11ª de Feria en Aguascalientes (México). Ginés Marín, a hombros, y Álvaro Lorenzo, ovacionado

Villa Carmela salvó el honor de su divisa con el que cerró plaza, un bravo animal sin la sosería y falta de casta de sus hermanos, en tarde de ocho toros. La ganadería Villa Carmela, afincada en Lagos de Moreno (Jalisco), de propiedad del señor Barroso, permitió a Ginés Marín cortar 3 apéndices y salir a hombros. El otro joven torero de España, Álvaro Lorenzo dejó magnífica impresión. Los locales, esforzados, sin conectar con el respetable, poco pudieron lucir, en actuación tediosa por la condición del ganado y su falta de rodaje en este momento de sus carreras.   

Con media entrada, en tarde calurosa y viento que molestó a los toreros,  lidió Gerardo Adame (de negro y azabache) a su primero, un cárdeno oscuro  con 521 kilos. El toro pensaba las embestidas, sin lucirse el de la tierra. En varas, recargó el animal, castigo justo de Cruz Prado. Gustavo Campos en banderillas se la jugó, el toro estaba mal colocado y por poco lo cazó.  Brinda al público, el toro con embestidas indefinidas desarrolló sentido, Gerardo Adame lo ha lidiado, ni una embestida con clase y calidad pudo ofrecer el animal, llevando la cara a media altura. Lo despacha con tendida trasera. Silencio.

Con su segundo, en quinto lugar, con 530 kilos, un toro bajo, con catadura, el torero Gerardo Adame de Aguascalientes se desencantó consigo mismo porque se encontró con el peor lote. Con el capote, el toro se quedaba en las manos. En varas, estuvo a punto de caer Guillermo Cobos, pero logró un puyazo suficiente. Instrumenta el quite simulado Adame, ajustadas las chicuelinas y brinda a Arturo Macías. Péndulo angustioso, el toro iba a desarrollar arreones y coladas. Decidido por la izquierda, Gerardo Adame logró naturales de valía, la plaza muy fría, sin calado la faena. Medios muletazos con genio y temperamento del animal, se alargó la faena. Estocada caída. Palmas.

El segundo espada de la tarde, Armillita IV (de azul noche y oro),  jovencísimo torero dinástico, hasta ahora no se le da Aguascalientes. Vimos a su padre Fermín y a su tío Armillita Chico, que atesoraban la clase infinita, con alma torera. Con el segundo de la tarde, cárdeno oscuro con 502 kilos, tuvo que bregar Fermín, sin poder provocarle las embestidas. Puyazo breve. Armillita IV logra contadas embestidas francas, serie de naturales, largos, templados. Por los demás, punteaba incierto. Estocada casi entera, atravesada.  Palmas.

Con el sexto de la tarde, segundo para Fermín Armillita IV, con 523 kilos, negro bragado puesto de pitones, larga cambiada del de la tierra, y logra verónicas señeras, gustándose, que son coreadas, y la media. Lo cuidan en varas. Brindis al público, el toro se desplazaba, el torero acomodándose al ritmo del animal, y éste dobla las manitas. Derechazos de poco calado. Armillita IV logra buena serie de naturales, el viento se inmiscuye, difícil la ligazón. Derechazos más relajado, no se descara. Paciente el torero, no logra embraguetarse, y hay un intento de amagar del animal. Se queda corto por el izquierdo. Tres cuartos en lo alto y descabello. Palmas.

Tocó el turno a los españoles, el joven Álvaro Lorenzo (de azul celeste y oro), con tres años de alternativa, triunfador de Madrid y Sevilla, ha dejado una gran impresión. Auspiciosa su presentación esta tarde. Con su primero, tercero de la tarde, con 531 kilos, un toro serio con el que Lorenzo bien pudo cortar la oreja, pero un espectador  villamelón dio un grito inoportuno, distrayendo al animal al ejecutar la suerte suprema, y así el torero falló y perdió los trofeos. Esta persona al final fue retirado de su localidad por las autoridades a pedido del respetable. El toro de nombre “Me diste la vida”, de salida se movía con calidad, tenía acometividad, se metió con más celo al capote. Falta de lucimiento en las verónicas, el toro venía andando, sin terminar de emplearse, el torero sin confiarse. Puyazo prolongado, el toro recargó fuerte. En banderillas el toro ayudó. Pide permiso a la autoridad, para iniciar su faena, el de Villa Carmela tenía embestidas prontas de calidad pero sin mucha fuerza. Álvaro Lorenzo lo cita por la derecha dando el pecho, más confiado, con temple en su muleta, le encontró la distancia por momentos. Logra un par de series de derechazos limpios y naturales tersos en redondo a centímetros de los pitones. El aire molestó mucho. El toro obediente, pero sin poder emocionar o transmitir a los tendidos. Más confiado Álvaro Lorenzo, lograba pinceladas de arte, gustándose. Lástima con la espada, varios pinchazos. Bronca a un aficionado que gritó al momento de la estocada, es retirado por seguridad de la plaza. Ovación al torero.

Con su segundo, séptimo de la tarde, con 533 kilos, un marmolillo, toro reservón que le costaba venir, disgustado el torero. Álvaro Lorenzo le buscó las vueltas, sin dejarse nada adentro. Con el capote, con cadencia y parsimonia, había jugado los brazos. El toro arremetió a la puya, el animal  no regaló ni una embestida, fue imposible. Pifias del público por la condición infumable. Estoconazo. Palmas.

Ginés Marín (de purísima y oro, con cabos blancos), con su primero, en  cuarto lugar, con 516 kilos, negro, bien puesto. Lances a pies juntos y el toro pierde las manos. Marín borda la siguiente serie, desmayando los brazos, asentado en sus zapatillas, el toro se empleaba bien. En varas, atinado el picador en puyazo breve. Quite por saltilleras con torería, en un palmo de terreno, y la larga cordobesa. Brindis a los aficionados, muletazos ciñéndose las embestidas, el toro pierde las manitas. Suena “Puerta Grande”, clava los pitones en la arena. Arruzina ceñida, le aprieta los terrenos el torero, había que darle su aire. Con la muleta en la izquierda, trata de ligar al natural, a media altura. Cuando le baja la mano acusaba debilidad. El torero enrabietado, se lo embragueta, vuelve a porfiar, le deja el engaño, y pide “la de aquí”. Muy torero arranca muletazos con clase, suena la “Pelea de Gallos”, que aunque no es pasodoble, es infaltable en esta plaza. El toro no se empleaba del todo. Ginés Marín colocado en el sitio de la emoción, en los terrenos del toro, acortaba distancias, poniendo los muslos. Marín en torero, sin inmutarse, termina con cambiados por la espalda y manoletinas. Estocada en todo lo alto pero trasera. Excesivas dos orejas. Era una oreja con fuerza, muy entregado el español, faena vibrante que caló hondo.

Ginés Marín, con su segundo, en octavo lugar, que cerró plaza, un toro con edad, número 147, “Amor eterno”, con 511 kilos, cárdeno claro entrepelado, puesto de pitones, desarrolló bravura que salvó el honor de la ganadería. Lances a la verónicas, jugando los brazos con armonía y gusto. En varas, “El Miura”, señaló puyazo breve. En el quite, muy profesional, Ginés Marín se lució en cada chicuelina con manos bajas, y la media. El toro fue noble, con movilidad y transmisión, humillando con recorrido. Naturales con despaciosidad. El toro quería desatenderse. Pinceladas de arte de Marín, el bravo Villa Carmela ha colaborado. Estocada entera, un poco trasera. Oreja. Para hoy domingo, vuelve la mítica ganadería Piedras Negras a esta plaza luego de 42 años. Los enfrentarán el español Román Collado, el potosino dinástico Fermín Rivera y Fabián Barba de Aguascalientes.   

Pedro Abad Schuster

Pedro Abad Schuster

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

También puede interesarte: