12ª y última de feria en Aguascalientes (México). Oreja a Román, y presencia del señor toro de Piedras Negras

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Festejo con drama, el último de la edición 191º de la Feria Nacional San Marcos. Los aplausos de los 7000 espectadores – casi media plaza – se sintieron al saltar a la arena 4 toros-toros de Piedras Negras, animales con edad y trapío; se escucharon pitos al arrastre de 1º y 5º lugar; mientras que el 6º, el más potable, con presencia, le posibilitó cortar la oreja a Román en base a plantarle cara. Fue la única oreja del festejo, en el cerrojazo de la feria más importante de México.

En Sudamérica no podemos olvidar ferias igualmente trascendentes, como Manizales, Bogotá y Cali, en Colombia, o la feria de Lima del Señor de los Milagros en la histórica Plaza de Acho. Pero estas ferias y las empresas que las manejan, no convocan a ganaderías definidas por cuestiones de presupuesto, y además no hay muchos incentivos tributarios o crediticios para su propio desarrollo.

Los demás alternantes, destacó el finísimo dinástico torero de San Luis Potosí, Fermín Rivera, ovacionado; y Fabián Barba de Aguascalientes, todo entrega y valor con técnica depurada, sin suerte en su lote, aplaudido.

La legendaria divisa de Piedras Negras, ubicada en el Estado más pequeño de México, el de Tlaxcala – que cuenta con el mayor número de ganaderías en el país – regresaba después de más de 40 años a Aguascalientes. Fue fundada en 1870. La ganadería continúa en manos de la misma familia, en la misma finca y con la sangre original. Esta tarde de domingo 12 de mayo del 2019, en la Monumental de Aguascalientes, se transmitió el peligro, que es un componente de la Fiesta. Se lidiaron animales con edad y trapío, desrazados, de juego incierto, que cumpliendo en varas, pero sin bravura o siquiera genio. Los de Piedras Negras desarrollaron peligro, no permitieron el lucimiento de los toreros.

Quedó en la retina de la gente, un trago muy amargo, lo que sucedió apenas concluido el paseíllo, al inicio de la corrida. Fue cuando el primero de la tarde, saltó hacia dentro del callejón e hirió impresionantemente al notable fotógrafo taurino Landín Miranda del portal “Al toro México”. Los aficionados enmudecieron por el drama vivido.

El Parte Médico emitido por el Dr. David Martínez durante la lidia del segundo de la tarde, decía “Llegó estable, consciente. Tiene escalpe occipital en la región del lado derecho. Controlamos la hemorragia. Se encontró una herida de 50 centímetros en el tórax, pero al parecer no ha penetrado (el pitón). Está sin dificultad respiratoria y consciente. Tiene fractura expuesta de tibia y peroné. Se trasladó al Hospital Hidalgo de Aguascalientes”.

En el festejo, el último de la edición 191º de la Feria Nacional San Marcos, solo se cortó una oreja, que corrió a cargo del valenciano Román Collado (de menta y plata), con el sexto que cerró plaza. El toro provocó una muy buena labor del picador Memo Cobos y los banderilleros Alejandro Prado y Gustavo Campos, siendo llamados a saludar. Román estructuró su faena por ambos lados, con empeño y poder. Buena estocada. 1 oreja.

Antes con su primero, el tercero de la tarde, con 505 kilos, cárdeno oscuro, bragado, de manitas cortas, astifino, lances de Román Collado a pies juntos y por chicuelinas, quiso ligar la revolera con la larga cordobesa, pero el toro se le metió. Puyazo de Memo Cobos, muy caído. Con los palos, tercio efectivo, el toro galopaba con fijeza y ritmo, Ángel Gonzales se desmontera. Pide permiso a la autoridad para brindar, con serenidad, muy dispuesto. El toro un tanto tardo para embestir, iba con franqueza al engaño. Logra tres derechazos limpios, bien ligados, largos, y suena el pasodoble. El viento no le deja redondear la tanda, ponía la muleta horizontal. El valenciano le ataca para provocar la embestida, y logra naturales que han tenido calado en los tendidos, olés muy sentidos. Al toro le faltaba un punto de raza para lograr recorrido, el torero no se aburrió en la cara del animal. Acortó la distancia con muleta retrasada. Tres cuartos de estoque y descabello. Ovación.

Fabián Barba (de azul purísima y oro con cabos blancos), con el primero de la tarde, serio, muy alto, un pavo imponente con 531 kilos, y edad, el ejemplar que ocasionó el caos, una escena aparatosa cuando saltó hacia el callejón de la plaza. Con el de castoreño Cruz Prado, peleó en varas. El toro era muy listo, probando, pendiente del torero. Por el izquierdo no se ha dejado, le prueba cuando siente las telas, ni siquiera media embestida. Barba aguantando las condiciones adversas, hubo que lidiarlo. El toro no ofreció ninguna opción. Estocada no certera, caída, de efectos rápidos. Silencio.

Fabián Barba con su segundo, cuarto de la tarde, cárdeno oscuro con 502 kilos, saludo capotero con 4 verónicas, Barba lo lleva a corta distancia, le dan caballo y puyazo prolongado de Salomón Aspeytia. El toro pelea encelado en el peto. Bien en banderillas Fernando García. Brindis a unos amigos, empieza el trasteo por bajo. El viento hace acto de presencia. El toro era obediente, con cierta nobleza, iba con claridad, pero sin clase. Da muletazos templados uno a uno. El pasodoble en las alturas. El toro sin punto de raza, busca al torero, que enfrenta una embestida descompasada, sin humillar. Fabián Barba insiste y logró naturales tersos, ayudados, sin lucimiento, pero arranca los olés. Entera caída. Ovación.

Mención aparte, un torero mexicano, Fermín Rivera, con manera sutil al manejar los trastos, clásico en su toreo acompasado en el tiempo. Nacido en San Luis Potosí, tierra de los Rivera, parte de la historia taurina de México. Con su primero, segundo del festejo, un señor toro, cárdeno, bonito, con 526 kilos, largo, alto, astifino, que le faltó humillar, despabilado, con edad. Lances suaves por ambos pitones, el toro encelado en el capote, lo brega de manera atinada. Tenías que llegarle a la cara. Fermín Rivera lo pone más corto y es picado. El animal infundía miedo. El toro tenía mejor desplazamiento, iba con fiereza. En banderillas, se pasaban sin clavarlas. La gente estaba atenta a lo que pasaba. Empieza doblándose, para someter y hacerse del toro. Los de Piedras Negras desarrollan sentido, genio, temperamento. Derechazos templaditos y largos, en serie con mérito, metiéndolo al engaño, haciéndose de la embestida. Estos toros piden un toque fino y preciso. Suena la música, los olés retumbaban en las alturas. El toro con clase y recorrido, iba con suavidad y nobleza, la cabeza a media altura. Faena derechista de Fermín Rivera, con tandas limpias. Liga naturales con mérito. El toro le ha dejado estar, y lo ha aprovechado. El viento incomodó durante toda la faena. Por la derecha, corre la mano, en 5 muletazos, largos y templados, ligados. Se enredó con el toro en tanda mejor estructurada. Estocada casi entera y descabello. Ovación. Con su segundo, quinto de la tarde para Fermín Rivera, con 528 kilos, enmorrillado, cárdeno oscuro, el animal se lo pensaba. Fermín Rivera ejecutó verónicas poderosas con garbo y presencia, con carácter, despatarrado. Acometió con fuerza, con codicia, el animal. Pelea de firme con el caballo de Eduardo Rivera. Gran par de Fernando García. Intenta templarlo poco a poco, muy cortito, pero se ha quedado en la manitas. Ya no había opción. Estocada en buen sitio. Ovación.

Pedro Abad Schuster

Pedro Abad Schuster

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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