que menos se imagina con los toros. En varas, arrolló con la cara alta el animal. Con la muleta, no iba claro en su embestida para una lidia incierta, se frenaba, probando al torero; Ferrera sacó muletazos a media altura con torería y pundonor, aguantó y corrió la mano muy bien colocado entre pase y pase, el toro sin romper para adelante. Estocada caída. Palmas.
    Sebastián Castella (de lila y oro), el francés tiene clase, elegancia, personalidad, figura consagrada en todo México. Su primero con 491 kilos, un toro de buen trapío, con fijeza, pendiente del engaño. Acometía presto el animal, faena que fue a más, con sabor y estructura, Castella ligaba uno los muletazos, el toro con el hocico apretado, mejoró su condición por el pitón izquierdo. Estocada tendida, ovación. Su segundo fue el peor de la corrida, tuvo que regalar un séptimo, pero ya la plaza había sido testigo del indulto del torero Arturo Saldívar.
    Arturo Saldívar (de azul turquesa y oro), con hechuras de torero, espigado, salió de Tauromagia Mexicana, tomó la alternativa en el 2010. Con su primero, con 517 kilos, un sector del público protesta por el trapío del animal. Presentó complicaciones para ser banderillado, Sergio Gonzales se salvó de ser prendido. El toro con poca fuerza, se empleaba con calidad. Saldívar llevándolo largo, en una obra de intenso calado, pero la faltaba repetir las embestidas para ligar el toreo con continuidad. Cuando lo hacía, lo templaba con autoridad, de uno en uno, en toro con nobleza, Saldívar en un palmo de terreno, se expresó con intensidad, despacio sin enmendar. Coloca tres cuartos de estoque, petición que no fue atendida.
    Con el sexto de la tarde, “Amor infinito”, número 473 y 508 kilos, un toro de bandera, embistió con raza, toro negro enmorrillado, de cuello largo, con transmisión y fuerza. Desde que salió se movía con recorrido, y codicia, peleaba en todo momento, venía de largo con motor. Saldívar supo instrumentar un trasteo vibrante, artístico, emotivo. La plaza fue un manicomio, al son del himno de la plaza “Pelea de Gallos”, Arturo Saldívar hizo el toreo por nota con inteligencia y suavidad. Llega el indulto, la plaza se inundó de pañuelos y el juez lo concede.

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