30ª de San Isidro en Madrid (Corrida de la Beneficencia). Solo una oreja para Diego Ventura en una gran tarde de El Juli y Urdiales sin espada

La esperada y feliz asistencia de S M El Rey Felipe VI a la siempre extraordinaria Corrida de la Beneficencia, el festejo más importante de la temporada, fue grandemente celebrada por el público que había abarrotado los tendidos, gradas y andanadas de la Monumental de Las Ventas en Madrid. El Rey y sus acompañantes pudieron disfrutar de un gran espectáculo tan solo limitado por los fallos a espadas de los dos matadores de a pie, El Juli y Diego Urdiales, y por el grandioso rejoneador Diego Ventura que abrió y medió el festejo, logrando la única oreja de la tarde frente al cuarto toro, el mejor de los suyos pertenecientes a la ganadería de Los Espartales. Los de la lidia a pie, pertenecieron a la ganadería de Núñez del Cuvillo y el sobrero que reemplazó al devuelto sexto a la de El Tajo y de la Reina, propiedad del ex-matador de toros Joselito Arroyo. Los reventadores de siempre se aplicaron a fondo contra El Juli e hicieron lo posible para que Diego Urdiales ganara la partida. Bien fue cierto que muchos ya sabíamos que tratarían de arruinar las actuaciones del gran torero madrileño y que respaldarían incondicionalmente las del diestro riojano de Arnedo. Así lleva siendo desde hace bastante tiempo esta plaza que todos consideran como la más importante del mundo aunque, en mi opinión, lo es por la enorme repercusión de lo que aquí acontece, pero no por culpa del fatal comportamiento de parte del público, emperrado en imponer sus criterios favorables para unos y desfavorables para otros. Es verdaderamente lamentable que a estas alturas nadie se atreva a poner remedio para que estos individuos dejen de enredar o les sea prohibida la entrada en la plaza.  Además y lo que faltaba, esta gentuza se ve últimamente ampliada con unos cuantos jóvenes que se hacen llamar de “la grada joven”. Ya veremos como evolucionan cuando, más pronto que tarde, se hagan mayores.

Independientemente del molestísimo proceder de este deleznable sector del público, el festejo vivió momentos grandiosos como fueron la magistral y redonda actuación de Diego Ventura frente al cuarto toro y dos grandes faenas marca de sus respectivos estilos a cargo de El Juli con el quinto y de Diego Urdiales con el tercero que, pese a parecer estar reparado de la vista, fue un toro estupendo.

De Diego Ventura está todo dicho porque lleva años ascendiendo a una cumbre inalcanzable para todos los demás rejoneadores salvo para el ya veteranísimo Pablo Hermoso de Mendoza y para Ventura que, tanto por su impresionante y variada cuadra de caballos magníficamente domados como por su tantas veces cuasi milagroso proceder como jinete y torero dotado de inalcanzables y hermosísimas destrezas, supera con mucho al resto de sus compañeros. Como un servidor nunca fue ni soy especialista en el toreo a caballo, solamente intervengo en esta crónica como testigo presencial.

Con El Juli, los de siempre hicieron lo posible y lo imposible por arruinar su primera faena con un segundo toro tan flojo como bueno que el gran maestro madrileño supo manejar mediante una faena increscendo tan precisa como elegante en la que unió su ciencia infusa a ese relajo y a esa naturalidad con las que ahora suele torear, debido a su inagotable afán perfeccionista que le honra y prolonga su ya muy larga carrera a la que últimamente está añadiendo virtudes que antes no tenía. Y todo esto no quisieron verlo sus paisanos enemigos porque siempre están reñidos con la excelencia.

Pero El Juli se desquitó con el extraordinario quinto que cumplió crecientemente el famoso refrán. Un faenón tan redondo como largo y siempre a más y a mejor. Tanto fue así que creo fue excesivamente largo. Vamos, que El Juli, llevado de su propio entusiasmo de pasó tanto de faena que el toro llegó a la estocada descolgado de cuello – casi siempre ocurre así con las faenas excesivamente largas -, lo que suele ser un grave inconveniente para hacer feliz y certera la suprema suerte. Muy disgustado aunque muy contento por dentro, El Juli ni siquiera intentó dar una vuelta al ruedo porque a estas alturas de su carrera, ni falta que le hace.

Diego Urdilales  supo sortear el aparentemente grave inconveniente que presentó el tercer toro por parecer reparado de la vista, solo que una vez solventado el problema a base de valor y de seguridad en sí mismo, el diestro riojano se adentró en su propia tauromaquia, hasta lograr que el toro terminara por destapar sus larguísimos y enclasados viajes, de modo que los muy lentos muletazos de Diego parecieran interminables. Y como Urdiales no tiene enemigos sino incondicionales, su gran faena fue acompasada por el entusiasmo de todo el público. Y así da gusto ver torear. Porque la más grata de las compañías en el toreo, la presta el coro. Hasta el punto de que, las faenas así consideradas, nos parecen sinfónicas por su intrínseca musicalidad. No es preciso entrar ni en describir minuciosamente la cantidad y la calidad indiscutible del toreo que hizo Urdiales. Eso lo dejo para que se explayen mis ilustres colegas tan dados en relatar barrocamente los detalles hasta tamaño punto, que se ha de releerles una y otra vez para entender lo que escriben. Es la última moda. Uno prefiere escribir sencilla y claramente para que lo que escribo se entienda a la primera.

Y a la primera diré que el sobrero de El Tajo y de la Reina no fue ni de lejos como el anterior oponente de Urdiales. Apuntó buenas cosas, pero solo las apuntó. Cuando parecieron buenas, Diego las sacó partido. Y no cuando fueron malas. En ambos casos, debemos reconocer que cuanto intentó y cuanto hizo tuvo la premisa de mostrarnos sus buenas intenciones. En cualquier caso, este toro de “Joselito” Arroyo no fue de los que le sirven a Urdiales para explayarse por completo.

Terminada la lidia, El Rey fue nuevamente aclamado en su despedida tras volver a escucharse como ya había sonado al aparecer Don Felipe la Marcha Real y los tres espadas subieron al Palco Regio para saludarle y cumplimentarle. Todo un honor.

Y así fue, si así os parece.

Madrid.  Plaza de LasVentas. Miercoles, 12 de junio de 2019. Corrida de La Beneficencia (trigésima de feria). Tarde soleada  con lleno total.

El comportamiento detallado de las reses lidiadas:

Dos toros despuntados para rejones de Los Espartales, tres  para la lidia a pie de Núñez del Cuvillo y un sobrero de El Tajo y de la Reina. Bien presentados. El negro que abrió plaza tras ser encelado, barbeó tablas y acudió obediente al caballo para tardear en banderillas por falto de celo y con la cara siempre alta aunque obediente. Ello no fue óbice para que el jinete lograr una gran exhibición en todas las suerte que precisó. Negro listón para la lidia a pie el segundo, muy serio y armado, apretó mucho para dentro en el recibo, manos por delante, se cruzó por el pitón derecho, se defendió en varas, falto de celo y dañado en la mano derecha y renqueante aunque muy noble. Negro listón el tercero, feo de hechuras y muy astifino, remató muy fuerte en tablas, se cruzó como los reparados de la vista, empujó en el primer puyazo muy trasero, leve el segundo, persiguió con peligro en banderillas y tuvo extrañas reacciones aunque muy noble por el lado derecho y humillando, áspero en la segunda tanda y otra vez noble en la tercera, lentisco y corto por el izquierdo aunque, pronto, también muy noble a la postre. Para la lidia a caballo el cuarto, cara alta, distraído, hasta abanto con movilidad, luego obedeció por la pericia del jinete, galopó celoso en banderillas, también gracias al grandioso jinete hasta terminar clavando las farpas sin que cumpla el animal sino por la maestría y el valor del rejoneador que terminó desprendiendo la cabezada. Quinto, de nuevo para la lidia a pie, jabonero de pelo y veleto, espectacular ejemplar aunque basto, con más de 600 kilos de peso, hondísimo, celoso y noble en el saludo, bravo en varas, pronto en banderillas y muy noble aunque blando en la muleta. Y negro el sexto y último, cornalón aunque bajo, manos por delante en el recibo, solo y veloz hacia el caballo sin apenas castigo en el primer encuentro, muy suelto y sin fuerza, aliviado el segundo puyazo saliendo otra vez muy suelto hasta ser devuelto en banderillas. Sexto-bis, sobrero de El Tajo y La Reina, retinto listón, bien hecho pero corto de cuello, con poca fuerza y echando las manos, suelto del primer gran puyazo, apenas le dieron en el segundo y otra vez suelto, esperó en banderillas, bien Alvaro Montes, calamocheó en la muleta y volvió a blandear, con cortas embestidas aunque más largas por el lado izquierdo que por el derecho.

Diego Ventura (de corto con chaquetilla nutria y sombrero ancho del mismo color): Rejonazo trasero entrando por derecho y descabello pie a tierra, gran ovación. Rejonazo de prontos efectos, oreja valiosísima. 

El Juli (grana y oro): gran estocada algo trasera leve petición y gran ovación sin querer saludar fuera de las tablas. Tres pinchazos y casi entera trasera, enorme ovación sin querer dar una más que merecida vuelta al ruedo. 

Diego Urdiales (grana y azabache): Gran estocada bien ejecutadas aunque hizo guardia y tres descabellos, aviso, ovación al toro y gran ovación para el torero. Gran estocada desprendida, palmas.

Presidió el festejo desde el Palco Regio, S. M. El Rey Don Felipe VI, acompañado por el Presidente de la Comunidad en funciones, el ministro en funciones Avalos  y por el ex-matador de toros Juan José Padilla. Tanto al ocupar el Palco como en su despedida,  así como en los brindis de los tres matadores actuantes,  fue intensamente aclamado.

La plaza fue adornada con guirnaldas y tapices.

Al salir de un par de banderillas y ya refugiado en un burladero, el tercer toro persiguió ferozmente al gran peón. Victor Hugo Saugar Pirri”, propinándole una grave cornada. 

Parte médico. El banderillero Víctor Hugo «Pirri» sufrió «una cornada grave en la región glútea izquierda, con una trayectoria de 35 centímetros, que contusiona el nervio ciático, con orificio de salida en cresta ilíaca».

A caballo destacaron José Antonio Barroso y Oscar Bernal. Y en la brega y/o en palos, Álvaro Montes, José María Saler, El Pilo, El Victor y ya mencionado Pirri.

Grandes faenas de El Juli y Urdiales en Madrid bilaketarekin bat datozen irudiak

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J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

2 Resultados

  1. Dominguito D dice:

    Qué bien tapa usted al Juli. Tuvo un lote de triunfo y no triunfó. Y ningún comentario sobre las vergonzosas formas de entrar a matar. Al contrario, aquí se habla de “gran estocada”. Increíble

  2. gregorio dice:

    Como con Eugenio De Mora ayer también dejaron torear al bueno de Urdiales sin que nadie se atreviera a criticar su pico y pala, su falta de ajuste o la noria. Ni una vuelta al ruedo en tres tardes lo dice todo, por mucho que lo vendan los del chiringuito riojano.

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