9ª de feria en Sevilla. Monumental faena de Perera en el buen debut ganadero de Santiago Domecq

Para llegar al rango que he calificado de “monumental” es necesario que un torero y un toro aúnen su excelencia en el tiempo y en el espacio. Esta fue la muy especial circunstancia que sucedió ayer en La Maestranza de Sevilla por obra y gracia del toro llamado “Aperador”, un colorado con 575 kilos de peso, nacido en octubre de 2014, y un gran torero llamado Miguel Ángel Perera, natural de La Puebla del Prior en Badajoz.

El toreo entonces, o mejor dicho, el gran toreo, parece un milagro por la extrema coincidencia de la bravura, la nobleza y hasta la clase de un maravilloso animal en su máxima expresión con lo que llamamos técnica y con el arte, además de los sentimientos del matador que protagoniza la obra y el de los espectadores que respiran y se emocionan al unísono. Pues bien, todo esto sucedió ayer en la plaza que definimos como Madre y Maestra de la Tauromaquia. Así pues, que vivimos y gozamos con un acontecimiento colosal.

Esta grandísima faena de Perera, precedida por un racimo de muy templadas verónicas en el recibo del animal y por un preciso y precioso quite por chicuelinas, por la sensacional brega del peón Javier Ambel y por los no menos fantásticos pares de banderillas de Curro Javier – ambos estuvieron ayer sensacionales – resultó a la postre una labor en la que se unieron el valor, el temple, el mando, la intensidad de las rondas muleteras sobre ambas manos, los remates con los contrarios de pecho y una intensidad poco común porque las hubo de hasta diez muletazos cosidos, y todo ello logrado en un solo terrenos sin idas ni venidas ni respiro alguno. O sea, una maravilla de las maravillas. Un faenón que quizá fue el mejor de Perera en esta aristocrática plaza.

Pues bien, señores, esta grandiosa obra solo fue premiada con una oreja por considerar quien ayer presidió el festejo que la gran estocada con la que Perera mató, la espada cayó tres centímetros caídos del hoyo de las agujas. Este caballero, sacó retrasado el primer pañuelo blanco e inmediatamente  el azul de la desde luego merecida vuelta al ruedo para el bravísimo, encastadísimo y nobilísimo animal, negándose cerrilmente a sacar el segundo pañuelo blanco y, por lo tanto, la segunda oreja más que merecida para el matador. Y el tío se quedó tan campante mientras una vez Perera recorriera triunfalmente el anillo en su clamorosa vuelta al ruedo, les trajo al fresco la bronca que recibió del respetable que ayer abarrotó los tendidos y las gradas. Ello aparte de los cientos de miles que desde todo el mundo mundial pudieron ver en directo el espectáculo por la televisión.

Este grandioso acontecer cuasi tapó todo lo demás que sucedió a cargo del mismo Perera que anduvo muy por encima del quinto toro que ayer no cumplió el famoso refrán, limitando sus ímprobos deseos de repetir lo anterior en una labor muletera que brindó precisamente a  su suegro, El Niño de la Capea. Antes de esta meritísima faena, pudimos gozar con la excepcional brega de Curro Javier quien lo bordó con su capote literalmente hablando entre el merecido clamor de los espectadores.

El Cid fue homenajeado por el público tras el paseíllo por ser la de ayer la penúltima corrida de su vida profesional en Sevilla. Homenaje sin duda merecido que se prolongó al respetar sin protestas las dos ateridas labores del diestro de Salteras, ya incapaz de sosegarse ni de afirmarse con los dos buenos toros que cayeron en sus manos, no sé si decir para su suerte o para su desgracia. No faltaron, sin embargo, algunos instantes lucidos con el capote y con la muleta que reverdecieron pasadas imágenes de sus mejores quehaceres. No obstante, deseamos que pase pronto y ya este cáliz porque al sufrimiento de Manuel se añadió el de todos sus amigos entre los que me cuento.

El peor lote de esta magnífica corrida cayó en manos del murciano de Lorca, Paco Ureña, quien como todos sabemos ha reaparecido tras perder la vista de un ojo consecuencia de un desgraciadísimo percance la pasada temporada.  Así que un respeto, señores. El respeto que merece este torero que iba como un disparo hacia la gloria gracias a la extrema pureza de su estilo y que este año anda tratando de volver a ser quien fue, protagonizando un renacer ciertamente heroico mediante una presencia de ánimo inconmensurable. Su mala suerte de ayer, no impidió sin embargo, que lograra lo más que pudo volviendo a sufrir otra cogida, afortunadamente sin consecuencias durante su faena al manejable aunque muy remiso tercer toro al que mató mediante la mejor estocada de la tarde. Y mejor con el manso y desclasado además de también remiso sexto, exhibiendo la firmeza y seriedad de su reconocido estilo.

 

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

1 Resultado

  1. Aficionao dice:

    Pues si señor. Hoy estoy completamente de acuerdo con su crónica, muy bien escrita además. Faenón de Perera, me dejó con dudas en su anterior comparecencia, le vendrá bien para Madrid, dónde un triunfo importante le vendría de maravilla. Ureña con ganas y sitio para ser su segunda actuación después del percance, y ambas en plaza de primera. Otro a esperar en Madrid. El Cid nos va a hacer sufrir mucho a los que tanto le hemos admirado y disfrutado de sus enormes faenas en Madrid Sevilla o Bilbao

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