3ª de feria en Aguascalientes (México). Indulto de Arturo Saldívar a un toro de bandera de Mimiahuapam

Dos tercios de plaza en tarde de calor sofocante en la Monumental. La corrida con complicados Mimiahuapam, ganadería hermana de Begoña de los señores Bailleres, se vino arriba con el bravo sexto, indultado por Saldívar, los toreros Ferrera y Castella se habían ido de vacío. Castella regaló un toro que fue en séptimo lugar.
El español Antonio Ferrera (de aguamarina y oro), que encaja en el gusto de los aficionados, le puso corazón a su actuación. Su primer ejemplar, con 518 kilos, no andaba sobrado de fuerza. Brindis al respetable, y estructura series a media altura, pero es por naturales que está más inspirado, el toro se reboza; por la derecha, le da su distancia, toques firmes, suave el trazo. El toro se empleaba a más y el pasodoble se deja sentir. Estocada tendenciosa echándose encima y saluda una ovación. Con su segundo de 512 kilos, Antonio Ferrera ha ofrecido una faena para conocedores, su sello es hacer cosas que menos se imagina con los toros. En varas, arrolló con la cara alta el animal. Con la muleta, no iba claro en su embestida para una lidia incierta, se frenaba, probando al torero; Ferrera sacó muletazos a media altura con torería y pundonor, aguantó y corrió la mano muy bien colocado entre pase y pase, el toro sin romper para adelante. Estocada caída. Palmas.
Sebastián Castella (de lila y oro), el francés tiene clase, elegancia, personalidad, figura consagrada en todo México. Su primero con 491 kilos, un toro de buen trapío, con fijeza, pendiente del engaño. Acometía presto el animal, faena que fue a más, con sabor y estructura, Castella ligaba uno los muletazos, el toro con el hocico apretado, mejoró su condición por el pitón izquierdo. Estocada tendida, ovación. Su segundo fue el peor de la corrida, tuvo que regalar un séptimo, pero ya la plaza había sido testigo del indulto del torero Arturo Saldívar.

Arturo Saldívar (de azul turquesa y oro), con hechuras de torero, espigado, salió de Tauromagia Mexicana, tomó la alternativa en el 2010. Con su primero, con 517 kilos, un sector del público protesta por el trapío del animal. Presentó complicaciones para ser banderillado, Sergio Gonzales se salvó de ser prendido. El toro con poca fuerza, se empleaba con calidad. Saldívar llevándolo largo, en una obra de intenso calado, pero la faltaba repetir las embestidas para ligar el toreo con continuidad. Cuando lo hacía, lo templaba con autoridad, de uno en uno, en toro con nobleza, Saldívar en un palmo de terreno, se expresó con intensidad, despacio sin enmendar. Coloca tres cuartos de estoque, petición que no fue atendida.

Con el sexto de la tarde, “Amor infinito”, número 473 y 508 kilos, un toro de bandera, embistió con raza, toro negro enmorrillado, de cuello largo, con transmisión y fuerza. Desde que salió se movía con recorrido, y codicia, peleaba en todo momento, venía de largo con motor. Saldívar supo instrumentar un trasteo vibrante, artístico, emotivo. La plaza fue un manicomio, al son del himno de la plaza “Pelea de Gallos”, Arturo Saldívar hizo el toreo por nota con inteligencia y suavidad. Llega el indulto, la plaza se inundó de pañuelos y el juez lo conced

Pedro Abad Schuster

Pedro Abad Schuster

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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