32ª de San Isidro en Madrid. Frío vendaval sin apenas buenos resultados

El refranero español es tan abundante que en el toreo nos da para cualquier circunstancia. Ahí va uno: “Segundas partes nunca fueron buenas”. O este otro: “La avaricia rompe el saco”. Imagino lo que costó conjuntar seis armatostes “para Madrid” después de la primera corrida, que fue bastante mejo. Es decir e imagino que lo más grande que haya con tal de que sean enormes que es lo que aquí más gusta. Y en este certero parecer, se alcanzó el mal gusto que suelen propiciar las rebatiñas. Hasta el punto de dar la impresión de que en tal rebusca entró de “todo como en botica”. En cuanto al comportamiento de los seis “camiones”, solamente uno, el quinto, cumplió el tan manido y empleado refrán en tantas y tantas ocasiones: “No hay quinto malo”.

También podríamos decir que presentados por lo que se ha dado en llamar “escalera”, uno de su padre, otro de su madre, otro de su abuela en su dispareja seriedad con abundantísimas cornamentas. Los seis compusieron su tercer envío en esta misma feria. ¿Un record?. No. Más bien decir un gran error. Son ganas de ganetas. ¿Culpables? El ganadero y la empresa.

Por destacar, vayan por delante las buenas verónicas de recibo a cargo de Pepe Moral, autoreplicadas por chicuelinas, suerte menor además de manida y, dicho esto, ilusionando e ilusionante brindis al público con esa sensación de seguridad que no suele fallar. Y así fue con la mano derecha en abundancia. Pero, al cambiar de mano, también cambió la decoración. Y aún peor fue el colofón con la espada. Total, que brindado cero al cociente. También nos brindó la muerte del segundo, con arranque también por verónicas brevemente administradas y las consabidas chicuelinas, solo una y menos mal, además de una bienintencionada aunque para nada brillante faena que inició por bajo con la derecha y siguió con enganchados naturales con mal final a espadas.

   

Mayúsculo sustazo con la frustrada larga a porta gayola de Morenito de Aranda en el recibo del primer toro y en qué hora porque tuvo que levantarse para medio conseguir el arriesgado trance. Muy dispuesto y asentado el de Aranda de Duero con ambas manos, solo que por lo muy distraído y hasta acobardado que fue animal, la faena fue diluyéndose en unos ayudados por bajo.

Volvió a lancear por verónicas Morenito el el recibo del cuarto que medio sirvió sin clase por el lado derecho, aprovechado en medida abundancia y para casi nada mas algo perdido al natural con un final de buen gusto en los adornos y un primer fallo a espadas. Total, na de de na… tras un todo como en botica.

A José Garrido le estamos viendo esta temporada queriendo volver a ser aquel que tantísimo nos ilusionó todavía de novillero en Bilbao. Pero sin terminar de conseguirlo. Garrido está protagonizando un volver a empezar en pos de lograr sus “do de pecho” sinfónicos, solo que su orquesta todavía no termina de afinarse. Un admirable querer que no termina de resultar redondo. Claro que tampoco tuvo oponentes del todo propicios para conseguirlo.

Y es que tan pronto se va p´alante como p´atrás… cual sucedió en su muy bien intencionada faena con el a la postre decepcionante sobrero a tono por su enormidad con los de la ganadería anunciada para que no desentonase aunque en definitiva para desentonar del todo en su vulgar comportamiento.

Hartitos, helados, ateridos, hartos y más aburridos que cansados salimos de esta plaza este año perennemente azotada por el viento que, ayer y por si faltaba algo, sopló tan helador como en el más frío de los inviernos. Lo digo porque, si los espectadores sufrimos de lo lindo, imagínense los toreros que, como en casi todas las tardes en esta feria, su vieron obligados a estar tan pendientes de las reacciones de los toros como de sus agitadas y forzosamente arrugadas telas. Y así no hay quien logre estar a gusto aunque a veces pareció que vivíamos momentos de tranquila admiración.         

Madrid. Plaza de las Ventas. Viernes, 14 de junio de 2019. Trigésimo segunda de feria. Tarde solead y otra vez ventosa con más de dos tercios de entrada.

Seis toros de Fuente Ymbro, muy desigualmente  presentados con abundantes cornamentas. Muy distraído de salida el primero y, de seguido, que gateó perdiendo las manos, suelto en varas y  dolido en banderillas con marcada querencia a tablas y volviéndose del revés, sin parar de huir un lado a otro y lo mismo en la faena, las veces que fue a la muleta, manejable aunque rebrincado y casi siempre huido. Negro el segundo con casi 600 kilos de peso, basto, manos por delante y suelto hasta ir al capote con embestidas demasiado altas, fijo aunque acostado en el primer puyazo saliendo muy suelto, escarbó y rebrincado en el segundo, franco sin clase en la muleta por el lado derecho y corto rematando alto por el izquierdo hasta agotarse. Muy descarado aunque este mejor hecho el negro tercero, las manos por delante, corto y blando de manos, se defendió en varas saliendo suelto, persiguió en banderillas, blando en el último tercio, apenas manejable por el lado derecho aunque a mejor el toro y la faena por ese pitón, no así por el izquierdo. Castaño el cuarto, manos por delante, corto y muy aquerenciado a tablas, al relance y rebotado en el largo primer puyazo, de trámite el segundo, con movilidad, de regular a mejor por el lado derecho aunque blandeó e irregular por el izquierdo. Negro listón el quinto, muy serio, noble en el recibo, codicioso en varas, galopó y persiguió en banderillas,  mas noble aunque a menos en la muleta por el lado derecho, y para casi nada por el izquierdo. Y castaño el último, muy alto y serísimo, manos por delante y muy blando, fue al relance al corto primer puyazo, se defendió en el segundo y fue devuelto a los corrales tardíamente. El sexto bis, de El Conde de Mayalde, castaño, también enorme, 595 kilos, manos por delante y frenándose en el recibo, alegre y codicioso en varas, pero salió sin fuerza, se dolió en banderillas y, pese a estos defectos, manejable aunque en áspero por el lado derecho y reponiendo arisco por el izquierdo.  

Morenito de Aranda (turmalina y oro): Pinchazo hondo y estocada desprendida,  aviso y palmas. Dos pinchazos y estocada desprendida, silencio.

Pepe Moral (prusia y oro): Dos pinchazos y estocada, palmas. Pinchazo, estocada y descabello, silencio. 

José Garrido (teja y oro): Estocada baja trasera, inoportuno aviso y palmas. Tres pinchazos, corta tendida que escupe, estocada caída y tres descabellos, dos avisos y silencio.

Destacaron a caballo Francisco Romero y Oscar Bernal. Y en la brega y/o en banderillas, José Manuel Zamorano, Mario Campillo, Vicente Varela, Domingo Siro, Pacual Mellinas, Antonio Chacón y Manuel Larios.   

 

 

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

1 Resultado

  1. Pedro dice:

    Vaya feria han tenido las promesas Pepe Moral y Garrido. A ver si los que tanto clamaron al cielo por sus anteriores ausencia ahora se dan cuenta

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