22ª de San Isidro en Madrid. Solo medio embistió un toro en otra tarde de viento y de esfuerzos baldíos

No hay corrida que no arranque con esperanza e ilusión. La de ayer, sin irnos más lejos, contaba con una terna modesta aunque también ilusionante. Los dos primeros espadas, Morenito de Aranda y Juan del Álamo ya habían gustado y triunfado en Madrid. Para un servidor, Tomás Campos era una incógnita y, por tanto, un torero por catar lo que no era poco. Y en chiqueros, como cada tarde en Las Ventas, seis torazos de una estupenda ganadería, Las Ramblas, procedente de Salvador Domecq. Recuerdo las gafas de concha y el bigotito de “tío Salvador” que es como le llamaban sus sobrinos. Otro ganadero sabio entre los más sabios de la ilustre familia. Por tanto una corrida interesante. Pero… ya hemos dicho muchísimas veces lo de que “el hombre propone, Dios lo dispone y el toro lo descompone”…

El problema sigue siendo desde hace ya bastante tiempo que los toreros salen a triunfar como sea, lo que hay que agradecer, pero en tamaña medida que se ven obligados a intentarlo durante todo el tiempo que les haga falta y hasta que empiecen a sonar los avisos. Hace años, con esta mala clase de toros como los de ayer, salvo el buen segundo, se abreviaba y los festejos apenas duraban una hora y nunca dos y media o más que es la norma actual. Sinceramente, prefiero lo de antes. Claro que los chicos, todavía muy jóvenes los de ayer, salen a darse por entero.

Ayer mismo, por máximo ejemplo, el tercer espada, Tomás Campos, protagonizó un tremebundo esfuerzo frente al sexto de la tarde que le costó varias cogidas, dos de ellas enganchada su ropa de parte a parte por los cuernos del terrible animal mientras Tomás tenía la suficiente habilidad y el serenísimo además de más que suficiente valor para desengancharse en la mismísima y aterradora cara de la fiera. Tremendos los instantes que eternizaron el enorme esfuerzo… Vamos, algo de circo romano.

Solamente, como ya he apuntado, salió un toro posible para hacer el toreo que fue el segundo y le correspondió lidiar y torear al salmantino Juan del Álamo con la plateresca destreza que le caracteriza hasta matarlo pronto y bien, de estocada y descabello. Para mi, una faena de oreja. Para los demás espectadores, ni para obligarle a dar una vuelta al ruedo. Ovación sin más. Notoria injusticia, pues.

El primer espada, Morenito de Aranda, tuvo que apechar con el peor lote, que ya es decir. Y nos dio mucha pena verle tan decepcionado mientras duraron sus eternizados esfuerzos. Se imponía la brevedad. Pero esto no va con los profesionales de la actualidad torera.

Y para qué más insistir en lo que estoy intentando transmitir. En estos casos, hay que abreviar, hay que abreviar, hay que abreviar…

Ayer, ni se les pasó por la cabeza. Hasta cerraron sus faenas con las para un servidor odiosas inas. Manoletinas, bernardinas, etc, etc…Suertes sin importancia que hace tiempo dejaron de practicarse porque los mejores críticos de entonces se empeñaron en que desaparecieran de los repertorios. Hasta que volvió a ponerlas de moda José Tomás. Fue el gran culpable de su reaparición.

Como en cada una de mis crónicas, incluyo en la ficha un detallado informe sobre el comportamiento de los toros. Quizá demasiado prolijo. Pero necesario en mi opinión. Los que entendemos de toros estamos más obligados que nadie en no perder el más mínimo de los detalles. Muchas gracias a los que tengan el paciente interés de leerlo.

Madrid. Plaza de Las Ventas. Martes, 4 de julio de 2019.Vigésimo segunda de feria. Tarde calurosa con viento y dos tercios de entrada.

Seis toros de Las Ramblas, muy bien presentados con amplísima cornamenta. Abrió plaza un toro negro, vivaz y buscando pelea que metió la cara de salida y, de seguido, echó las manos por delante, cumplió en el primer puyazo y salió suelto del segundo, a menos en codicia, corto de viajes, derrotando alto y blandeando. El negro salpicado segundo, con mucho por delante y poco por detrás, muy suelto, fijo en los dos puyazos, cortó el viaje en palos y acabó noblemente encastado en la muleta, mejor por el lado derecho. El imponente aunque muy bajo castaño tercero, corto de viajes en el saludo, bravo y fijo en varas y muy protestón en la muleta. También castaño el cuarto, echó las manos por delante, revoltoso en el saludo, empujó acostado en varas protestando en el segundo encuentro, cortó y persiguió en banderillas y acabó pésimo en la muleta. Muy alto y más que serio el castaño quinto, echó las manos por delante y se frenó en el saludo, huidizo, geniudo en varas, esperó y persiguió en banderillas, blando e imposible en la muleta. El castaño salpicao sexto, mastodóntico y como para carne se durmió en el peto del caballo, se dejó banderillear en los dos primeros pares y resultó inesperadamente manejable en la muleta hasta que se negó a colaborar.

Morenito de Aranda (negro y plata): Media tendida atravesada y cuatro descabellos, silencio. Pinchazo hondo, otro, corta tendida trasera y descabello, silencio.

Juan del Álamo (blanco y plata): Media trasera tendida y descabello, ovación al toro y  gran ovación al torero. Estocada entera caída, ovación.

Tomás Campos (marino y oro): Dos pinchazos, estocada corta y descabello, aviso y palmas. Media muy tendida y estocada baja, palmas. De entre las cuadrillas, sobresalieron a caballo Tomás Campos y Francisco de Borja. Y en banderillas, Pascual Mellinas, Jarocho, Mambrú, Manuel Larios, Francisco Pérez y El Víctor.

 

  

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

5 Resultados

  1. Pedro J. dice:

    Usted está obsesionado con José Tomás

  2. J.A. del Moral J.A. del Moral dice:

    Fue él quien volvió a dar inas. Y es la verdad, sin ninguna obsesión.

  3. Diego R dice:

    Ay si leyera Manolete que asco le daría ver que se odian sus manoletinas

  4. J.A. del Moral J.A. del Moral dice:

    Manolete fue muchísimo más que el adorno que inventó.

  5. Diego R dice:

    Por supuesto. Pero sus manoletinas merecen el máximo respeto

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