12ª de San Isidro en Madrid. Juan Leal, un valiente de verdad

Juan Leal bilaketarekin bat datozen irudiak

Juan Leal, en el momento de la cornada en la región perianal

Este es el parte facultativo de la horrible cornada que ayer sufrió el joven educadísimo y muy bien parecido francés llamado Juan Leal: “Cornada en la región peri anal con una trayectoria hacia arriba de 25 centímetros que contusiona sacro-coxis con posible fractura -pendiente de estudio radiológico- y orificio de salida en el glúteo izquierdo. Sin lesión en recto tras exploración”. Y todo esto por pura fortuna porque los que estaban a su cargo en la enfermería, las pasaron asustadísimas canutas durante la última exploración al comprobar que Juan no había sufrido ninguna lesión en el recto. Lo que todos temían. También todos los de su gente, con Mauricio Berho a la cabeza.

Soy íntimo amigo de gran fotógrafo francés a quien conocí en su Dax natal cuando acudí allí para participar en un homenaje al recientemente fallecido Paquirri que fue como mi hermano. Recuerdo muy vivamente con quienes estuve sentado en la cena que se celebró después del homenaje: con Juan Cubero “Yiyo”   y con Mauricio que me enseñó varias fotos suyas que me encantaron y, una vez vistas, le pedí que se viniera a vivir en Sevilla para ser el fotógrafo jefe de la revista que entonces estaba a punto de nacer: “TOROS`92″. Mauricio aceptó mi propuesta de inmediato y en Sevilla vive junto a su mujer, que había sido la secretaria de la revista y a su guapísima hija, creo que novia de Juan Leal, ya prácticamente uno más de la familia.

Mauricio hace tiempo que apodera a Juan. Mauricio también es muy amigo de Paco Ojeda, también yo lo fui, y por eso Juan viene entrenando muchísimo junto al inmenso e irrepetible Ojeda que es quien ha contagiado su inalcanzable sitio a Juan. Ese sitio de angustioso valor que surge en las máximas e inamovibles cercanías a las reses bravas de cualquier edad. De ahí le vino tal contagio a Juan Leal. Lo que le pasó ayer en Las Ventas tiene mucho que ver con lo que les acabo de contar. Y eso lo sabemos los que conocemos a Mauricio desde hace ya bastante tiempo y últimamente a su pupilo.

Aseguro a quienes más me leen que el Juan Leal de paisano es un muy cortés y simpatiquísimo joven a quien nadie de cuantos no le han tratado personalmente sin haberle visto de luces frente a los toros, no pueden ni imaginar el sereno y consciente valor que posee por su propia naturaleza. Valor de nacencia, pues, y no adquirido como el de tantos, sino inmensamente propio.

De ahí que ayer, en la decimosegunda corrida de este San Isidro, los aficionados de Las Ventas pudieron descubrir que este Juan Leal es todo un valiente de verdad. Un valiente que provoca indecibles angustias sin que él las padezca porque afronta el riesgo con una apabullante y tranquila naturalidad. Estaba toreando al tercer torazo y agresivísimo de Pedraza de Yeltes en tamañas cercanías con tanta firmeza de pies y de corazón que, cuantos estábamos en la plaza, no podíamos hacernos a la idea de que tamaña proeza fuera realidad. Estas durísimas sensaciones se rompieron con la terrible cogida mientras que sus peones y sus compañeros intentaban adivinar hasta donde le había penetrado el pitón mientras, además, no cesaba de sangrar cuasi a borbotones. Pero Juan volvió a la cara de su “verdugo” y lo mató de una lenta estocada en dos tiempos, por sí misma realmente espectacular y apabullante.

Y claro, llegó la oreja que Juan paseó como si tal cosa no hubiera ocurrido. Oigan, es que llevaba un cornalón. Concluida la vuelta al ruedo, por su pie pasó a la enfermería y mientras transcurrían los muchos minutos que siguieron, incluso mientras fueron lidiados los tres últimos toros, no pudimos serenar nuestra angustia por lo que estaba pasando en la enfermería.

Juan Leal, que había brindado su faena al público, la comenzó arrodillado en los medios del ruedo en donde recetó siete multazos diestros, e insisto, siete, y dos de pecho en el cierre de la tanda. Y, claro, la gente estalló de admiración como no podía a ser de otra manera. Y aún más mientras duraba su angustiosa para todos menos para él labor muletera en su mayor parte a derechas en sucesivas tandas aunque también añadió otra por naturales ligados a los de pecho. Cuando volvió con la derecha, fue el momento de la horrenda cogida.

Antes y después, los ayer compañeros de terna de Juan Leal, Octavio Chacón y Javier Cortés, nadaron en la espesura frente a las enormes y muy agresivas reses que se corrieron. Y para nada fáciles. No estuvieron bien. Tampoco mal. Estuvieron allí hasta matar a sus toros – Chacón tres – que fue bastante sin que sus labores provocaran el más mínimo entusiasmo. Labores artísticamente intrascendentes y, por supuesto, aburridas. Y es que, salvo la actuación de Juan Leal, la corrida fue un petardo.

Madrid. Plaza de Las Ventas. Sábado 25 de mayo de 2019. Dedimosegunda de feria. Tarde muy ventosa aunque no tanto como en el anterior festejo con más de dos tercios de entrada.

Seis toros de Pedraza de Yeltes, muy serios y voluminosos. Dieron juego engañoso pese a su movilidad hasta que se vinieron abajo. Los seis tuvieron muy serias complicaciones, sobre todo los dos últimos.

Octavio Chacón (verde manzana y oro). Pinchazo y estocada, silencio. Estocada, silencio. En el sexto, pinchazo, estocada contraria y tres descabellos, aviso y silencio.

Javier Cortés (blanco y oro): Tres pinchazos y estocada caída, aviso y silencio. Media caída, dos pinchazos y estocada baja, aviso  y silencio.

Juan Leal (marfil y oro): Estocada en dos tiempos., aviso y oreja.

A caballo destacó Santiago Pérez. Y en palos, Agustín de Espartinas.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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