10ª de feria en Sevilla. Pablo Aguado acabó con el cuadro en una histórica actuación

Pablo Aguado sale a hombros por la Puerta del Príncipe en medio de la multitud

Rebuscando en mi archivo, encuentro mis primeras líneas sobre el novillero Pablo Aguado. Fueron estas:

“Muy buen corte tuvieron los pocos lances de Pablo Aguado en su quite. Bien cubierto el tercio de banderillas mientras este tierno gran artista andaba impaciente por dar comienzo a su faena. Al tantear por bajo con la derecha, me recordó a como lo hacía Antonio Ordóñez. Y en los primeros redondos, señorial y muy sentido, con naturalidad, erguido, fácil, muy en gran torero. Fue una pena que el animal se viniera tan abajo y quedara tan tardo en su embestir, lo que incomodó la interpretación del toreo al natural. El quiquiriquí que intercaló, fue un primor de esos que se te quedan en la retina.  Si le hubiera tocado el primer novillo, seguro que habría formado un alboroto”.

O sea, que un servidor ya había atisbado cosas muy grandes sobre Pablo Aguado. Pero ayer, inmerso en una de las corridas con mayor expectación de esta feria de Sevilla que termina el próximo domingo, actuando como tercer espada junto a nada menos que Morante de la Puebla y Andrés Roca Rey que llegó de favorito para llevarse no pocos premios, lo cierto y verdad es que, como se suele decir es estos muy especiales casos, Pablo Aguado “acabó con el cuadro” que venía ya compuesto por extraordinarias actuaciones de no pocos toreros empezando por el propio Morante en su memorable tarde por su genial capote, y terminando por Roca Rey que iba como un disparo hacia conseguir ser señalado como el gran triunfador de esta feria con tantos triunfadores.

Dicen los gitanos que las cosas grandes suelen tener muy malos principios. Aunque se viene repitiendo desde hace no pocos años en la Maestranza, entre tantos fotógrafos y camerógrafos, los paseíllos en esta importantísima plaza son un desastre. Tanto es así que, casi todas las tardes, la corrida empieza con 10 minutos de retraso. Ya es hora de que se prohíba terminantemente la presencia de periodistas gráficos en el ruedo. Todos disponen de teleobjetivos en sus respectivas cámaras. Oigan, pues que se queden en su sitio. Ayer, el maremagnun fue intolerable y, el paseíllo, un desastre. Roca Rey se retrasó varios metros de la fila de matadores, no sé si casualmente o adrede, me inclino por esto último y la llegada de la primera fila bajo el palco presidencial junto a la Puerta del Principe, resultó ser un pandemonium.

La corrida, por fin, dio comienzo con un muy deslucido toro de Jandilla y un Morante en irredento y vulgar trabajador bajo los falsos olés de sus parroquianos. Y con el consiguiente y esperadísimo “lío” de Roca Rey, más que dispuesto a que nadie le robara el premio al gran triunfador de esta feria con el público muy a favor en este mismo propósito, llegando a solicitar insistentemente al Presidente del festejo para que le concediera una segunda oreja del buen segundo toro, desde luego inmerecida. Bien fue cierto que el descomunal valor de Roca Rey lo puso de manifiesto en su peligrosísimo recibo a Porta Gayola, resultando dramáticamente arrollado en dos de sus posteriores cinco intentos cinco. Impresionante.

Mucha emoción ya iba acumulada hasta que saltó al albero el tercer Jandilla, de nombre “Cafetero” con magníficas hechuras que, de seguido, hizo pelea de bravucón en el caballo con mucha clase en sus posteriores e inagotables embestidas. Un toro  de esos que yo suelo llamar “para cantarlo en latín”. No tardó en llegar la apoteósica faena de Pablo Aguado que ya se había distinguido con su capote a la verónica ante las mismas barbas de quien había sido uno de los mejores capoteadores en esta feria y de la historia, Morante de la Puebla.

Estoy seguro que me faltarán adjetivos encomiables para calificar el faenón de Pablo Aguado porque fue el mejor con notoria diferencia de los muchos acontecidos en esta feria que venia siendo magnífica y, desde esta faena de Aguado, realmente histórica.

Fue como si hubiéramos asistido al renacer del más grandioso de los toreos. El toreo eterno. El de los más grandes entre los grandes.  La exquisita naturalidad con la que toreó Pablo Aguado no es para nada común. Sus maneras de colocarse para citar, la traza aristocrática de sus muletazos, la inspiradísima combinación de las suertes que prodigó cosidas cual prodigioso bordador en cada ronda, tanto las naturales como las contrarias, el torrente interpretativo de la maravillosa obra en su conjunto, sus elegantísimas maneras de andar, de venirse hacia el toro y de irse después, cual las de un ángel caído desde el mismísimo Cielo y, oigan, su decisiva y segurísima manera de entrar a matar como mandan los más exigentes cánones, pusieron a los asistentes boca abajo. Sus arrastrados olés y la música a tono con lo que estábamos, no quiero decir viendo sino asistiendo, metidos en el mismo meollo del extraordinario torero además de mil veces maravilloso artista, fueron y serán inolvidables. Tan inolvidables como los mejores sueños. Pues todo lo que hizo Pablo Aguado fue como un maravilloso sueño hecho realidad.  Cayeron naturalmente las dos orejas, concedidas por la presidencia sacando los dos pañuelos blancos a la vez y el posterior desideratum  del tembloroso gentío, más que admirado, diría mejor que incrédulo por tamaño portento.

La respuesta de Morante, acto seguido, con otro buen cuarto toro, aunque no tan duradero como el tercero, fue un también genial querer sin llegar a poder del todo en su desatado propósito de epatar a su muy joven contrincante. Hasta hizo el quite de “bu”, desempolvando tan vieja suerte entre el asombro de los espectadores que jamás habían visto nada semejante, precedido por sus más sentidas, como casi siempre soñadas y lentas verónicas en el recibo y en el quite, y proseguida su forzosamente corta faena – el animal fue viniéndose abajo  antes de la cuenta – que cerró con un solo aunque caído espadazo, premiado con una oreja que paseó más contento que unas pascuas, recibiendo y devolviendo sombreros y finas prendas de sus fieles más irredentos. Un precioso empeño de Morante en querer eclipsar lo ineclipsable…

La suerte le vino no del todo del revés a Roca Rey con el quinto que manseó en varas y también noble, sobre todo por el lado derecho,  frente al que el limeño intentó lo imposible: superar lo ciertamente insuperable de lo que acababa de hacer Aguado. Sentí entonces cierta pena por la impotencia de quien tantas y tantas tardes venía siendo el más potente de los jóvenes toreros, ayer bajo el síndrome del baño que acababa de padecer.

Pero es que, señores,  Pablo Aguado reeditó su portentosa actuación anterior frente al sexto y último de la ya histórica tarde, con la plaza convertida en un manicomio desde el saludo por de nuevo excelsas verónicas que reeditó en su quite y por otro faenón similar al anterior por su pluscuamperfectísimo quehacer que rubricó con otra gran estocada, todo ello nuevamente premiado con otras dos orejas. O sea, cuarto y salida por la Puerta del Píncipe hasta donde me fui para sentirme arrollado por la masa y aún más que arrollado, totalmente rendido a lo que acabábamos de gozar y hasta diría que sufrir porque en estos menesteres, cuando se producen, de nuestros ojos brotan las lágrimas al mismo tiempo que se aceleran nuestras palpitaciones.

Cuando como cada tarde de toros en Sevilla, ayer crucé el Puente de Triana hacia mi casa. Y sobre el ya plateado Guadalquivir me pareció que revoloteaban las inolvidables imágenes de lo que acababa de hacer Pablo Aguado y me sentí rejuvenecido, como si la vida hubiera vuelto a mi juventud e  inmensamente feliz.

El Puente de Triana en el atardecer bilaketarekin bat datozen irudiak

Sevilla. Plaza de la Real Maestranza. Viernes, 10 de mayo de 2019. Décima corrida con tarde muy calurosa y lleno de «No hay billetes».

Seis toros de la ganadería de Jandilla, encastados y de buen juego en general, destacando por mejores el tercero y el sexto quizá también debido a quien lo lidió y toreó.  

Morante de la Puebla (siena y azabache.): Media atravesada y seis descabellos, aviso y silencio. Estocada, aviso  y oreja.

Andrés Roca Rey (lila y oro): Estocada, oreja)con petición denegada de la segunda. Pinchazo y estocada, pasmas con saludos.

Pablo Aguado (berenjena y oro): Estocada, dos orejas. Estocada, dos orejas. Salió a hombros por la Puerta del Príncipe.

Tanto en la brega como en banderillas destacó sobremanera un colosal Iván García.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

11 Resultados

  1. Aficionao dice:

    Ya se había atisbado algo en la Feria de Otoño de Madrid. Madrid que se ha convertido en la plataforma de lanzamiento de toreros, porque recordemos que este torero no toreó nada el pasado año después de su buena actuación en la feria de abril. Despropósito del taurinismo, como lo es que sólo estuviese anunciado una tarde en esta feria (se imaginan que hubiese hecho con el lote de Cayetano) y como también lo es la confección de ciertas ferias de viejas glorias como Jerez o los que siguen erre que erre con José Tomás caso de Granada, que para llevarse todo el abono impide la presencia de las figuras del momento. En este momento todas las ferias tienen que confeccionarse sobre la base de Roca Rey y Aguado. Creo que no se pondera suficientemente la responsabilidad y la raza de figura de Roca Rey, que indiscutiblente va a mandar en el Toreo los próximos años pese a los vanos intentos de muchos por impedirlo. Y por último, me alegro mucho por usted Don José Antonio, que la tarde de ayer se marchase tan feliz de la plaza

  2. alberto alcantara dice:

    llevaba usted razón en una de sus crónicas del año pasado en clarín que dijo que le había gustado mucho pablo aguado y que no se le había dado la importancia que tenia su toreo tanto es asi que a lo largo de la temporada del pasado año apenas toreo. creo que estamos ante una figura del toreo pero de la de verdad.

  3. José María. dice:

    Faena fuera de serie la primera de Aguado. Inolvidable. El toreo eterno. Seda, temple, naturalidad, apostura, lentitud, ritmo……. Se agotan los adjetivos. Ojalá tenga suerte y cuaje en la gran figura que promete.
    Por otro lado resaltar la inconcebible, errática e injusta disparidad de criterios entre los usías. Al lado de varias orejas baratísimas, que ponen en entredicho la otrora seriedad de la Maestranza, la cerrazón para negar la segunda oreja a Perera el jueves. Lo digo en términos comparativos, porque en puridad la única faena de dos orejas de la feria ha sido la de ayer de Aguado. No sería mejor el mismo equipo presidencial todos los días?.

  4. Marco dice:

    No se engañen. Aguado = Urdiales. Una forma muy clasica de torear pero a determinados toros. No hay mas. Punto

  5. Chris Brant. dice:

    Como suelo hacer después de una gran tarde de toros, me he entretenido en leer todas las crónicas y si bien es cierto que hay unanimidad en cuanto al histórico gran triunfo de Aguado, el único critico que ha sido capaz de hacer que el lector se sintiera como si estuviese en la plaza viendo la corrida, ha sido el dueño de este portal. Enhorabuena por la crónica e igual que Aficionao, me alegro que se marchara tan feliz de la plaza.
    En cuanto al comentario de Jose Maria acerca de los presidentes: Estoy de acuerdo, siempre y cuando no se elija a un indocumentado como alguno que hay en Logroño o Zaragoza.
    Por último sé que es difícil aceptar que al torero de uno se le de un repaso,pero a veces ocurre. No hay mas. Punto.

  6. J.A. del Moral J.A. del Moral dice:

    Eso intento conseguir siempre aunque hay corridas de las que no me gustaría al menos intentar estar a su altura emocional. La emoción del arte en cualquier faceta, hay que compartirla con los que la provocan. Y es sabido que el arte – todas las artes – es la capacidad de trasmitir tu propia emoción a los demás por medio de algo. Yo también lo intento con mis crónicas. Infinitas gracias, Chris.

  7. J.A. del Moral J.A. del Moral dice:

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  8. Juan J.Martinez dice:

    Me ha alegrado de forma especial leer esta crónica porque expresa muy bien los sentimientos de quienes somos amantes de ese toreo que nos regaló Pablo Aguado el viernes y también porque, como tú, le vi de novillero y me quede ilusionado con su forma de estar en el ruedo y su torería clásica.
    La primera vez le vi en CALASPARRA,en septiembre del 2015, con novillos de Cebada Gago y me dejo con las ganas de seguirle, como he hecho cuantas veces he podido. Al poco tiempo conocí a su padre y, cuando le ensalce las virtudes que le había visto o intuido a su hijo, agradeció mis palabras pero , con la humildad y la inteligencia que distinguen a las buenas personas,me hablo de la gran afición de su hijo y de las enormes dificultades que plantea la carrera de un torero. Espero que haya disfrutado, desde el Cielo, con el triunfo de su hijo y que Pablo siga dando tardes de gloria en las que podamos disfrutar de su personalidad y de esa maravillosa naturalidad de su toreo que nos hace llorar de alegría en 3 minutos de faena.
    Gracias, una vez más, José Antonio ,por esa crónica

  9. J.A. del Moral J.A. del Moral dice:

    Muchas gracias. Ayer le envié a Pablo Aguado mi crónica tanto a través de su dirección email como por Whatsapp. Lo pedí a quien le conoce y me lo dio. No he tenido respuesta alguna de Pablo. Al menos todavía…. Me habían dicho que es muy educado… Por eso me ha extrañado su total silencio aunque me temo que, si le ha comentado algo a su apoderado, Antonio Vázquez – yo no tenía ni idea de quien o quieres le apoderan – ,el tal Antonio me odia y sabe Dios lo que le habrá dicho sobre mi. En fin…, las cosas del toreo suelen enturbiarse por terceras personas.

  10. Pedro J. dice:

    Hacía tiempo que no volvía a leer esta página y me quedé asombrado al ver que usted presume de haber descubierto a Pablo Aguado antes que nadie. Nada más falso. Muchos recuerdan como este portal dijo que su alternativa fue un fiasco. Aquí las pocas líneas que aquí le dedicaron al toricantano ese día:
    “Pero, luego, con el sexto, que fue el mejor toro de la corrida de Garcigrande, no sé por qué se onnubiló tardando demasiado tiempo en descubrir las bondades del animal que fue de triunfo grande. Un toro de posible consagración. En fin, que tiempo habrá de remediar el fiasco cuando, seguro, comparezca en la próxima Feria de Abril.”
    (www.detorosenlibertad.com/?p=52058)

  11. J.A. del Moral J.A. del Moral dice:

    Yo no presumí de nada sobre esta actuación. Dije lo que ocurrió y punto. Lo que sí he hecho antier es buscar en mis archivos lo primero que escribí a Aguado siendo novillero y punto. Ah y muchas gracias por su seguimiento de esta página.

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