4ª de San Isidro en Madrid. El entusiasmo de Román y una buena faena de Álvaro Lorenzo, apenas compensaron de otra mala tarde

Román, en un pase de pecho al sobrero de Torrealta

No hace mucho, cuando la Feria de San Isidro no era tan larga, a un servidor le daba tiempo para asistir a la Feria del Caballo en Jerez, que se celebraba tras la de Sevilla, asimismo más corta que las de ahora. Pero ya hace tiempo que esto se ha acabado y como la de Madrid es, dicen sin demasiada razón, es la feria más importante del mundo mundial, puesta toda la prensa digamos de alcance nacional – ahora con estos medios digitales el alcance es internacional – centra su atención en lo que ocurre en los madriles. Y esto a mi no me gusta. No solo por la enormidad de la feria isidril, también porque en Las Ventas se lidian – es un decir – las corridas de toros más grandes que nadie, hace años, podía imaginar. Cuasi superando o superando del todo el tamaño y las encornaduras de las corridas de Pamplona, de Bilbao, y quizá también las de Sebastián. Si a ello se añade las dictatoriales imposiciones de los que llamamos reventadores del tendido 7 y adláteres que vienen cundiendo sin medida, en Las Ventas es dificilísimo ver torear como en las demás plazas.

La enormidad de esta serie de festejos, también influye en la distinta calidad del público asistente y en las tardes sin relumbrones toreros, el público venteño es de puro y duro aluvión. Turistas nacionales y extranjeros incluidos.

Me dice un comentarista de está web, que mis últimas crónicas sobre lo que pasa en la plaza también más importante del mundo son incomprensibles. Pues lea usted a otros, caballero. No pierda más tiempo leyéndome a mi.

Ayer mismo, la corrida de El Tajo y de la Reina (propiedad de Josleito Arroyo) fue otro petardo intoreable e inaguantable salvo el sexto toro que fue el único que dio juego, propiciando la única buena faena del festejo a cargo de Álvaro Lorenzo quien, posiblemente y si no hubiera fallado a espadas, habría sido premiado con una oreja. Y menos mal que por fin ayer vimos torear que es de lo que se trata y de ninguna manera cuanto solemos ver aquí. Al menos por el momento porque quien también destacó ayer tarde fue el valenciano Román que tiene del don de la simpatía a raudales, cualidad personal que tapa sus vulgarísimas maneras que envuelve con un notabilísimo entusiasmo y una entrega descomunal. Pues, algo es algo y en su caso muchos algos. Román dio ayer por todo ello la única vuelta al ruedo, desde luego gozosa para él y para cuantos le aplaudieron y jalearon.

Hay que añadir en esta crónica que ayer volvió a molestar muchísimo  el viento – más a los toreros que a los espectadores, por cierto – consecuencia del lugar en donde está situada la plaza de Las Ventas, bajo un monte que surge desde la vaguada – actualmente llamada la autopista “M-30″ -, lo que contribuye a que se formen los remolinos que tanto molestan.

El primer espada de ayer, el mexicano Joselito Adame, quizá perdió otro premio – fue su faena al cuarto de vuelta al ruedo – de no haber fallado tanto a espadas.

Lo mejor de la tarde fue el gran tercio de banderillas que protagonizó Fernando Sánchez durante la lidia del cuarto toro. Puso a la gente en pié mientras le ovacionaron con unánime fuerza.

Y ¿para qué decir más?. Si a caso comentar la gran calidad de la pequeña banda de música que disfruto enormemente cada tarde en Las Ventas porque estoy sentado en la delantera del palco contiguo al de los músicos. Además, ayer, las devoluciones de los toros segundo y tercero por manifiestamente inválidos obligó a la banda a recrearnos con dos pasodobles más que los habituales. A esta magnífica banda – lastima que no se doble el número de músicos  que sería lo más lógico – le debemos cuantos la rodeamos cada tarde un soberbio y alegre entretenimiento que al cabo del tiempo ya es entrañable.

Madrid. Plaza de Las Ventas. Viernes 17 de mayo de 2019. Cuarta de feria. Tarde seminublada con viento muy molesto, sobre todo para los lidiadores y algo más de media entrada muy repartida. 

Cuatro toros de “El Tajo y de la Reina” más que sobradamente presentados que dieron juego declinante salvo el de los los buenos quinto  y sexto. Por devolución de los inválidos segundo y tercero, se lidiaron dos sobreros, presentados ac-doc a lo que aquí se acostumbra. El que hizo de segundo, de Torrealta, muy tardo y francamente peligroso por el lado izquierdo. Y del de Montealto que hizo de segundo, desarrolló genio a lo largo de su lidia.

Joselito Adame (ceniza y oro): Pinchazo, metisaca y bajonazo, silencio. Tres pinchazos y estocada baja, aviso y pitos.

Román (plomo y oro): Estocada recibiendo, aviso, petición insuficiente y vuelta al ruedo. Pinchazo, estoconazo trasero caído y descabello, aviso y

Álvaro Lorenzo (siena y oro con remates negros): Media trasera tendida y descabello, palmas. Pinchazo y buena estocada, ovación.

Además aunque por bajo de Fernando Sánchez, a caballo destacó Justo Jaén que sufrió una caída del latiguillo, mas en la brega y en palos, Miguel Martín, Raúl Martí, El Sirio y Alberto Zayas.      

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

2 Resultados

  1. Aficionao dice:

    Román no es un exquisito pero tira para adelante todas las tardes, sea como sea el toro. Fue muy importante lo de ayer, hay que tenerlos muy bien puestos para estar delante de ese torazo tan complicado y con ese viento tremendo

  2. Santiago dice:

    Estoy cansado de oir decir como ayer que Joselito Adame es una gran figura mejicana. Su hermano si lo es, seguro hoy le dara mil vueltas.

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