28ª de San Isidro en Madrid. Una importante faena de Eugenio de Mora nos compensó de una enorme moruchada de la que fue víctima Sebastian Ritter

Otra vez más y van… empezamos reproduciendo otro parte facultativo. El emitido desde la enfermería de la plaza que describe los destrozos y la gravedad del colombiano Sebastián Ritter:

Heridas por asta de toro en cara interna 1/3 medio pierna derecha, con una trayectoria hacia arriba y hacia cara externa de 20 cm que lesiona vena safena interna, produce destrozos en músculos gemelos y contusiona arteria y nervio tibiales posteriores.

Herida superficial en pliegue inguinal derecho.

Es intervenido quirúrgicamente bajo anestesia general en la enfermería de la plaza de toros. Se traslada a la Clínica La Fraternidad.

Pronóstico: Grave, que le impide continuar la lidia

Los habituales desertaron. Muy pobre la entrada. Quizá porque se olían la tostada. El caso fue que, salvo el sexto toro que tuvo que matar Eugenio de Mora por las alteraciones del orden de la lidia consecuencia de del grave percance sufrido por Sebastián Ritter, los demás toros compusieron una corrida de moruchos gigantescos. A esta barbaridad hemos llegado porque los herederos o los compradores de ganaderías que otrora fueron estupendas decidieron aumentar, cuanto más mejor, el tamaño y el trapío de sus reses. Todo lo hermosos que sean, pero para la lidia y, sobre todo, para el toreo, una absoluta barbaridad. “Los hemos puesto para Madrid”, suelen decir y santas pascuas.

Solo se equivocó el sexto ya mencionado. Y por consiguiente, por fin vimos torear. El autor de la faena propiamente dicha fue el muy veterano Eugenio de Mora, con 34 de edad y 22 de alternativa. Eugenio, gran persona donde las haya, fue y sigue siendo un gran torero. Los avatares de la vida o qué sé yo, le obligaron a caminar por los desiertos. Pero Eugenio siguió en sus trece. Y ayer pudimos gozar de su muy clásica veteranía y de su estupendo oficio. Citando desde lejos en cada una de sus tandas, conjuntó una faena de muy hermosa sobriedad. Hasta los adornos fueron sobrios. La muleta siempre muy puesta por delante. La firmeza absolutamente natural. El toro había sido muy violento en varas, pero se aplacó en banderillas. Pudieron comprobarlo José Luis Triviño en la brega y lberto Zayas con los palos. La buena estocada con que mató el de Mora de Toledo, condujo a recibir una valiosa oreja que que le viene de perlas porque este es de los que no se aburren y tendremos a Eugenio de Mora hasta que él quiera. !Enhorabuena¡.

Los sorpresivos arreones que definieron el comportamiento del primer toro, condujeron a un empeño baldío del toledano. Con el que hirió a Ritter, Eugenio también lo intentó pero fue absolutamente imposible sacarle algún muletazo que mereciera la pena. Y hasta que le correspondió lidiar y matar el sexto. Así es la vida de los toreros y la vida misma para todos. Llena de sorpresas negativas y positivas.

Sebastián Ritter tiene cara de niño pero por dentro es un hombre hecho y derecho. Sin consumar la ronda en su recibo del segundo toro, apuntó magnificas maneras a la verónica. Su inocencia, le llevó a brindar al Rey Juan Carlos, que ayer no estaba presente en su localidad habitual. Recibió el sorpresivo brindis un señor que siempre vemos al lado del Rey. Ritter se excedió en sus intentos de cuajar su faena de muleta. Quiso mucho y pudo poco con un valor incuestionable. Ademas, le adivinamos muy buen corte torero. Como por fin pudimos comprobar en unos cuantos naturales con factura al final de su muy larga labor. Tan valiente y para qué. Pues por su propia honra de valiente sin tacha. Se cayó de espaldas y en tan peligrosa situación el toro hizo por su víctima y a la postre tremenda cogida. Encaró el espectacular percance y la que a la postre fue una grave cornada, con admirable entereza.

Francisco José Espada también tiene cara de niño. Muy en torero sus quehaceres. Brillante arranque de su faena al tercer toro. Muy por encima de este animal el torero. Lo intentó con ambas manos con fe indestructible. Y en el último tramo de su faena pudimos apreciar la calidad de su toreo con ambas manos. Buen final, sí señor, aunque se excedió en el metraje de la faena y como falló con los aceros, el premio se limitó a una cariñosa ovación.

Siempre adelante y sin dar un solo paso atrás ni abandonar su quietud, sus labores frente al quinto toro, que no cumplió el refrán, se basaron en en una absoluta seguridad en sí mismo. Muy por encima del toro. Fue una pena que fallara los aceros tras irse a por todas en el primer intento.

Y fin del vigésimo octavo capítulo. Ya falta menos para el definitivo final. Dios nos guarde.

Momento en el que el cuarto toro coge al diestro colombiano Ritter

Madrid. Plaza de Las Ventas. Lunes, 10 de junio de 2019. Vigésimo octava de feria. Tarde soleada y ventosa como no podía ser menos en esta feria y media entrada muy repartida.

Seis toros de El Ventorrillo, muy hondos, cuajados, sobrados de pitones y algunos con más de 600 kilos. Abrió plaza un negro que remató fuerte en tablas y arriba al salir al ruedo, suelto en el recibo y echando las manos por delante además de corto de viajes, empujó tras defenderse en el primer puyazo y con más fijeza en el segundo, arreó en banderillas y defendiéndose levantisco en la muleta con notoria peligrosidad. Franco de salida en colorao segundo, ruido de estribos en varas, muy suelto, no tan malo como el anterior pero también difícil, por violento y escasamente grato aunque a mejor por el lado izquierdo. El castaño tercero, otro más que imponente y muy agresivo de pitones, llegó sin rematar en tablas, las manos por delante en el capote que tomó al final de los capotazos iniciales, empujó fuerte aunque acostado y luego centrado en el largo primer puyazo, defendiéndose en el segundo, tardo en palos y con briosa nobleza sin clase, mejor por el lado derecho en la muleta aunque a ratos gazapón. Con más de 600 kilos el colorao y basto cuarto que empezó embistiendo mal como sus hermanos anteriores, rehusó colaborar en el tercio de varas aunque acabó metiendo la cara, escarbó antes de huir del segundo encuentro, manso pues, hasta tomar el segundo de mala y ruidosa manera – en un quite por chicuelinas, resultó derribado y herido Sebastán Ritter -, muy deslucido y blando en la muleta de Eugenio Mora. Cambiados los turnos, se alteró el orden de los comparecientes. El que iba a ser sexto, se lidio en cuarto lugar, otro negro enorme y tal cual sus hermanos, cumplió al relance y a poco de derribar en el  primer puyazo saliendo de naja, tras rehusar tomó con larga fijeza el segundo y nuevamente huyendo aunque muy manejable en la muleta con pronta movilidad hasta que perdió la poca fuerza que tuvo. El que cerró la tarde sexto y castaño, también fue otro que tal bailó como sus hermanos, se defendió violento en varas y muy franco de principio a fin  aunque también violento además de codicioso en la muleta.

Eugenio de Mora (añil y oro): Pinchazo hondo, estocada trasera caída y descabello sin terminar de doblar, fatal el puntillero, dos avisos y silencio. Por la cogida de Ritter mató al tercero de estocada casi entera de efectos fulminantes, palmas. Gran estocada, aviso y oreja.

Sebastián Ritter (azul pavo y oro): Aviso antes de montar la espada, media estocada tendida y dos descabellos, palmas con saludos. En plena faena resultó derribado, cogido y llevado a la enfermería. 

Francisco José Espada (perla y plata): Más de media estocada caidilla y tres descabellos, dos avisos y silencio. Pinchazo hondo yendo a por todas, media estocada tendida y cuatro descabellos, aviso y ovación.

Muy bien acaballo El Legionario. Sobresalieron en la brega y/o en banderillas, Iván García, Puchi, Victor Cañas, Rafael Gonzalez, Alberto Zayas, Jesus arruga y José Luis Triviño.

 

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

6 Resultados

  1. gregorio dice:

    De Mora tiene un buen concepto del toreo, pero también los mismos defectos de los que en Madrid odian. Pierna retrasada, noria del tiovivo (como algunos muy vilmente la llaman) total falta de ajuste. A este lo dejan torear, a otros le dicen que destorean

  2. J.A. del Moral J.A. del Moral dice:

    A un servidor no le importan todas esas teorías geométricas del toreo. Torear es, definitivamente, dominar a los toros con la mayor belleza posible que incluye al temple. Y lo demás son cuentos de la Habana. Hay ahora unos cuantos críticos, ya maduritos, que conocí y ayudé en todo siendo adolescentes, y sin pedirles nada a cambio, que han terminando diciendo cosas raras en su baldía intención de molestarme. Todos han sido mis más feroces traidores. Les corroe la envidia. Característica común de las malas personas.

  3. Diego R dice:

    Algo tendrán para tener tanto odio

  4. Aficionao dice:

    Estoy completamente de acuerdo con el Sr del Moral. Cada vez me fijo menos en temas de colocación y dónde se pone o no la pierna. En ese asunto se ha entrado en un callejón sin salida y se termina protestando todo

  5. J.A. del Moral J.A. del Moral dice:

    Que les mandé a hacer gárgaras cuando me harté de sus traiciones y ahora no casan de largar contra mi sin que me importe un comino. La envidia es el pecado nacional de España y, estos despreciables sujetos, el ejemplo.

  6. Santiago dice:

    Hay que tener cuidado, porque en la Mexico dejo de ir la gente porque empezaron a poner novillo por toro, asi que mejor dejemos las cosas como estan que de momento la gente va.

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