10ª de San Isidro en Madrid. Mañana felicísima y tarde infeliz

Para empezar, doy mis más rendidas gracias a los miles de lectores que me han hecho el honor de entrar en esta “casa” para ver qué dije de Roca Rey en su primera corrida de esta interminable feria que, si no fuera por tamañas alegrías, por el momento la exquisita naturalidad de Aguado y la de el ilustrísimo limeño, no habría manera de aguantarla. Por ejemplo, ayer mismo con lo que ocurrió en la 9ª, no precisamente la de Ludwig van Beethoven.

Mi jornada de ayer fue muy feliz por la mañana cual he dicho en el titular y ahora mismito les diré por qué: Muy temprano, me llama mi gran amigo de Almería, que es el mejor y el más gran aficionado que he conocido en mi vida, Juan José de Torres, y comentando ambos lo sucedido en Las Ventas antier – él ve las corridas isidriles por televisión – me cuenta entre otras cosas que Enrique Ponce, acompañado de su hija mayor, Palomita, estuvieron en una delantera de un tendido de sombra que las cámaras descubrieron. Y que le pareció observar que el maestro de maestros ya estaba completamente recuperado de sus gravísimas lesiones recibidas en las pasadas Fallas de Valencia. “No me choca” le contesté porque “a lo largo de mi vida más pronto que Enrique nadie ha superado tan pronto las lesiones de cualquier percance y el suyo fue terrible“.  Ipso facto, llamo a Enrique por teléfono y se me pone raudo y muy alegre: “Buenos días, José Antonio, ¿donde estás?. “Pues en Madrid, ¿donde voy a estar estos días que no sea en Madrid?. Oye, que me acaba de decir Juan José de Torres que ayer te vio sentado con una de tus hijas en un tendido de Las Ventas”… “Pues en efecto, allí estuvimos”. “Pero maestro eso indica que ya estas recuperado y como cada vez que te cogen los toros, muy rápidamente”. “Bueno, falta probarme con las becerras y con lo que vaya a hacer después porque creo que para primeros de agosto, me vestiré de luces…”. “Increíble, como siempre contigo”. “Quiero verte, Enrique y abrazarte”. Pues ven a comer hoy mismo conmigo y con Paloma”. Dicho y hecho, a las 2.15 de la tarde estaba yo en la puerta de la casa de Ponce y él ya en su coche. Nos abrazamos contentísimos de volvernos a ver y yo, más que asombrado al verle tan pimpante. El almuerzo fue tan exquisito como gratísimo, dos horas y media sin parar de hablar. “Mañana voy otra vez a los toros porque me ha invitado el Rey Juan Carlos para que le acompañe como otras veces. Ya sabes lo amigos que somos...”. Y esta fue mi gran alegría de la mañana de ayer.

No ocurrió lo mismo por la tarde. Menudo disgusto nos llevamos con la corrida de Borja Domecq. Increíble pero cierto. Uno a uno fueron saliendo los seis y salvo los un poco mejores que los demás, los de el lote de Sebastián Castella, infumables. ¿Eran de Jandilla-Vista Hermosa o de cualquier otra ganadería tenida por lo deslucidos de sus productos?. Eso nos pareció.

Entrar en detalles salvo en los excesivamente largos a cargo de Castella, sería una impertinencia por mi parte. Comentemos de pasada, pues, lo sucedido y con la mayor brevedad posible porque describir minuciosamente lo que ocurrió sería un dislate por mi parte y un esfuerzo insufrible para mis lectores.

Yo, a Ángel Tellez, o no le había visto nunca o, si le había visto, no me acuerdo. Mal asunto este cuando no recuerdas como es un torero aunque ya le hayas visto torear. Simplemente decir que ayer confirmó su alternativa y que, por tanto, abrió y cerró el festejo. Si a caso decir que con el toro de su confirmación se eternizó recetando pases, es un decir, cuasi de uno de uno porque el animal, aunque noblote por el lado derecho, tardeó mucho en arrancársele. Y si se pasó de rosca intentando sacar partido, también se pasó al matar. Ufffff, menuda papeleta me espera para poder contar qué y cómo lo hizo el toricantano. Mejor pasar página hasta tener que ocuparme cuanto con más brevedad mejor acerca del manso sexto. Se eternizó Tellez en una labor pesadísima e insufrible.

Del padrino, Sebastián Castella, nadie podrá dudar que hizo un gran esfuerzo para conseguir triunfar – se le notó que, aun más que querer, ansiaba salir a hombros por la Puerta Grande -, y le correspondió el lote más grato, solo que el espada galo se pasó de rosca tanto, tanto, tanto que nos  hartó mientras sus dos oponentes también acabaron hasta la coronilla del que tendría que matarlos y, para colmo de los colmos, muy mal por cierto.

Emilio de Justo, en un pase de pecho al tercer toro de la tarde

Me ilusionaba ver otra vez al que me encantó por cómo toreó aquí mismo, en Las Ventas, en la pasada Feria de Otoño. A Emilio de Justo le tocaron dos pésimos enemigos pero también acabamos hasta la coronilla  de verle sufrir en sus prolijos e ineficientes intentos de meter en cintura a sus dos pésimos oponentes.

Al salir de la plaza, las gentes decían a los que esperaban sin haber entrado que qué había pasado. Me acordé de, cuando siendo niño, mis paisanos de Colmenar de Oreja contestaban delante de la puerta del Teatro-Cine Diéguez a los que les preguntaban por cómo había sido la “cinta” para sacar o no sacar entrada para las siguientes proyecciones. Un tostón, solían contestar con cara de pocos amigos. Y los preguntantes se desparramaban echando pestes. Igual que ayer al abandonar Las Ventas.

¿Y para qué más seguir con el relato de algo cuasi irrelatable?.

Madrid. Plaza de Las Ventas. Jueves 23 de mayo de 1019. Décima de feria. Tarde medio calurosa con algunas rachas de viento y más de tres cuartos de entrada, compuesta en su mayor parte por público de aluvión que se contentó con cualquier cosa y nunca se enfadó.

Seis toros de Jandilla-Vista Hermosa con divisa negra por el luto de la familia Domecq tras la muerte de Fernando. Muy bien presentados, algunos exajeradamente y un tanto deslucidos, salvo los corridos en segundo y cuarto lugares que empeoraron por pasarlos de roca quien los mató.

Sebastián Castella (malva y oro):  Estocada casi entera pasada, aviso y ovación. Media estocada trasera, aviso y silencio.

Emilio de Justo (grana y oro): Dos pinchazos y estocada, silencio. Gran estocada, silencio.

Confirmo su alternativa Ángel Téllez (davidoff y oro): Pinchazo y estocada, silencio. Estocada desprendida, silencio.

A caballo, destacó Felix Majada. Y en la brega, Fernando Téllez

 

   

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

6 Resultados

  1. Chris Brant. dice:

    ¡Que gran noticia la vuelta del maestro! Ojala le podamos ver en Málaga y Bilbao.

  2. Marco dice:

    Maestro, que dijo el genio de su colega….. no te lo guardes ppr favor¡¡¡¡¡

  3. J.A. del Moral J.A. del Moral dice:

    De cual de ellos, de Aguado o de Roca Rey? Yo, si fuera empresario, ya estaría contratando a los tres en unos casos y en otro en manos a manos entre Roca Rey y Pablo Aguado. No sé a qué están esperando…

  4. Marco dice:

    De ambos maestro

  5. Marco dice:

    Un cartel soñado….Enrique Ponce Jose Tomas Pablo Aguado y Andres Roca Rey…los de arte vs los de poder

  6. Tomas dice:

    Me alegro por la feliz recuperación del Maestro Ponce, es una gran noticia

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